Personajes: Renata Schussheim (56)
“Hice cosas muy locas”
El reconocido filósofo y psicólogo asegura que los que mienten bien son más exitosos. Y que un mundo sin engaños "sería un caos". Deshonestidad brutal.
Por Fernanda Nicolini, fnicolini@perfil.com.ar. Fotos: Silvia Bordóni.

Como hace veinte años, a Renata Schussheim de pronto le dan ataques de pudor y se encierra en un cuartito, lejos del público que camina fascinado entre su obra, lejos de los fans que le dicen que se ve bellísima y que su pelo es maravilloso.
En aquel entonces, el escondite estaba en el Centro Cultural Recoleta y la exposición llegó a convocar a unas 160 mil personas. Hoy es una salita del Bellas Artes, museo donde la artista, escenógrafa y diseñadora de vestuario -que estudió con Carlos Alonso, cruzó su imaginación con los escenarios de Charly García, armó una dupla explosiva con Jean Francois Casanovas y otra inquebrantable con el coreógrafo Oscar Araiz, trabajó con Manuel Puig y es la favorita de Julio Bocca -, expone "Epifanía", una muestra que recorre gran parte de su obra.

"Acá estoy mejor, además puedo fumar", dice, antes de empezar con una suerte de retrospectiva personal. "Creo que es un privilegio tener una vocación definida, y yo la tuve: empecé a estudiar dibujo a los 9 años y al terminar la primaria entré en una escuela de Bellas Artes. Creo que también mis abuelos, inmigrantes polacos, tuvieron algo que ver: mi abuelo era periodista, muy bohemio, y mi abuela era una imitadora nata y en su casa se reunían artistas, pianistas, músicos... Blackie, por ejemplo, vino a mi cumpleaños de un año y me regaló un vestidito".

Noticias: También lo conociste a Carlos Alonso de muy chica.
Renata Schussheim: Sí, tenía 14. Él no daba clases, pero como yo era una ladilla, y lo admiraba, logré que me supervisara mis trabajos. Y al poco tiempo apareció la posibilidad de exponer en una galería, el Laberinto, donde cumplí mis 16 años. Me transformé en profesional siendo muy chica. Cuando Alonso bajó la escalera y me saludó como desde un lugar distinto, sentí una emoción increíble.

Noticias: ¿Cómo entraste al mundo del teatro?
Renata: Me gustaba mucho y no sabía muy bien cómo meterme, hasta que lo conocí a Oscar Araiz: nuestro encuentro fue como una epifanía, casualmente. Él me propuso hacer el vestuario para "Romeo y Julieta". Como siempre digo, el culpable de todo es Oscar.

Noticias: ¿Recordás la sensación de tener que imaginar un vestuario por primera vez?
Renata: Hice cosas muy locas, que hoy no haría, como ponerle al Freddy Romero, pobrecito, un bailarín que murió hace muy poquito, pieles pesadas. ¡Un día se desmayó por el calor al costado del escenario!

Noticias: ¿Eras muy delirante?
Renata: Era una mezcla rara: muy tímida por un lado y muy atrevida por otro. Quería conocer gente, que me conocieran. Iba a las reuniones de El Escarabajo de Oro con Abelardo Castillo; a lo de Julio Katz, donde se escuchaba música clásica y estaba lleno de psicoanalistas; estaba con la gente que después formó Les Luthiers... Y así como algunos dicen ‘yo iba a Hebraica’, bueno, yo iba al Bar Moderno porque todos paraban ahí: pintores, escritores, la bohemia.

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Noticias: ¿A Víctor Laplace lo conociste en esa época?
Renata: Él estaba haciendo "Timón de Atenas" y yo era amiga de uno de los Les Luthiers y le dije ‘tenés que presentarme a ese hombre’. Después lo invité a una fiesta y él vino. Ahí fue nuestro flechazo. Hace muchísimo que nos separamos, pero nos llevamos muy bien.

Noticias: ¿Cómo llegaste al mundillo del rock?
Renata: Fue por Charly; lo escuché con "La máquina de hacer pájaros" y le dije a Carlitos Cutaia, ‘me tenés que presentar a ese hombre’. Yo era tremenda: me aparecía y decía ‘tengo que ser tu amiga’.

Noticias: ¿Y se hicieron amigos?
Renata: Sí, muy rápido. Me pidió que hiciera el arte de tapa del disco "Bicicletas", el vestuario, todo... Después hice algo para Serú Girán; no había un centavo y se me ocurrió armar toda una fronda, como un bosque en el escenario con restos de la poda de árboles. Es muy emocionante el mundo del rock, esa cosa colectiva y multitudinaria es una energía grossa.

Noticias: ¿A Casanovas donde lo conociste?
Renata: En Madrid, tenía amigos que vivían allá y me decían: ‘Hay un personaje que es para vos, que parece salido de tus dibujos’. Y fui a ver su show con un grupo increíble, estaban Piero, Marilina, todo el exilio...

Noticias: ¿Viajaste sola?
Renata: Sí, a mi hijo, que era chiquito, lo dejé con su padre, Víctor, que estaba exiliado con Nélida Lobato en México. Así que fui a ver a Jean François y me partió la cabeza. Me acerqué, también le dije ‘tenemos que ser amigos’, le volqué una cerveza encima y me miró diciendo ‘quién es esta loca’. Después lo empecé a perseguir, nos hicimos amigos y trabajamos juntos.

Noticias: Y lo dibujaste muchísimo.
Renata: Sí, fue como una especie de musa inspiradora, de "muso".

La cara de Casanovas, su cuerpo histriónico, se reproducen en las paredes del Bellas Artes. También están Charly y Spinetta, tan jóvenes, posando para la cámara junto a Renata; hay bocetos de vestuarios muy osados y, un poco apartada, se esconde la sirena, esa que mira a un falso mar, de espaldas, y que sigue perturbando al público como lo hizo en el Recoleta a mediados de los ‘80. Renata, con un segundo cigarrillo en mano, y repasa sus recientes estrenos en París: "Trabajé para una obra de Rodríguez Arias en Versailles y a los pocos días estrené "El cantor de México", en París, pero me tuve que venir. Sólo alcancé a leer la crítica de Le Monde. Decía que el vestuario era maravilloso, y me comparaban con espectáculos que fueron míticos en París en los ’80”.

Noticias: Trabajar en París tiene otro vértigo, ¿no?
Renata: Sí, es increíble. Había trabajado en Suiza, Madrid, Barcelona, Finlandia...

Noticias: ¿Finlandia?
Renata: Sí, por Oscar; a él le ofrecen obras y yo le digo que agarre, para viajar. Él odia el frío, entonces voy dos semanas, estoy divina, me vuelvo y digo ‘ay, Finlandia, qué lindo’, y él se queda un mes y medio odiándome.

Noticias: Y fuera del arte, ¿estás en pareja?
Renata: No, estoy bastante cómoda en mi vida, con muchos amigos, con ganas de tener más tiempo para mí.

Noticias: ¿Te sigue gustando el boxeo?
Renata: Sí. Veía mucho por televisión, porque tenía un novio que me enseñó mucho. Vi una pelea en el Luna y me dejó muy impresionada, especialmente por la violencia de las mujeres, que son las que más gritan. Son intensas y yo también.

Noticias: ¿Y por eso el pelo rojo?
Renata: Siempre lo quise tener rojo, siempre lo tuve rojo y nunca me voy a cansar.




 






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