Personajes | Ángeles Novillo (36)

“Soy como Marley, pero más real”

Organizó tours para ejecutivos en EE.UU. Vivió el 11-S y tuvo un restaurante en Tailandia. Blogs y cocina étnica.

Por Alejandro Casar González

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En la casa de Ángeles Novillo abundan los portarretratos. Las fotos. Los adornos. Los mapas. Son las huellas vivas de sus viajes, plasmados en las más de 5.000 fotos que atesora en álbumes prolijísimos. Un número es su tesoro más preciado: 36.812, la cifra que registra su cuentakilómetros particular, sólo en África. Tres pasaportes, dos mochilas, una colección de sellos migratorios y una profesión única: viajera. Cada uno de sus viajes se transforma en blog. Y hará uno especial para NOTICIAS, con sus últimas experiencias por Marruecos.

Noticias: ¿Cómo comenzó todo?

Ángeles Novillo: Hacía ocho años que vivía en Estados Unidos. Empecé en Miami, después me mudé a Nueva York y me contrató una compañía de viajes española. Así empezó.

Noticias: Te transformaste en una operadora turística y lidiaste con ejecutivos.

Novillo: Sí. La empresa crece tanto en Miami que empiezo a necesitar un asistente, por el volumen de gente y de pedidos. Así que contratan a dos chicas, una de las cuales había trabajado para una empresa de viajes española. Llegó la oferta de "Viajes El Corte Inglés". Me entrevistaron y les gusté.

Noticias: ¿Cómo fue el cambio?

Novillo: Fue creciendo el departamento y el número de empleados. Hubo un cambio de jefe, con el que no estuve muy cómoda. Teníamos muchos choques. Hasta que llegó el 11-S, con los atentados a las Torres Gemelas.

Noticias: ¿Qué sentiste?

Novillo: Estábamos en la Quinta Avenida y la calle 42. Teníamos la oficina en el piso 17. Vivía en la 47 y la 9na. Todos los días caminaba por Times Square para llegar. Esa mañana cuando crucé la plaza en las dos pantallas que hay se veían las torres en llamas. Y, acostumbrada a ver una enorme cantidad de turistas mirando hacia las pantallas, me dije: ¡no lo puedo creer! ¡Toda esta gente para mirar la película ‘Infierno en la torre’, de los años ´70! ¡Déjenme de joder! ¡Tengo que llegar a trabajar!"

Noticias: ¿Qué hora era?

Novillo: 8:35 de la mañana. Estaba a 60 calles de las torres, y seguí caminando como si nada. Me suena el teléfono desde España: "¿Cómo está todo?", me preguntan. "Bien… Falta que llegue gente, pero está todo bien", respondí. "¿Pero no viste lo que pasó? Parece que se estrelló un avión contra las torres", retrucaron. Ahí abrí internet y me quedé muda. Lo único que vi fue una torre envuelta en humo. No podía hablar. Entré en shock. Al segundo avión lo vimos desde la oficina.

Noticias: Después tuviste tus primeras vacaciones. ¿Ahí empezaste a viajar por tu cuenta?

Novillo: Todo lo que se me venía a la mente era carísimo. Imposible. Unos años antes había visto por National Geographic un documental sobre los sherpas y el Everest. Así que me dije: ¿por qué no?.. Cerré mi departamento, me fui a vivir de garrón con una amiga y preparé mi viaje.

Noticias: ¿Qué pasó al llegar?

Novillo: Al pisar Katmandú sentí que era todo tan, tan, taaaan diferente a lo que conocía, que fue un amor a primera vista. Había contratado una compañía de trekking para hacer el circuito de Annapurna, en la cordillera del Himalaya. Me tenía que encontrar con un desconocido, que me iba a llevar. Vienen dos. Una mina…dos tipos…En la montaña…El número no me cerraba. Uno era mi guía. Y el otro me dice: "Te quería pedir de ir con vos, porque cuando vamos con extranjeros nos dan alojamiento y comida gratis. Y como no tengo trabajo ni casa, al menos durante 18 días como y vivo".

