Personajes | Gabo Nazar (40)

`Cristina usa Cardón y no acepta descuentos´

El dueño de la marca transformó el estilo criollo en buen diseño y se expandió a otros rubros. Los elogios de Ralph Lauren.

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Especie de gaucho con BlackBerry, no usa reloj ni computadora. Coleccionaba mates y cuchillos, hasta que advirtió que “la energía debe fluir”. Puede explayarse sobre etnias y culturas aborígenes y, con igual soltura, recitar la canción de Malinche. Y bautizó Gabino a uno de sus hijos en honor al payador Gabino Ezeiza. Los ojos marrones de Gabriel Gabo Nazar, con la fuerza de diez tractores, son un anticipo de su demoledora capacidad de entusiasmar, impulsar y arrastrar. Fundador y presidente de “Cardón, cosas nuestras”, podría convencer a un jíbaro que deje de reducir cabezas. Y, tras cartón, lo “cardonizaría” hasta venderle una franquicia.

Hombre de Ramallo, provincia de Buenos Aires, a los 9 años vislumbró su instinto comercial; a los 18 estudiaba veterinaria y fabricó los primeros cinturones en cuero. Emprendedor nato, supo transformar el estilo criollo en un buen diseño y rescatar la tradición en indumentarias y accesorios de campo. El grupo que consolidó incluye hoy, además de 108 locales en todo el país, emprendimientos inmobiliarios, gastronómico, turísticos, ganadero y varios más, en carpeta.

Noticias: Con la crisis del 2001 hubo una reconversión del interior, un rescate de lo autóctono. Pero usted impuso el estilo criollo en los ’90, entre las estridencias de Versace y el furor por los “malls” de Miami. ¿Vio un nicho vacío o creó la necesidad?

Gabo Nazar: Yo sentí la necesidad. Yo era eso, y en mi incipiente juventud, cuando se empieza a tener claro cómo se quiere vivir y hasta vestirse, necesité una propuesta para gente como yo. Cuando digo que hay una manera “Cardón” de cortar el salamín, es como me gusta cortarlo a mí: al sesgo, con cuchillo filoso para que salga finito y no desgarre la grasa (ríe).

Noticias: Bombachas de campo, fajas, la guarda pampa, eran sinónimo de “tosco”, útil pero no refinado. ¿Cambió ese concepto?

Nazar: Ese fue el desafío, porque lo que abundaba en el mercado era de extrema rusticidad en la resolución o las terminaciones. Necesitaba una vuelta de tuerca, que se lo dejara de ver peyorativamente y se lo enalteciera. Los gauchos, y antes las culturas originarias, desarrollaron diseños muy elaborados y técnicas de orfebrería, telar, alfarería y pinturas muy refinadas. La nobleza incaica usaba tejidos con hilados y técnicas que costó siglos recuperar. La degradación de los productos en la era moderna derivó de la degradación de esa civilización. Rescatamos, revalorizamos y reinstalamos un gusto y una cultura, con sentido aspiracional.

Noticias: La “oligarquía vacuna”, las familias tradicionales de campo, siempre usaron sin vergüenza fajas, bombachas y ponchos.

Nazar: Pero no eran apreciados en los sectores urbanos. Con el éxodo masivo del interior hacia las ciudades, un hecho socioeconómico fuerte, la gente de campo fue absorbida por la cultura urbana. Tiene que ver con un bombardeo de la información.

Noticias: Y una distorsión de la identidad, éramos tan europeos... Con Menem creímos que abríamos la ventana y daba al lago Leman.

Nazar: En los ’90 se profundizó la visión equivocada de quienes somos y adonde pertenecemos. No tener conciencia de nuestra fortísima ligazón con Latinoamérica generó no pocos conflictos; cuando un país no tiene conciencia de lo que es, su derrotero de cara al futuro se complica.

Noticias: De artesano a gurú de los emprendedores: ¿ve un negocio donde todos vemos una piedra o creció a base de ensayo-error?

