El mayor desafío de un emprendedor es el de superar a sus creadores. Esto le sucedió a la multinacional de venta directa Herbalife tras la muerte de su fundador, Mark Hughes, en el 2000. La empresa, dedicada sobre todo a la producción de suplementos dietarios, aprovechó la crisis para realizar un cambio de fondo y lanzarse a un negocio más grande aún que el del control de peso: el de la belleza y el bienestar.
Los nuevos directivos, asesorados por un team de profesionales médicos, apuntó a la amplia gama de productos de cuidado personal y suplementos nutricionales. Patricio Cuesta, director general de la compañía en la Argentina -un mercado donde Herbalife factura 45 millones de dólares anuales a través de una red de más de 12.000 distribuidores-, explica: "Se trató de un proceso destinado a renovar la experiencia marcaria desde otro lugar y con otras estrategias de venta. Uno de los principales elementos fue dejar de considerar a la venta directa como un negocio de bajo nivel".
En ese esquema, los vendedores pasaron de tomar cursos que casi se asemejaban a los rituales de una iglesia brasileña a tomar cursos de liderazgo en el IAE, la Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral. "Hay una formación que incluye marketing y finanzas. La idea es estimular el desarrollo personal, además de las ventas", dice Cuesta.
La expansión. Con los cambios, las ventas crecieron en el último ejercicio un 80% y el potencial de crecimiento está todavía lejos de su techo. Todo ello a favor de que el mercado argentino está rankeado hoy como el décimo más importante para Herbalife, entre los 63 países donde actúa. Ahora los planes incluyen la ampliación de la red de distribuidores y la presentación de nuevas líneas de productos, entre los que se destacan los destinados a niños y deportistas.
Claro, a pesar de la expansión del portafolio de productos, el famoso batido para reemplazar comidas y bajar de peso sigue siendo el core del negocio de la compañía, aunque pasó de representar más de la mitad de la facturación de la empresa, a formar apenas un 35% de los ingresos. Esa nueva proporción, sin embargo, no le quita a Herbalife el liderazgo en las ventas de los suplementos adelgazantes, que nacieron en 1980 y se popularizaron por los pins que usaban sus enfáticos vendedores: "Baje de peso, pregúnteme cómo".
La historia. Herbalife nació de una tragedia personal de Mark Hughes: a los 18 años, su madre murió por una sobredosis accidental de pastillas dietéticas. Desde entonces, Hughes dedicó su vida a ayudar a las personas a controlar su peso y mejorar la salud de manera segura y efectiva. En febrero de 1980, lanzó Herbalife Internacional. Las ventas del primer mes sumaron 23.000 dólares y las del primer año 2 millones. Hoy declara ventas por 1.700 millones de dólares y proyecta 5.000 millones para los próximos años.
Desde sus inicios en Beverly Hills, donde siguen funcionando las oficinas centrales de la multinacional, la idea de Hughes fue unir al mundo a través de la buena nutrición. A favor de la globalización y de los nuevos hábitos de consumo y de cuidado personal, la multinacional -como afirma Cuesta- sólo tiene en el horizonte su expansión y diversificación.