Noticias: ¿Aceptaste?

Novillo: Sí. Con este hombre creamos un vínculo muy especial: nos comunicábamos de otra manera. Conocí a su familia. Su casa: un ambiente, una cama doble y una garrafa. Afuera había un pozo ciego y era el baño. Hasta que un día conocí al hijo: vendía carteras en la plaza. Tenía 7 años. Nunca había ido al colegio. Hicimos todo los trámites y le dije: "Te voy a pagar la educación de tu hijo. Pero tenés que prometerme que de este hijo vas a aprender a leer y escribir. Vas a tomar clases con él".

Noticias: ¿Cuánto tiempo te quedaste?

Novillo: Como tres meses. Y después fui a la India. Tenía ganas de ir porque hacía yoga y la escuela más grande estaba allá. Estuve una semana…¡era para profesores de yoga! Me dolía todo. Estuve por Nueva Delhi. Sufrí acoso sexual: tenés que acostumbrarte a que te toquen una teta, por ejemplo. Tenés que entender la cultura.

Noticias: ¿En un año gastaste toda la plata de la indemnización?

Novillo: Seguí dando vueltas por Asia, hasta que me enamoré de una isla en Tailandia: Koh Tao. Ya era buzo, empecé a trabajar como instructora. Después, como había estudiado cocina en Nueva York, cambiaba clases de inglés por recetas típicas. ¡Viajaba por 8, 10 dólares, incluyendo comidas, hotel, ¡todo! Seguí recorriendo, volví a Singapur y Tailandia. Estaba en Bangkok y decidí regresar a la isla. Sentí que tenía que quedarme.

Noticias: Difícil…

Novillo: Tenía mis clases de buceo y un restaurante. Era una isla de 21 kilómetros cuadrados. 700 habitantes y 3000 visitantes. Me iba muy bien. Lo edifiqué al estilo thai, y busqué qué le faltaba al mercado. ¡Cocina latina! Hacía gambas al ajillo, empanadas. Se volvían locos. Les ponía salsa, Celia Cruz y se agarraban unos pedos terribles. Se llamaba "Ali oli", como la mayonesa de ajo. Era un lugar muy desestructurado. Levantaba plata a palas.

Noticias: ¿Hubo celos de los lugareños?

Novillo: Sí. El tailandés es muy thai. Es muy jodido y unido. En los otros restaurantes no había nadie y en el mío se organizaban fiestas hasta cualquier hora. Una noche me despertaron a las cinco de la mañana: "Ángeles, tu restaurante se está incendiando".

Noticias: ¿Volviste?

Novillo: Sí. Me quedé colgada en el departamento de un hermano que se fue a vivir a Chile. Empecé a hacer cocina étnica para mis amigos, con recetas que aprendí en Asia. "Tenés que dedicarte a esto", me decían. Y empecé. Creció tanto, que se me fue de las manos.

Noticias: ¿Profesión?

Novillo: Viajera.

Noticias: De todo lo que hiciste, ¿qué te gusta más?

Novillo: Lo que hago ahora. Escribo desde la persona común, casi como mi chosno: Facundo Quiroga. Soy muy de onomatopeyas. Y tiene mucha repercusión: un blog que empecé hace seis meses (www.angelesnovillo.blogspot.com) ya tiene más de 7.000 visitantes. Sobre un tema puntual, que es un viaje en África.

Noticias: En cuatro palabras, ¿qué es viajar?

Novillo: Darte cuenta de que sos una pizca de nada en un universo gigantesco. Es la única manera que encontré de deslumbrarme y no agobiarme con los problemas del mundo.

Noticias: ¿Curiosa? ¿Valiente? ¿Cómo te describirías?

Novillo: Experimental. Soy como Marley, pero más real.

Noticias: ¿Encontraste algún compañero de ruta?

Novillo: Es muy difícil que un hombre tenga interés en este producto. Soy muy avasallante. Y de golpe, pueden pensar que tengo demasiados conocimientos. Intimido. Tengo mucho carácter. Debo ser un personaje.

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