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Personajes: Fabián Vena (34)
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Desde que Inés Estévez dejó las tablas, asumió el rol de proveedor. Hace equilibrio entre el éxito y una pareja armoniosa, con algunos secretos de convivencia.
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por Lila Jara. Fotos: Silvia Bordoni.
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Fabián Vena se reclina en una silla de pana roja del teatro Liceo y se pone a vocalizar: "Hay que dominar la voz, para que ella no te domine", dice. Se concentra en el ejercicio, sin perder de vista un frasquito oscuro envuelto en un pañuelo blanco. Luego se dirige al camarín, siempre con el misterioso frasco en la mano. De repente agita el líquido ámbar y lo toma: "Es propóleo, el mejor remedio para la garganta. Es bueno y barato, por eso los laboratorios le hacen mala prensa", afirma con un histrionismo arrabalero, el mismo con el que entona cada mañana "Los mareados" o "Naranjo en flor", para asombro de su mujer, Inés Estévez ("Escucho muchos tangos, Inés no puede creer que sepa la letra de todos").
Vestido de negro y con pañuelo al cuello, Fabián se mueve con familiaridad. Señala la cúpula del teatro, al que mira todas las noches en una escena de "La duda", la obra que protagoniza con Susú Pecoraro. La gente aplaude de pie, un fenómeno que intenta analizar: "Por algo nací en un barrio al que llaman ‘la república de Mataderos’. Trato de restarle importancia a ese tema, porque para recargar el ego ya tengo mi naturaleza leonina, que me marcó al nacer. Cuando me pasan cosas maravillosas, como el éxito del teatro, busco un cable a tierra".
Noticias: ¿Cuál es tu cable a tierra?
Fabián Vena: Mi mujer y su felicidad, venir temprano al teatro y ser el último en irme. Y haber aprendido a reírme de todo. Además disfruto mirando películas y series, soy un fanático, porque cuando no estoy trabajando me nutro con el trabajo de los demás.
Noticias: ¿Tu mujer te baja de un hondazo?
Vena: (ríe) Un poco, somos muy amigos, muy compañeros, eso es algo que se encuentra, uno no busca porque ni siquiera sabe que existe, es algo que se da. Cuando nos dimos cuenta de que nuestra relación era así la cultivamos, le dimos el espacio que correspondía. Nos sentimos privilegiados de contar con el otro como un par. Conocemos todo de nuestras vidas, desde las miserias más profundas hasta los puntos más nobles. Nos entregamos con confianza, porque sabemos que todo va a ser jugado a favor.
Noticias: Suena a una relación de telenovela.
Vena: Puede ser, tengo la sensación de que esta relación nunca cambiará. Ella me ayudó a reforzar el carácter noble, a mejorar como persona en todos los aspectos. Estoy muy agradecido a que la vida me haya puesto en el camino una mujer con tal grado de valentía. Lo expresa abandonando todo en un momento muy importante de su carrera. Dio vuelta la página y ahora va por lo que le provoque placer en la vida.
Noticias: Inés busca placer, mientras vos llevás el mango a casa.
Vena: (ríe) Es cierto, hago chistes al estilo "si dejo la actuación, realmente no se qué voy a hacer". En serio, me río mucho de la situación, pero me siento muy bien con la decisión de Inés. Ahora hay una loca menos en casa. Lo vivo con más naturalidad que los de alrededor porque, desde que la conozco, ella tiene esa idea. Y probó y le salió muy bien. Ahora está con una sonrisa de oreja a oreja. Yo creo que tuvo una gran valentía y tiene capacidad para hacer otras cosas, ésto recién empieza.
Toda relación tiene sus códigos. Y la de Fabián con su mujer también. Para que nada entorpezca el amor que los une decidieron comprar dos heladeras. De esa manera, el actor ordena en una de ellas los cortes de carne que come solo, y el asado y la cerveza que comparte con amigos los fines de semanas. La otra está llena de brotes de soja, semillas de sésamo y comida vegetariana que consume su mujer: "¿Para qué discutir por un espacio más o menos? Comemos platos diferentes y como hay lugar en casa optamos por tener cada uno un espacio para almacenarla. No nos parece raro, es una forma inteligente de convivir".
Noticias: ¿También es inteligente dormir en camas diferentes?
Vena: ¿Eso se dice? Bueno, en realidad, como tenemos varios cuartos todas las noches usamos uno diferente para que el encuentro sexual tenga otro escenario (ríe).
Noticias: ¿Qué cosas te quedaron de ese chico de Mataderos?
Vena: Nada. Sólo la familia…
Noticias: ¿El éxito te hizo perder costumbres de barrio?
Vena: Supongo que mantengo grandes códigos, como la amistad y los sentimientos nobles que tiene cualquier porteño. Pero es muy loco imaginar que un chico de Mataderos, como yo, esté viviendo todo esto. Tengo una vida maravillosa y doble éxito, porque estoy haciendo lo que me gusta y encima tengo buenas críticas. Son logros muy importantes, que jamás imaginé que podía lograr.
