Personajes | Marcelo Toledo (35)

“Vendía bombillas, ahora

En 15 años pasó de artesano en Caminito a orfebre de reyes y famosos. Su secreto, dice, es la perseverancia.

Por Patricia Daniele

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Sus piezas de plata adornan las mansiones de reyes y estrellas internacionales. Su crecimiento fue paulatino, pero seguro. En 15 años de carrera como orfebre Marcelo Toledo siempre tuvo en claro que quería trascender y, con tesón y una dedicación casi obsesiva se fue situando primero entre los proveedores del gobierno y luego de personajes como Susana Giménez, Ricky Martin o Araceli González.

Empezó vendiendo sus piezas en Caminito y hoy cuenta con orgullo que sus trabajos participarán en la Primera Bienal Internacional del Fin del Mundo, en Ushuaia, del 30 de marzo al 30 de abril. Las obras en plata 925 que exhibirá en el Hotel Del Glaciar se dividirán en tres líneas: orfebrería tradicional argentina (mates, rebenques, látigos, sahumadores, rastras y estribos), contemporánea (bandejas y floreros tejidos, porta habanos) y musical (piezas realizadas en honor a Mozart).

"Si sólo fuera por lo comercial o por ser conocido, no lo haría. Lo que me interesa es mostrar mi arte a la gente, ya que no tienen mucho acceso a manifestaciones de este tipo. Lo que hago es un arte exclusivo, para un segmento de gente. Algunos pueden comprar un Van Gogh, otros no. Yo voy a los museos y no podría comparar nada similar a lo que veo, pero quedo extasiado y la cabeza me vuela. Vuelvo con un montón de ideas disparadas, es increíble".

Noticias: ¿Viajás por iniciativa propia?

Toledo: Me invitan mucho. Al principio las embajadas, también viajé con los distintos presidentes presentando mi exposición de trabajos en plata. Pero ahora mis clientes hacen una comida para sus 20 ó 30  amigos, me encargan un juego de cubiertos para la ocasión y yo hago una mini exposición, que me representa nuevos contactos de ventas. El segmento de clientes en el que me manejo es muy chiquito. Me encanta que una clienta me invite a su casa y me lleve en su jet privado a comer mariscos a Canadá, pero necesito el contacto real con la naturaleza y el pueblo. No vengo de familia patricia, sino de la clase media de Escobar, soy el mayor de 6 hermanos. Esas son mis raíces y, aunque hoy viaje y termine comiendo con el rey de Marruecos, sigo siendo el mismo.

Noticias: ¿Cómo te sentís inmerso en el protocolo oficial?

Toledo: Muy incómodo, porque no manejo la etiqueta. Puedo conocer un  poco el protocolo en cuanto a lo qué se puede poner en una mesa y qué no, pero no soy diplomático.

Noticias:  ¿Cómo llegaste a esa posición privilegiada?

Toledo: Es un oficio que requiere muchas horas. Si tengo que terminar una pieza porque al otro día debo entregarla, no me voy a dormir hasta que la termino. Muchas veces mis empleados me dicen que tengo mucha suerte; no puedo negar que la vida ha sido generosa conmigo, pero también es justa, porque soy el primero en llegar a mi local y el último en irme. A veces me siento un poco workaholic, pero tengo la dicha de hacer lo que gusta y vivir de eso. En Escobar ¿qué me iba a imaginar que a los 34 años iba a hacer una hebilla para Ricky Martín? Todo empezó hace 13 años, me llamaron del Ministerio de Economía en épocas de Cavallo, para que hiciera los regalos oficiales, y después me llamaron de Presidencia. Me enorgullece hacer los regalos oficiales de la máxima autoridad de mi país.

Noticias: ¿Te preocupa que te asocien con determinado gobierno?

Toledo:  Nunca me pasó. Trabajé para Cavallo, Lavagna, Roque Fernández, Macchinea, Miceli y para De la Rúa, Duhalde, Menem y Kirchner. Hice la insignia de seguridad para los presidentes que participaron de la Cumbre de las Américas y al verlos por televisión con las insignias que diseñé yo, no lo podía creer.

Noticias: ¿Y qué opinás del gobierno actual?

Toledo: Te podría contestar que hay mucha gente que está bien, porque lo vivo, y que yo estoy bien. Por ahí es muy egoísta, pero durante seis años mi papá me dio plata para el colectivo cuando era chico para que tomara clases de orfebrería en San Isidro. No siempre tuve épocas de gloria, hubo un tiempo en el que vendía una bombilla y salía corriendo a pagar el alquiler. En el primer departamento que alquilé tenía mi mesita de trabajo debajo del calefón, después me compré mi primer departamento con un crédito hipotecario a 15 años y hoy vivo en el Kavanagh. Son tres ambientes en 150 metros cuadrados. A mí nadie me regaló nada (se ríe).

Noticias: ¿Por qué elegiste el Kavanagh para vivir?

Toledo: Siempre me gustó, era mi sueño. En algún momento, cuando sea grande, tendré una casita en el campo, pero ahora no podría, tengo una vida social activa, más de lo que quisiera. Es un edificio del ’30 pero muy moderno, y mi departamento ya estaba reciclado cuando me mudé.

Noticias: Entonces te habrá salido bastante plata.

Toledo: (hace caras) No es barato, pero bueno.

Noticias:  ¿Estás en pareja?

Toledo: No, ¿tenés a alguien para presentarme?

Noticias: ¿Te planteás el hecho de que que tal vez, dentro de unos años, lamentes tanta dedicación al trabajo?

Toledo:  Hoy no. Una asignatura pendiente es que me encantaría tener un hijo y formar una familia. Pero si ese deseo fuese tan fuerte, ya lo habría cumplido. No debo tener un vacío tan grande. Además, todo el tiempo tengo cosas por descubrir y proyectos, para mí los desafíos son como motores. Que me pongas una piedra en el camino representa un lugar al que me subo para saltar más alto.

Noticias: ¿Y dónde volcás toda la fogosidad de tu signo, Sagitario?

Toledo: Soy muy pasional, pero no sólo por el sexo. De mi vida privada no hablo.

Noticias: ¿Canalizás todo en el trabajo?

Toledo: No, sería enfermizo. Soy obsesivo en mi trabajo, pero también salgo mucho.