Radio | Radio

Desayuno bajas calorías

“El país de las maravillas”. Conduce: Cristina Pérez. Con Yanina Latorre, Roxana Calabró, Luis Tonelli, Mario Portugal y equipo. Radio del Plata, AM 1030, lunes a viernes de 6 a 9.

Por Luis Frontera

 

Cristina Pérez llega desde la televisión, pero tiene buen lenguaje radial y es criteriosa y emotiva (excelente el reportaje sobre desnutrición infantil: 4.000.000 de chicos argentinos tienen insatisfechas sus necesidades básicas). Sabe informar y, al mismo tiempo, es capaz de editorializar (mostró que Ricardo Alfonsín está mas cerca del Gobierno que de Macri). Su mejor perfil, de todas maneras, aparece cuando va directamente a la noticia.

Pérez conduce el horario político en una radio nominada como oficialista, pero la conductora (como otros programas de la 1030), tiene su propia postura y demanda que se hable de inseguridad e inflación. Como cereza de la torta, “El país de las maravillas”, muestra que puede estar en muchos lados y, como prueba, perpetró un reportaje a Samuel Gelblung (la combativa líder anterior del segmento, Liliana López Foresi, tal vez no hubiera cometido esa entrevista).

Luis Tonelli cumple el rol de editorialista y, Claudio Federosky llega con el deporte. Mario Portugal, con su experiencia en el informativo, tiene con qué navegar la primera mañana. Roxana Calabró (locución), en tanto, acompaña con luz propia y Yanina Latorre es un amable vampiro que vive de la sangre de la farándula.

Los móviles son excelentes y a la producción (Paola de Titto, Daniel Gentile, Néstor Borro y Cecilia Claps) no se le escapa nada (durante la primera semana, el equipo estuvo a cargo Guillermo Bray). En una radio que salió a pescar audiencia con red, Cristina Pérez arranca “bien arriba”, enfática, riendo a carcajadas de sus chistes, inventando palabras (“topero”: habituado al top), y haciendo muchas preguntas en una sola (tal vez por el fervor debutante). El fragmento festivo sucede cada vez que Yanina Latorre trae su sección “Pasando revista”. En esos momentos son graciosas, tanto como las nenas del primer grado escolar: hablan de la ropita que lucen y hacen chistes con los apellidos. A veces nombran a los nenes que les gustan y, entonces, aparecen expresiones propias de los varoncitos más grandes: “A ese lo parto al medio”, dijo la columnista, por ejemplo.

Pero en una de las primeras entrevistas, nada menos que a Jacobo Timerman, todo se hizo difícil. Ella preguntó si le gustaba el nombre del programa: “Por qué no me pregunta sobre política exterior”, contestó él. “Usted me retó”, dijo él, en otro momento. “No, si yo soy un sol” (sic), respondió ella.

Fue entonces cuando el ciclo, cuyo nombre se inspira en “Alicia en el país de las Maravillas”, pareció convertirse en realidad. Porque Timerman, como la duquesa del libro de Lewis Carroll, se empeñó en dar una mala imagen.

“Los flamencos y la mostaza pican”, aseguró la intratable condesa. “Sólo que la mostaza no es un pájaro”, dijo Alicia. Y fue también así el diálogo de la conductora y el ministro: ella hablaba con frutillas y él con lengua a la vinagreta...

Moraleja: Si Cristina Pérez levanta el pie del acelerador y deja las palabras encantadoras para mejores menesteres, el programa sólo podrá mejorar, aunque se oponga la duquesa y se enoje un canciller.