Noticias: ¿Jugó la suerte, el talento o las dos cosas?
Vena: La llamo "las raras coordenadas de la vida": el trabajo y la transpiración, el tiempo y la suerte, el don y el talento. Tres grupos que necesitan a veces más dosis de uno que de otro. Es muy importante agregar la fe.
Noticias: ¿Sos creyente?
Vena: Soy creyente de la fe, ni siquiera me interesa ponerle nombre a esa entidad. Somos seres espirituales y tenemos una fe para desarrollar. En la sociedad occidental tenemos la necesidad de enmarcarla en una institución como la Iglesia. Lo cierto es que si tendríamos en cuenta la espiritualidad en todas sus expresiones, encontraríamos las respuestas. Es ahí donde creo muchísimo y el hecho de hacer teatro es un acto de fe muy grande.
Noticias: En la obra interpretás a un cura que está bajo sospecha de abuso de menores, ¿se te cruzó el caso del Padre Grassi?
Vena: La verdad es que no, conozco el tema pero la obra está concebida como un perfecto thriller policial. Va más allá de la sospecha de un abuso. La obra enfrenta dos maneras de ver la educación y la fe, y cómo resuenan en el espectador esas dos campanas.
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Este hombre aplomado y sereno está un tanto lejos de aquél chico vehemente que en el ’91 integró "La Banda del Golden Rocket", junto a Adrián Suar y Diego Torres: "Nos sentíamos Los Beatles. Éramos tres jóvenes inexpertos en todo sentido. Hugo Di Guglielmo nos llevaba a almorzar para tratar de calmarlos, guiarnos, contenernos. ¡Pobre tipo! Qué cosas le diríamos, que siempre salía de nuestras reuniones con dolor de cabeza.
Noticias: ¿De qué hablaban?
Vena: Trataba de poner freno a la exaltación que sentíamos, no estábamos preparados para tanto éxito. Fue todo un aprendizaje el manejo con las fans y con la prensa. Eso no te lo enseñan en ninguna escuela de teatro. Era una época de mucha exposición y muy difícil de afrontar. Fue un proyecto que armamos con Adrián, que ya se perfilaba como productor. Y Diego empezaba sus primeros temas, mientras yo pedía escenas para actuar.
Noticias: ¿Eras el más serio de los tres?
Vena: Si lo digo ni Adrián ni Diego me lo van a creer, van a decir que soy un caradura. Hacía mis travesuras, pero con bajo perfil. Se estaba perfilando el recorrido, ellos fueron tan atorrantes como yo.
Noticias: ¿Cuándo te diste cuenta de que tenías que dejar de lucrar con la imagen de pelilargo fachero?
Vena: No iba a robar eternamente y un día me corté el pelo. Siempre tuve claro hacia dónde quería ir. Sabía que lo mío era actuar lo más brillante posible.
Noticias: ¿Dejaste de jugar?
Vena: Hubo un momento en el que empecé a sentirme frustrado por no seguir una carrera universitaria, entonces dije: voy a encarar la actuación como si fuese un estudio universitario.
Noticias: ¿Qué querías estudiar?
Vena: Quería seguir Licenciatura en Artes, pero pasé por Psicología sólo por no perder el hilo de la educación universitaria. Estaba clarísimo que mi carrera tenía que ver con la actuación. Me destaco, la paso bien, soy feliz.
Noticias: ¿Qué otras cosas te gusta hacer?
Vena: Practico tenis, hago yoga o al menos lo intento. El yoga es la síntesis de cualquier actividad, estoy tomando clases porque me estira, me ayuda para moverme en el escenario. Todo lo que hago es por gusto y por mantenerme bien. La paso bomba con la vida.
La sala se oscurece, el rojo de las butacas se apaga y Fabián siente frío. Faltan minutos para que salga al escenario y está nervioso: "A veces me pregunto en el camarín ¿para qué salir a darle de comer a las fieras? Pero el escenario es eso: mucho sufrimiento, para unos minutos de gloria". Hace bromas con el mozo que le sirve un café y comienza a jugar con un ancho anillo en su anular izquierdo. No es un anillo cualquiera, es el que selló su historia de amor con "Inesita", como la llama: "Lo mandamos a hacer en oro blanco. Es como un anillo perdido en el fondo del mar, tiene nuestras iniciales y nuestros signos en el horóscopo chino. Nos quedó como sello de matrimonio"
Noticias: ¿Tu suegra todavía sigue teniéndote miedo?
Vena: (ríe) ¿Te parece que puedo asustar a alguien? No sé qué le pasaba a mi suegra, lo mismo le pasó a Inés al principio, creía que era canchero, soberbio e insoportable. Y bueno, que se la aguanten. Ya es tarde para quejas (ríe).
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