Pampita-Barrantes
El precio del honor

Por qué no se ponen de acuerdo para firmar el divorcio. La pelea por la petit fortuna de la modelo y cómo indemnizar a un marido humillado.

por Nacho Rodríguez Jardel. Fotos: Karim Fortunato y Cedoc. Agradecimiento: Karina Iavicoli.

Tendría que acontecer un milagro para que el divorcio Pampita - Barrantes se convierta en una reedición del culebrón Giménez - Roviralta. Asi que, a no ilusionarse. Además de que en el caso que nos ocupa habrían escaseado los ceniceros por el aire, la disputa real parece ser más una ruptura de egos desencantados que una puja picante por bienes gananciales.

El polista (Roviralta no, Barrantes) asegura que "el dinero" no le interesa y acusa a su ex de "adúltera". La estrella (Susana no, Pampita) dice lo contrario, que él "quiere dinero" y que la sometió a maltratos verbales. Para demostrarlo, la modelo se guardó el último mensaje que el polista le grabó en su celular. Se puede escuchar a un Barrantes propinando insultos poco corteses hacia una dama. Él reconoció que la grabación es auténtica.

La estrella y el polista (Susana y Huberto) se disputaron una fortuna de siete ceros en pleno imperio del uno a uno. El polista y la estrella II (Martín y Carolina) estarían dos ceros más abajo, en pesos y en plena vigencia del tres a uno.

Tanto los allegados de Ardohain como los de Barrantes señalan que sólo comparten un lote de tres hectáreas sobre la ruta 28 en la localidad bonaerense de Pilar, valuado en unos 450 mil pesos criollos, un Audi A3 2002 (en el que se mueve Barrantes) que costaría unos 80 mil pesos en el mercado de usados y habrían unos 100 mil pesos para repartir en efectivo. Un dato aparece aquí como curioso: quizá Pampita deba incluir entre los bienes ganaciales el 0 kilómetro que Benjamín Vicuña, su actual pareja, le regaló en Chile hace unos meses. En suma, la repartija no parece muy suculenta, unos 600 ó 700 mil pesos o, como nos gusta decir a los argentinos para agregarle glamour a la cosa, 200 mil dólares. Una cifra que un matrimonio de clase media tendría para repartir.

EL "CORNUDO".
El interés con que los medios siguieron el crecimiento de la pancita de la modelo y la vida de soltero recobrada del marido solitario, hicieron lo propio. Así como las chanzas que se desprenden del caso, poco simpáticas, sobre todo para Martín Barrantes quien no se cansa de repetir que no le gusta ni un poco "haber quedado como el cornudo de la historia".

La mamá de Blanquita (la hija chilena que Pampita tuvo con el actor del país trasandino Vicuña) habló de su separación con Barrantes y opinó que "los divoricios de común acuerdo no son tan largos, pero cuando una de las partes está interesada en algo de la otra persona, se dilata". ¿Es que acaso el polista está interesado en el dinero? "Sí, aunque el diga que es mentira, es dinero", disparó Pampita sin inmutarse y mirando fijo a Mirtha Legrand y a su multitudinario público televisivo hace unos días.

Martín Barrantes no hizo esperar su respuesta y demandó en la justicia a Ardohain por entender que su ex lo había calumniado (ver recuadro). Esta demanda se suma a la de divorcio, que no tiene una carátula muy típica que digamos: divorcio por adulterio. Es el argumento que más le gusta esgrimir a Barrantes. Dice sentirse herido en su honor y que con el juicio busca reparar eso, le lleve el tiempo que le lleve. Entretanto, Pampita, mas apurada, sueña con volver al vestido blanco y esta vez promete una "familia felíz" para siempre.

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Ahora bien: el botín económico en disputa, es decir, lo que la pareja acumuló entre fines de noviembre del 2002 hasta julio del 2005, no parece millonario. Con la firma Getien (de ropa interior) Pampita habría embolsado unos 400 mil pesos conviviendo con Barrantes, gracias a las dos campañas de Fullzero (la compañía de Internet del Grupo Clarín) habría facturado otros 100 mil, una cifra igual a la que habría percibido en el mismo periodo y en idéntica época por parte por un contrato con la cadena de tiendas CyA.

A esto hay que sumarle sus trabajos actorales y de varieté en la tele, como su papel en la tira de Endemol "Doble Vida" (emitida por América en el 2005) con la que habría metido otros 50 mil pesos al chanchito, y su fugaz aparición en "Domínico", el programa dominical de Nico Repetto que le dio tiempo para facturar otros 30 mil pesos antes de dar un inesperado portazo. En esos tiempos, percibía además unos 10 mil pesos por cada desfile en el interior y unos 7 mil por hacerlo en Buenos Aires.

$ 1.000 POR DIA
Con todo, se calcula que en esos tres años matrimoniales Ana Carolina Ardohain embolsó unos 500 mil pesos por año, lo que arroja una suma de un millón y medio de pesos. A esto hay que sacarle una porción: el 25 por ciento. Es la cifra que se lleva Pancho Dotto por manejar la carrera de la modelo, o sea casi 400 mil pesitos en ese período.

La vida de los Barrantes-Ardohain no era nada barata: la pareja gastaba un promedio de mil pesos por día; entre 300 y 400 mil pesos anuales. De modo que buena parte de lo que entraba a las cuentas bancarias que ambos tenían en los Bancos Comafi y Boston, se evaporaba. A Barrantes cuesta un poco más hacerle un cálculo de sus ingresos. Entre el modelaje y su empresa de organización de eventos relacionados con el polo, tendría entradas del orden de los 250 mil pesos anuales, según estiman en el entorno de la ex pareja. Con seguridad, en el item ‘regalías por el uso de la imagen’ Pampita corría con ventaja, al menos mientras estuvieron casados.

Ana Carolina Ardohain, dejó La Pampa natal a los 18 años, hace diez, y se vino a probar suerte a la gran urbe. Y la verdad es que la tuvo. Apenas aparecida en escena, el hábil Pancho Dotto -también es representante de Barrantes- tomó su carrera de modelo y rápidamente la ligó con empresas de lo más variadas. Pampita conoció a Martín Barrantes a través de un íntimo del polista y además cuñado, Ivan de Pineda. Barrantes es descendiente de una tradicional familia salteña pero nunca fueron gente de mucha fortuna como algunos creen. Su padre es abogado y gerente legal de Aerolíneas Argentinas.

Se casaron el 29 de noviembre del 2002 en el registro civil de Tres Lomas. Fueron felices, comieron perdices, negaron rupturas varias veces y, si bien lo anunciaron en muchas revistas del corazón, nunca llegaron a tener un hijo. Ella fue mamá en mayo de este año, por lo que se puede decir que Barrantes arrancó con ventaja para sostener su argumento de bandera: la infidelidad. Pampita quedo embarazada apenas un mes después de dejar al polista, quien jura que la relación con Vicuña tenía ya un tiempo.

El reparto de bienes está a punto de comenzar, pero no se acomoden demasiado, pinta aburrido. Parece que la plata del botín se cuenta rápido… Su y Huber, los perdonamos.


 






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