| |
|
DEPORTES: Pinhas Zahavi
|
|
El nuevo dueño del fútbol
|
|
|
Maneja el dinero de los nuevos ricos rusos inyectados en los clubes argentinos. Sus empresas en paraísos fiscales y la red de equipos. |
|
Por Alejandro Casar González. | Fotos: Cedoc
|
Hasta ahora, el fútbol era la principal industria sin humo del mundo. Y la FIFA, dueña absoluta de sus negocios. A partir del 2002, y con la llegada de cataratas de billetes de origen ruso, el tablero cambió. Cuatro años después, una veintena de clubes sirven para que varios millonarios puedan usar sus millones. El administrador de ese capital transnacional se llama Pinhas Zahavi. Y es el nuevo súperagente de la pelota.
Zahavi nació en Ness Ziona, Israel. Se relacionó con el fútbol gracias a su trabajo como periodista en el diario Yedioth Ahronoth. Escondido detrás de una máquina de escribir, Zahavi se ganó una fama que, con el tiempo, sería su marca registrada: la discreción. Luego de un viaje por Europa, abordó en el aeropuerto de Heathrow, en Londres, a un dirigente del Liverpool. Y lo convenció de adquirir a un desconocido delantero israelí de apellido Cohen. Zahavi había dado el puntapié inicial de una meteórica carrera como agente y gerenciador de fondos de inversión.
El punto de inflexión en el currículum del nuevo superagente ocurrió en 1998. Ese año aterrizó en Moscú, con el objetivo de interiorizarse acerca del progreso del fútbol ruso. En la ciudad del Kremlin y el vodka conoció a quien sería su principal aliado y, en el futuro, le proveería de millones con los que alimentar sus empresas: el oligarca ruso Roman Abramovich.
Primer paso. Abramovich y Zahavi compartían el origen judío y la pasión por el fútbol. El destino quiso que el multimillonario ruso cayera en desgracia y tuviera que buscar asilo en Inglaterra. Cuatro años después del primer encuentro entre ambos, en 2002, la sociedad Zahavi-Abramovich formalizó por 233 millones de dólares su primer gran negocio con la compra del Chelsea, tradicional club londinense hundido en deudas. Abramovich se transformaba en dueño y presidente. Zahavi, en agente plenipotenciario y responsable máximo de conseguir buenos jugadores, sin importar su precio.
"Sus mecanismos como agente no son tradicionales. Sabe lo que quiere, y lo quiere ya", cuenta un agente español que lidió con Zahavi en la compra de un jugador. En Inglaterra, donde tiene una oficina y suele hacer sus negocios, lo conocen con el nombre de "Señor arreglatodo" (Mr. Fixit). A base de una chequera infinita o métodos persuasivos, Zahavi consigue el talento futbolístico que busca. Siempre. Que su licencia como agente sea israelí y Zahavi haga negocios en todo el mundo es apenas un detalle anecdótico.
Con la caja millonaria del Chelsea bajo el brazo, Zahavi se lanzó a la conquista del globo. Y empezó a tirar redes. Bien podría haber puesto un anuncio en algún periódico de gran tirada: "Se busca club endeudado y en bancarrota para compra urgente. Se ofrecen jugadores de primer nivel y técnicos capaces de ganar títulos. Estricta reserva". Ése fue el mecanismo que usó en Suiza, con un ignoto equipo de segunda división llamado Locarno. Con el tiempo, el Locarno se transformaría en satélite de los principales clubes financiados por los rusos.
A la hora de hacer negocios, Pinhas Zahavi es un camaleón. Si alguien se lo encuentra en el lobby de un hotel, donde suele reunirse con técnicos, agentes y hasta presidentes de clubes, el interlocutor puede recibir una tarjeta en la que el bueno de Zahavi se anuncie como empleado de alguna de las siguientes empresas: GSI (Global Soccer Investments), GSA (Global Soccer Agency), Gol International Ltd., HAZ Football Worldwide Limited y la famosa MSI (Media Sports Investment Ltd.). Todas ellas tienen algo en común: sus sedes centrales están radicadas en paraísos fiscales como Gibraltar y las Islas Vírgenes. Allí, nadie se hace problema por el origen de los fondos. Y Zahavi no tiene que dar explicaciones a la hora de contar a quiénes representa.
