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Molière

(Francia, 2007) Comedia dramática. Intérpretes: Romain Duris y Laura Morante. Dirección: Laurent Tirard. Apta mayores de 13 años.

Por Jorge Carnevale

 

Lo que más atrae de los grandes artistas de este mundo son aquellos momentos que no han podido registrar los historiadores. Así, "Amadeus" no fue el registro puntual de la trayectoria de Mozart, sino su enfrentamiento con Salieri, una relación con dramáticos ribetes que nadie pudo comprobar. Como tampoco nadie podría tomar por ciertas las tribulaciones y amores contrariados del autor de "Hamlet", viendo "Shakespeare apasionado". Licencias que se toman guionistas y directores para sacar del bronce a los genios y volverlos queribles. Parece ser que Molière, a los 22 años, cuando todavía se llamaba Jean-Baptiste Poquelin y era un actor mediocre que conducía un elenco teatral de poca fortuna, acosado por los acreedores, fue a parar a la cárcel en 1644. Salió en libertad, volvió a prisión y fue liberado por un desconocido. De ahí en adelante, se pierde su rastro durante meses. Cuando por fin reaparece, ya tiene la estatura autoral para llevar adelante con éxito "El misántropo", "Tartufo" y el resto de su obra. Laurent Tirard y su guionista, Gregoire Vigneron, llenaron los espacios en blanco de manera original. De este modo, el joven Jean-Baptiste, liberado por su protector Jourdain (quien espera a cambio que le transmita el arte del teatro y lo ayude a cortejar a una jovencita inquietante), ingresa a la mansión del buen burgués como un sacerdote y tutor llamado Tartufo, para acabar enamorándose de la mujer de su anfitrión. Tirard supo imprimirle al asunto el mismo tono zumbón y ácido de las comedias de Molière. Los personajes y las situaciones se confunden con los de sus piezas en una puesta en escena a la vez clásica y moderna, donde nada está librado al azar. Un verdadero encanto. El mejor cine francés.