Personajes | Ponciano Cárdenas (79)

“El arte americano es dolor, no color”

Pintor, escultor, muralista, dibujante, grabador y ceramista. Por qué hace yoga y el gran mural al fresco que prepara.

Por Liliana Morelli

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Respira arte Ponciano Cárdenas, y él sospecha que fue así desde la panza de su madre. Con la piel de un hombre de 60, la humildad de los que tienen grandeza y su guardapolvo coronado de manchas de pintura, recibe en su taller de Almagro: una casona de las antiguas, con escalera interminable, tallas, esculturas y cuadros de colores bajos, ocres y terrosos turbadores. Sin embargo, en una tela inconclusa asoman pinceladas de amarillo, algún naranja.

Muralista, pintor, escultor, dibujante, grabador y ceramista, docente de alma, fue el único argentino invitado a esculpir un Quijote el año último en el Simposio Cultural de Hamburgo.

Ponciano Cárdenas: Hice pinturas bastante oscuras, porque me interesaba reflejar mi identidad. Soy boliviano, argentino naturalizado, y desde que empecé a estudiar en La Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova hice pintura latinoamericana. El arte americano no es color, es dolor. Hay que poner el color en el dolor. Fui incorporando algo de color, pero siguen teniendo dramatismo.

Noticias: Esa tendencia más vital ¿tiene que ver con su proceso de vida?

Cárdenas: Sin dudas, cuando recién me inicié tenía más propósitos políticos, era un hombre de izquierda, más peleador. Ese cuadro, por ejemplo, es de una muestra inspirada en la novelas de Miguel Ángel Asturias, "Hombres de maíz", son seres enterrados. 

Vive en Villa Bosch, Ponciano, y revive en su taller: para estar bien necesita una dosis diaria de 12 horas de trabajo. "Los fines de semana es cuando más me canso. El lunes llego hecho pelota, por no haber hecho nada... Mi mujer Mariana Martinelli, también es pintora y en nuestra casa del Tigre se pone a trabajar mientras yo riego las plantas... Yo tengo que estar en mi espacio. Y tengo que pintar aunque sea media hora, para justificar mi día.

Noticias: Cuando termina una obra, ¿sigue retocando detalles?

Cárdenas: No, cuando la firmo ya la dejo. Yo no creo en la perfección, las obras de arte son como el hombre: tienen pequeñas fallas. Si fuéramos perfectos estaríamos perdidos. Dios es el más imperfecto: Él juega con la naturaleza, crea, no mide la exactitud.

Noticias: ¿Tiene un sentido religioso fuerte?

Cárdenas: Todo el que hace arte cree en la naturaleza, que es una forma de creer en Dios. La imagen de Dios la ha creado el hombre, algunas culturas creían en el sol u otras cosas, pero siempre creían en el más allá.

Noticias: ¿Cuántos años lleva en la Argentina?

Cárdenas: Casi 60. Me vine a mis 20 años, en realidad para tomar el barco a España, pero visité la Escuela de la Cárcova y el director, Alfredo Guido, me mostró todo y me dijo: "Ésta es su casa, si quiere venir a estudiar". En el taller de escultores estaba Antonio Pujía, Bruzzone hacía un mural, era el paraíso, el lugar que buscaba. Hice el año como alumno invitado y los siguientes regular, becado los 4 años. Me fui a Bolivia, hice algunos murales... pero Buenos Aires era la París de América, un hervidero cultural. Volví, y me dieron una cátedra.

Noticias: En vista de las debacles posteriores del país, la dictadura y otros desatinos, ¿lamentó muchas veces no haber seguido aquel viaje?

Cárdenas: No, soy un convencido de que en este momento América es el centro cultural del mundo. En Hamburgo constaté que nuestra forma de trabajo conlleva mucho conocimiento. Ellos tienen tecnología, pero nuestras búsquedas son más profundas. Alguno me dijo: "Qué mala suerte, no estar al lado suyo".

Noticias: Expuso en galerías alemanas y en Miami. ¿hay una sensibilidad afín con sus temáticas, tan latinoamericanas?

Cárdenas: A los europeos les interesa el arte americano. Nosotros estamos mirándolos a ellos, pero (la galería) Wildestein les vendió muchas pinturas mías desde los ’60. El alemán es el que más invierte, tiene otra visión. El italiano poco, después de la Segunda Guerra los europeos no quieren aprender más, puede venir otra y destruir. Inclusive hay poca descendencia.

Noticias: ¿Qué características tiene el Quijote que esculpió?

Cárdenas: Tiene 4 metros de alto por 1 de ancho, en madera de roble. Fuimos invitados doce escultores: alemanes, rusos, polacos, franceses, españoles y tres americanos, entre ellos mi hijo Ary Cárdenas. Los Quijotes se venderán para ayudar a menores violados, en Alemania hay muchos. El único premio era el voto de la gente, que gané yo. Otros lo hicieron más moderno, creo que por falta de conocimiento, yo respeté la forma de la madera. 

Noticias: Su mamá era indígena y le enseñó el quechua. ¿Y su padre?

