Cine |

De amor y desencuentro

(Francia-Reino Unido, 2007). Comedia. Intérpretes: Charlotte Rampling y Jean Rochefort. Dirección: Antoine de Caunes. Apta mayores de 13 años.

Por Jorge Carnevale

 

Charlotte Rampling merecía este homenaje: es una actriz que vive reciclándose y luce siempre espléndida. Esta comedia romántica en escenarios suntuosos es un mero pretexto para celebrar que el paso del tiempo no haya podido con su belleza y su fuerza. Nacida en Sturmer, Inglaterra, ha pasado buena parte de su vida en Francia, y salta del inglés al francés con una comodidad envidiable. Debutó en la pantalla en 1965, en “The Knack”, y transitó su mirada serena y elegancia por filmes de Luchino Visconrti (“La caída de los dioses”), Liliana Cavan (“Portero de noche”), Sydney Lumet (“Veredicto”) y otros notables. En los últimos años, se destacó como belleza otoñal en “Bajo la arena”, “La piscina” y “Bienvenidas al Paraíso”. En esta comedia romántica, sin mucho esfuerzo, se mete en la piel de Alice D’Abanville, célebre actriz de teatro que al cabo de treinta años se reencuentra con un amor de juventud cuando Ruinard (J. Rochefort), director de cine francés, viaja a Londres para filmar allí una coproducción. El primer encuentro resulta fatal. Se llevan como la mona. Ella está casada con un millonario y no quiere ni oír hablar del francés. No hace otra cosa que humillarlo públicamente. Pero ya se sabe que esta clase de propuestas están destinadas a que, al final, los opuestos se entiendan. Hay un desnudo discreto de la Rampling –que ya se había animado a lucir su cuerpo en otros filmes recientes–, equívocos, choque de culturas y escenas de alcoba en decorados primorosos. Al lado de su serena e intacta belleza, el pobre Jean Rochefort parece un espectro, una mera caricatura de lo que fue. Decididamente, esta no es su película.