Restaurant |

Pan, amor y fantasía

“Te Mataré Ramírez”. Gorriti 5054. 4831-9156. Reservas. Principales tarjetas. Show. Barra. Todos los días de 20.30 a 24 (domingos a miércoles) o a 2 (viernes y sábados). $ 100 a $ 130.

Por Fernando Vidal Buzzi

 

No conozco otro restaurante porteño como este, en donde lo más importante es la fantasía del comensal, imprescindible cuando se busca un espacio pensado para el fomento del romanticismo, un ambiente que cobije e incentive un diálogo que bordea lo erótico y alimenta la seducción, para lo cual se requiere un poco de imaginación. Claro que no funciona bien cuando usted busca otra cosa, porque si va con una barra de amigos a festejar su cumpleaños, se equivocó de lugar. Carlos Di Cesare, el creador del lugar (en l995 y en la calle Paraguay, pero ahora inaugura nuevo local), lo pensó tal cual y se dedicó a analizar qué busca una pareja en la situación descripta: no cabe duda que fue minucioso. Primero el ambiente que, aun con el salón lleno, no es ruidoso, ya que todo el mundo (o casi) habla bajito. La entrada, en rojo profundo, enciende el fuego, si se me permite la fantasía. Las mesas son justas como para que el servicio tenga su espacio, permitiendo construir una intimidad entre la pareja. Y el show, que varía según las noches, depara sorpresas como los títeres hot o la experiencia de “Éxtasis, un deleite sensorial” (cómo se percibe el mundo con los ojos vendados).

La cocina está en manos de Fabián Tafel, un experto tanto en cocina oriental como occidental que asumió con valentía las denominaciones que Di Cesare dio a los platos del menú y que son parte importante de la personalidad del lugar. Por ejemplo, “Recostada de espaldas se tomaba los tobillos” o sea “pulposas patitas de centolla envueltas en lonjas de panceta sobre crujientes nidos de cabello de ángel, acompañada de yucatecos nachos con guacamole”; “Tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios” o sea “Tierno medallón de lomo reposado en colchón de berenjenas grilladas, rellenas de porotos aduki y panceta ahumada sobre reducción de aceto balsámico. Acompaña magrebí torre de hummus y ensalada árabe”; “Te acunas en mi regazo mientras hueles a gloria”, o sea “Itálicos e intencionados penne rigate al dente salteados con frescos camarones, tomates cherry y puerro”; o bien postres como “Estímulo lujurioso”, o sea “Crunchi tulipa de brisée de naranja con clásicas bochas de cremas heladas y coulis de frutillas”.

Como apreciará el lector por estas muestras, la idea es que la imaginación del comensal se sienta impulsada, más allá de la complejidad o sencillez de los platos, a verlos con ojos bien despejados por la intención. No crea que sólo el sexo está presente, ya que el friso mural que ilustra la pared izquierda del salón responde a un buen trabajo del pintor Juan José Vidal sobre específicos temas carnavalescos.

Tampoco todos los show remiten al tema, sino que son frecuentes los grupos musicales y cantantes (especialmente buenos los de bossa nova) que amenizan la cena. Los tragos del “Sensual Bar” ofrecen los especiales de la casa (“Sumisa y perversa”, frozen de Bacardi Dry y frambuesas; “Arde París”, Cointreau, vodka, limón y jengibre, etc.), y luego reúnen una tradicional lista de cócteles clásicos, así como especiales de Gancia, Martini o champaña. Un restaurante único, con buena onda, que realmente se disfruta.