Personajes | Valeria Schapira (40)

“Me calienta que me peguen un grito”

Periodista y escritora, relata en un libro historias con sus ex. Imagen sexy, juguetes eróticos, sexo en la playa y videos porno.

Por Cicco

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Pídale a una celebrity que se quite la ropa para su medio y obtendrá tres respuestas posibles. 1) Puede decir que sí, cómo no, risa de cascabeles, charla veloz y, sobre todo, breve, y acto seguido derivarlo a su representante, el cual dejará languidecer el tema como bombón helado en la playa. 2) La celebrity puede esgrimir argumentos indirectos que remiten a un apriete desmesurado en su agenda de verano, cierto viaje indefinido a la Feliz, y un ruido molesto en la línea telefónica que, según dice, le impide seguir conversando. Y está la opción 3) y puede, como Valeria Schapira, periodista picante, columnista de espectáculos, ensayista versada en temas de alcoba, no sólo entusiasmarse con la idea, sino conseguir locación con jacuzzi, asistir puntualmente maquillada y peinada, y tramitar por cuenta propia un set de zapatos, accesorios y ropa íntima para las fotos.

Desde que posó desnuda en la tapa de su último libro, con fotografías de Gabriel Rocca, Schapira no pierde oportunidad de revolear la bombacha, si la ocasión periodística así lo requiere. “Era la primera vez que me ponía en pelotas, y al ver el diseño de portada, me tapé la cara. Fue muy fuerte”, dice. Con el tiempo, en lugar del pudor quedó una satisfacción creciente que la hizo amigarse con su cuerpo, vender más ejemplares que de costumbre y elevó el índice de baba en sus seguidores de Facebook. “Mirá, traje plumas, este gorro por si querés para taparme la nena, o si no podemos probar con este abanico”, Schapira enumera las posibles combinaciones de vestuarios mientras abre bolsas, y cae también un látigo, por si las moscas.

Para que la producción se luzca en todo su esplendor carnal, la periodista rosarina, que se formó durante un año en la BBC de Londres y la Televisión Española, pone un reparo: quiere un fotógrafo varón. “Siempre es más cómodo para mí estar sin ropa entre hombres. Además, las mujeres entre nosotras somos medio conchuditas, viste”.

En la famosa portada de su libro “Los muertos de mi placard”, donde desempolva historias de sus ex como quien quita pelusa de un saco viejo antes de donarlo al Ejército de Salvación, se la ve en toda su desnudez, sonrisa extasiada de orgasmo en serie, repatingada entre sábanas de seda. A los 40, Schapira, cuyo abanico de temas oscila entre cómo la esencia de las mujeres se transmite en la calidad de sus bombachas hasta lo espantoso que queda colgar la malla en la carpa, parece potable y en carrera. Pero en tiempos de avances digitales, hay que ser cautelosos.

Noticias: ¿Cuánto retoque digital le hicieron para el libro?

Schapira: Ni idea. Creo que nada. Lo hace todo Rocca.

Al efecto de sacar la duda, se pide la intervención del fotógrafo de NOTICIAS. Mientras el profesional observa la portada a trasluz, Schapira se inquieta.

Schapira: Ay, ¿mucho me photoshopeó el turro?

Fotógrafo: Sí, mirá Valeria, acá te hicieron un recorte en los glúteos. Y en todas las líneas de la piel.

Schapira: Supongo que me afinó la línea de los tobillos.

Fotógrafo: También retocó pigmentos y otro tanto en el cuello. Pero es normal. Quedate tranquila.

Schapira: Qué importa, no soy una modelito. Tengo rollitos. Y tengo el culo más o menos caído. Así que usted, señora, también se puede poner en bolas porque su cuerpo es hermoso y lo hizo Dios. Yo también sufrí esa presión de ser perfecta en mis primeros tiempos en tevé. Estaba en el camarín y me decían: “Nena, por qué no te hacés las tetas”. Me sentía un mono.

Hay otra razón por la cual Schapira a los 40 padece una inclinación irreversible a enseñar las bubis: los estudios. Todo el mundo habla maravillas de lo bien que hace estudiar, pero ahí la tiene a Valeria de joven, padeciendo en Rosario los sinsabores de una familia exigente: mientras sus compañeras descubrían al primer amor, ella se encerraba a estudiar dos carreras. Mientras sus amigas revoleaban la chancleta en una rave, ella transitaba tres trabajos simultáneos. Mientras sus amigas vivían la vida loca, ella se casaba de punta en blanco con su novio y hacía un posgrado. “Siempre tuve esta cosa del deber ser. Debo haber sido insoportable. Quería triunfar igual que los chicos de `Gran Hermano´”.

El matrimonio no funcionó. Su trayectoria de periodista seria y consolidada de 15 años en la provincia, dio un vuelco cinco años atrás cuando Gastón Portal le ofreció mudarse a Capital y ser columnista del programa “Acoso Textual”, donde cada semana un varón famoso era rodeado y viviseccionado por un equipo de féminas periodistas como quien troza un pollo. Valeria vivió un año en un hotel bancado por la producción, un año al que ella define como “de rascado de pochola”, mientras se puso al día con los hombres en el rubro Kamasutra.