|
| |
|
|
|
Además, las compañías para las que Zahavi transfiere jugadores de una parte a otra del globo tienen zonas de influencia perfectamente determinadas. GSA, por ejemplo, trabaja en Portugal y fue la responsable de la transferencia de los argentinos Lisandro López y Luis González al Porto. HAZ estuvo implicada en el multimillonario pase de Carlos Tevez (casi 20 millones de dólares) de Boca al Corinthians, a través de su subsidiaria argentina, HAZ Sport Agency. Aquí, los socios de Zahavi son Fernando Hidalgo -un ex empleado de Gustavo Mascardi- y Gustavo Arribas -ex escribano de Mauricio Macri, presidente de Boca y diputado nacional.- (ver recuadro).
Jogo Bonito. Esa transferencia, mediante la que Boca cedió los derechos económicos de Tevez al fondo de inversión MSI, está sujeta a una investigación sobre lavado de dinero por parte de las autoridades del estado de San Pablo. Los fiscales también pusieron la mira en el contrato de gerenciamiento del Corinthians, firmado con MSI hasta el 2014. Según el dictamen oficial de los procuradores de Justicia de San Pablo, "existen indicios suficientes para concluir que el acuerdo entre MSI y Corinthians se está utilizando para lavar dinero de Boris Berezovsky, multimillonario ruso buscado por crímenes financieros contra su país". Para la Justicia paulista, las transferencias de jugadores se realizan "con la utilización de diversas empresas offshore cuyo único propósito es distanciar al inversor y el origen ilícito del dinero". El presidente de MSI es un viejo amigo de Zahavi, Kia Joorabchian, un iraní de pasaporte inglés que hasta compró entradas en la AFA para ver a la selección argentina en el Mundial de Alemania.
Perlas. Las últimas y más recientes adquisiciones de Zahavi y su gente en la Argentina son Fernando Belluschi (23) y Gonzalo Higuaín (18). A través de un contrato firmado en Londres con el club Locarno, River cedió el 50% de Higuaín, el 40% de Belluschi y el 30% de tres juveniles (Juan Antonio, Augusto Fernández y Mateo Musacchio) en 13 millones de dólares. La fecha en que José María Aguilar y Mario Israel firmaron el convenio con el club de Zahavi no es un dato menor: 29 de agosto. Sin esos billetes, el ejercicio contable de la temporada 2005-2006 de River hubiera arrojado un déficit cercano a los 30 millones de pesos. Un dirigente del club de Núñez fue muy claro: "Todas las semanas hay reuniones por los pases. Y la plata siempre tiene el mismo origen: Rusia". En River conocen de memoria a Zahavi, ya que él negoció la venta de Javier Mascherano al Corinthians. Y la de Luis González al Porto, a través de GSA, una de las sociedades que representa.
Con un futuro de selección por delante, el sentido común dice que ni Belluschi ni Higuaín van a jugar en la segunda división de una liga menor europea como la suiza. Salvando las distancias, es como si Social Español, de la Primera B argentina hubiera comprado a Lionel Messi. De hecho, ya habría una oferta oficial por Higuaín, cercana a los 14 millones de dólares. Por contrato, los seis primeros millones de dólares que se paguen por el jugador, quedarán para el Locarno. Y el resto de la plusvalía (8 millones, en este caso) se repartirán en partes iguales entre River y el club suizo. Total, si la transferencia se materializa, Zahavi habrá hecho uno de los negocios de su vida (10 millones de dólares en un solo jugador) y ya nadie preguntará por el dinero de Abramovich, que quedará en alguna cuenta suiza.
El West Ham en Inglaterra, el Porto y el Benfica en Portugal, el PSV en Holanda, el Dinamo Tbilisi en Georgia, el Santos y el Corinthians en Brasil, el Deportivo de La Coruña en España, el Maccabi Haifa en Israel y el CSKA de Moscú pueden ser los mascarones de proa de un nuevo fútbol, con capitales transnacionales y multimillonarios rusos detrás. El buque insignia será el Chelsea de Abramovich. La FIFA ya está en estado de alerta máxima. Mientras, Zahavi sonríe. A su fama le agregó toneladas de billetes, y ya figura en el Top 100 de los israelíes más ricos del mundo.
|
|
|
|
|
|
|