Cárdenas: Era hijo de españoles, falleció cuando yo tenía 2 años. Mis juegos eran con lápices o arcillas, modelé siempre. A mis 12 yo esculpía, mi madre me compraba los materiales. A los 14 le pedí que me comprara una bolsa de arcilla y me compró un camión entero. Me sirvió para hacer el Monumento a la Reforma Agraria en el ’56. Mi madre había logrado un matriarcado, yo era el menor, mi hermano mayor tenía una zapatería muy grande y los otros trabajaban con él. Pero iban a almorzar y cenar a nuestra casa, con mis cuñadas, mis sobrinos, era una casa abierta.

Noticias: ¿Su madre trabajaba?

Cárdenas: Fabricaba chicha y la vendía, trabajaba día y noche. Económicamente andaba muy bien, sus padres eran comerciantes que llevaban artículos de vestir a Chile y hacían trueque con perlas y oro.

Noticias: En un momento a usted se lo conocía por los soles y los toros que pintaba.

Cárdenas: Al lado de mi casa, en Cochabamba, había un criadero de toros de lidia. Yo me subía al paredón y los dibujaba. Empecé a modelar toros por una necesidad de venta. Pettorutti vio uno, me felicitó, y a partir de esa opinión continué, el toro me dio de comer (ríe). Impactó a los coleccionistas. Pero fui muralista, pintor, escultor, dibujante, grabador, ceramista, domino todas las técnicas, quizá la que menos domino es el grabado. Hice varios murales de 160 m2 en Mar del Plata.

Noticias: ¿Adoptar la ciudadanía argentina fue un dar vuelta la página?

Cárdenas: No, en absoluto, desde muy joven me sentí parte de América. La Argentina es una parte mía: aquí nacieron mi mujer y mis cuatro hijos: una bailarina, un agronómo, el pintor y una profesora de Educación Física.

Noticias:  "Cada artista está marcado por su identidad", ¿no se puede zafar?

Cárdenas: Tenemos el ejemplo de Borges, nunca quiso ser argentino y, sin embargo, ¿quien escribe mejor poesía y cuentos porteños? El artista pinta su identidad.

Noticias: Se casó con una pintora, ¿cómo la conoció?

Cárdenas: En la Escuela, ella siempre cuenta que cuando vio allí un mural mío dijo: "Este hombre va a ser mío".

Noticias: ¡El mural del flechazo!

Cárdenas: Y cuando me vio entrar, habrá pensado: "¿Y era este negro?"... (risas). Yo no pensaba casarme, sabía que un matrimonio podía frenar al arte. Empezamos a salir y me dijo: "Si yo te jorobo nos separamos, y vicecersa". Con ese contrato nos casamos. Es una mujer muy inteligente.

Noticias: ¿Nunca hubo competencia?

Cárdenas: No, ella tiene su expresión dentro de la línea europea, y yo estoy con el movimiento latinoamericano.

Noticias: ¿Fue un buen marido?

Cárdenas: Hace 50 años que estamos juntos.... no queda otra (ríe), fuimos grandes amigos, mis hijos fueron bien conducidos y tengo trece nietos. Ahora estoy preparando un boceto para hacer un mural al fresco; el único que hizo esa pintura acá fue Alfredo Guido, es lo que pintó Miguel Ángel. Es una técnica mucho más complicada, hay que trabajar sobre un revoque fresco y hacerla en el día. Llevará un año de trabajo, es para el Municipio de las Malvinas, que están haciendo en Los Polvorines. Están planificando una ciudad, con departamentos, escuelas, canchas de deportes. Será como coronar mi profesión.

Profesor de alma, en 38 años no faltó a una sola clase. Tras 38 años de docencia, al ascender Menem al poder la Escuela fue intervenida, Ponciano era vicedirector. "Me jubilaron por decreto. La Escuela era más que mi hogar; el alumnado, el ambiente, me atrapaban. He tratado, sobre todo, de que entiendan el arte latinoamericano".

Noticias: ¿Qué le parece Evo Morales?

Cárdenas: No lo conozco mucho, pero está haciendo sentir bien a los bolivianos y privilegia lo latinoamericano, eso me parece bueno. El gran inconveniente de Evo es que fue cocalero y se pone al frente de ellos, en vez de nuclearse también con la clase media y la pudiente. Para gobernar hay que estar bien con todos.

Una sola cosa le gusta a Ponciano tanto como pintar: comer. Todos los jueves se reúne con amigos en un restaurante boliviano, que ese día abre para ellos. "Hacen unas empanadas bolivianas con carne cortada a cuchillo, papas y arvejas, bien chorreantes. Y un picante de pollo muy rico". Otra clave de bienestar es el yoga, que lo mantiene ágil y despejado: "El escultor Fioravanti, de 80 años, me dijo: "¿Vos podés hacer esto?", e hizo la vertical. Con 50, yo no hubiera podido. Ahí empecé a prestarle atención".

Noticias: ¿Cómo piensa festejar los 80 en septiembre?

Cárdenas: En este taller, como todos los años. Tengo una muestra en el Museo de Arte Moderno de La Plata en agosto y otra en Berlín en septiembre, como parte del festejo.

Noticias: ¿Cree que la vida le debe algo?

Cárdenas: Soy un tipo feliz. Aún las cosas feas, las volvería a pasar. Sigo haciendo lo que quiero, comiendo lo que me gusta, mis hijos me entienden. La vida ha sido una bendición.