Noticias: De cuántos hombres estamos hablando: ¿diez, veinte?

Schapira: No más de tres. Para mí, ya es un montón.

En el año de la pochola, Valeria cenaba cada noche en McDonalds, donde pedía papas grandes y sundae, y así y todo nunca engordaba. Después descubrió que era celíaca. “Diez años, podés creer. Tenía anemia y nadie me dio en la tecla con el diagnóstico”. Hoy, fuera de Rosario, sin trabajos que cumplir, soltera y sin apuro, dice que los hombres buenos no la atraen (“Me calienta que de vez en cuando me peguen un grito y me caguen a pedos”), y confiesa que un varón que no acepta juguetes eróticos, resta (“Es un oficinista que no sabe divertirse”).

Noticias: ¿Y cuántos juguetes eróticos tiene en su placard?

Schapira: Dos. Uno turquesa que compré en Nueva York. Y uno fucsia.

Noticias: ¿Cuál es el que más uso tuvo?

Schapira: El turquesita. A mí me gustan los juguetes de diseño. No me erotizan ni los patitos ni pingüinitos ni la cosa burda.

Noticias: ¿Cómo descubrió el sexo?

Schapira: De vieja. No tengo un recuerdo definido de cuándo ni quién me calentaba. No estoy intentando esquivar el bulto eh, je je. Disfruté el tiempo perdido de grande.

Noticias: Tengo la teoría de que el sexo es como el vino, un placer inflado por los medios.

Schapira: Nada que ver. Los mejores flashes de mi vida han sido sexuales.

Noticias: ¿Los mejores momentos de su vida?

Schapira: Totalmente. He logrado una comunión increíble. Me preguntás si preferís un viaje a Nueva York o volver a tener sexo con este tipo, y me quedo con el tipo. Ojo: pese al personaje que vendo, no soy de sexo fácil, ni frecuente, ni compulsivo. Pero cuando se da ese clic, es mágico. Para mí, el sexo es mental. Eso explica cómo salí con tanta gente fea.

Noticias: ¿Se tragó muchos sapos?

Schapira: Y... algunos. Cuento uno en el libro, al que llamo “rata inmunda”. Era petiso, gordo, guarango. Pero tenía que ver con una época de mi vida, donde yo no daba dos mangos por mí.

Noticias: ¿Cuál es la parte de su cuerpo más celebrada por los hombres?

Schapira: La boca. Los hombres fantasean con que les haga sexo oral. El resto del cuerpo, es normal. Mi imagen sexy me da risa. Sabés, antes no le daba bola a lo estético, pero ahora descubrí que una no se hace más boluda por cuidarse el pelo.

Noticias: ¿Nunca se tocó nada?

Schapira: ¡Me toqué pero no me retoqué! Cuando veas mi cuerpo, vas a notar que soy una mujer que tiene sus partes duras y sus partes blandas. Tengo celulitis.

Noticias: Dijo que nunca aceptó una propuesta indecente en el trabajo.

Schapira: ¿Yo dije eso?

Noticias: Así es.

Schapira: Bueno, te voy a decir que acepté propuestas indecentes en el trabajo, pero nunca para lograr algo, eh. Ojo. Es distinto. Supongo que lo habré dicho en ese sentido. Nunca hice un pete a nadie para conseguir trabajo. Pero si en el trabajo me gustó el tipo y se dio, se dio.

Noticias: Una duda de temporada. ¿Por qué cree que la gente se hace más pava en verano?

Schapira: El boludo es boludo siempre, de cuatro estaciones. Lo que pasa es que en verano se juntan todos en el mismo parador auspiciado por una marca, entonces parece que son más. El pavo tiene una tendencia natural a la concentración.

Noticias: Hay una fantasía con el sexo en la playa y en el jacuzzi, pero nadie habla de la arena que entra ahí abajo, o de lo mucho que duelen las rodillas después de tener relaciones en la bañera.

Schapira: No sé, pero a mí me calientan los lugares insólitos. A mí me gusta la fantasía en el telo. O ir al médico, que te caliente y te acostás con él en la camilla.

Noticias: Trama típica del porno.

Schapira: Yo veo mucho videos del sitio you porn. Soy muy masculina. Ahora es muy normal, pero fui a kioscos de revistas a comprar dvds porno y el kiosquero se sonrojaba.

Noticias: Sabemos que existe otra Valeria Shapira, también periodista, pero seria y del diario “La Nación”. ¿Putea mucho cuando la confunden con usted?

Schapira: Es gracioso, porque en Rosario tenía 12 años y escribía en los suplementos infantiles un segmento de “Quiero amiguitos”. Un domingo apareció Valeria. Y durante años, entablamos una amistad por carta. Nos conocimos. Pasó el tiempo. Y esta chica se cortó. De tanto en tanto me decían en Rosario: “Qué buena tu nota del pie de atleta”. Y yo explicaba que no era yo. Hasta ahí todo risueño. Cuando me vine a Capital, empezaron los problemas. Una vez, ella aclaró en Twitter que no era la Valeria Schapira de los muertos, en referencia a mi libro. Debe ser fuerte que te vean en pelotas y no ser vos. Pero, en fin, lo lamento Valeria, no te quise cagar la carrera.