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Boogie, El Aceitoso

(Argentina, 2009) Animación. Voces: Pablo Echarri y Nancy Dupláa. Dirección: Gustavo Cova. Apta mayores de 13 años.

Por Jorge Carnevale

 

Irrumpió con la violencia que lo caracteriza, hace 37 años en las páginas de la revista “Hortensia”. Roberto Fontanarrosa redoblaba la apuesta presentando a un asesino a sueldo, veterano de Vietnam, que castigaba mujeres, apaleaba ancianos y se despachaba al que viniera sin que se le cayese el pucho de la comisura.

Boogie transitó por varias publicaciones, saltó al formato libro y ahora es un film en 3D que no deja de asombrar. Fontanarrosa no participó en la empresa pero llegó a leer el primero de los nueve guiones que se escribieron a lo largo de dos años y medio, y se mostró muy de acuerdo. Cova y su equipo de animadores no lo han traicionado.

Boogie, con su mentón cuadrado, su gatillo fácil y sus reflexiones desopilantes, sigue siendo un antihéroe imperdible. Saca lo peor de la condición humana y aparece como espejo de una sociedad hipócrita, que utiliza killers para no ensuciarse las manos. En esta aventura, Sonny Calabria, un capomafia, es llevado a juicio y necesita silenciar a cualquier precio a la testigo principal de sus fechorías. Para llevar a cabo “la faena”, no contrata a Boogie, sino a su rival en el oficio, Jim Blackburn. Fastidiado, Boogie secuestra a la muchacha para probar su superioridad. Boggie es tan irredimible como adictivo. Uno no espera de él gestos solidarios. El tipo es de lo peor, pero el magnetismo animal que prodiga lo convierte en un personaje irresistible. El film le hace justicia. Con las voces de Pablo Echarri y Nancy Dupláa y un diseño de producción cuidadísimo, es el mayor homenaje que se le puede brindar al genio de Fontanarrosa.