Nazar: Un poco de las dos; por mi estructura de personalidad, donde alguien ve un problema yo veo una oportunidad. Y como buen taurino, soy muy porfiado. Un consultor me dijo: “Sos un experto instrumentador de estrategias emergentes”, lo creí una ponderación y era una tremenda crítica: me decía que yo era un gran improvisado. Cuando me invitan a congresos o charlas digo que no voy a contarles la fórmula del éxito, voy a contar la historia de un porfiado. Muchas veces intenté llegar a un puerto y el derrotero era equivocado. Yo disfruto del viaje, ese es el tesoro: sentir la ilusión de que voy a llegar al puerto.

Noticias: Del hombre orquesta, que era cadete, diseñador y administrador, al empresario de hoy, ¿qué rasgos de carácter pulió?

Nazar: La vida te va amansando (ríe), pero si estoy convencido de algo me cuesta escuchar, es uno de los defectos que llevo en la mochila. Giro el rumbo en el acto si me doy cuenta de que tenían razón. Pero no podés convencer a tu tropa, enamorarlos, si no sostenés la convicción. A veces hay que guardar el proyecto en el cajón y esperar vientos favorables. Yo sabía que para consolidar la marca debía estar en los shoppings. Puse un local piloto en los ’90 y la estructura de costos era deficitaria, así que sacrifiqué esa posibilidad. Y en enero del 2002, con locales despoblados y todavía aturdidos por el caos, me senté a negociar locaciones excelentes.

Noticias: Cambió la marca cinco veces. Convengamos que “Los peludos” no era muy afortunada...

Nazar: Es cierto, me faltaba visión global, niveles de información más sofisticados o técnicos. “Los peludos” es el campo de mi abuelo, de mi madre, donde me crié en Ramallo. Era un campo divertido, de puertas abiertas, pasaban cosas. Mamá, profesora y directora del colegio, solía llevar a los chicos, muchos tuvieron su primer contacto con una vaca ordeñada. En mi pueblo, que era mi mundo, era muy representativo de la filosofía que quería transmitir.

Noticias: ¿Hasta qué edad vivió en el campo?

Nazar: Hasta que fui a jardín, hice el primario en Ramallo, el secundario en San Nicolás y empecé veterinaria en la UBA en el ’86, fui un poco beduino. Fabricaba cinturones de cuero y los vendía a estudiantes y profesores. En el ’88 largué y volví a Ramallo, a dedicarme a esto a full. Veterinaria tiene que ver con lo que me apasiona hoy día, si bien no me pensaba como un veterinario tradicional, sino algo más exótico. Mis modelos eran Jacques Cousteau, Daktari...

Noticias: Quizás los negocios nos privaron de un Doctor Doolittle. ¿Es cierto que se fundió tres veces?

Nazar: Sí, lo cuento y muchos se asustan, “no sea cosa que este se funda de nuevo, mejor me corro” (risas). Nunca la sangre llegó al río, no se discontinuó la actividad. Lo que ocurrió es esto de deber más de lo que el mercado dice que técnicamente vale lo que tenés. Hoy el mundo lo tiene claro con la crisis: ¿cómo es que las acciones del Citi pueden valer 3 dólares? ¿No tiene más los activos, los clientes, las garantías? Tiene todo, pero el mercado dice que no vale más 60, es el valor percibido. Lo entendí a los 9 años, con una experiencia que me hizo tomarle el gustito al comercio.

Noticias: ¿Cómo fue esa revelación precoz?

Nazar: En el pueblito al lado del campo de mi tío abuelo en Federal, Entre Ríos, había un artesano que hacía felpudos, divinos, con trenza y guardas, a 3 pesos de costo. Le compré por 60 pesos, los llevé en el Citroën con el baúl abierto, estaba seguro que los podía vender a 10 pesos. Y así fue, salí con mi bicicleta, eran más lindos y baratos que los de Ramallo; los vendí todos, triplicando la plata, me volví loco. Oportunidades a la vera del camino, literalmente.

Noticias: Defiende lo criollo, pero Nazar es de origen árabe...

Nazar: Originariamente, pero yo soy Nazar Anchorena. Estos Nazar eran vascos, provenían de la ocupación árabe en España, llegaron a la Argentina en 1780. El general Benito Nazar, artillero de San Martín, se casó con una Anchorena, un apellido patricio.

Noticias: Tuvo buen ojo el general, apuntó a la abundancia.

Nazar: Pero yo me crié en una casa muy austera, fuertemente influido por mi abuelo materno, hijo de inmigrantes italianos. Viví esa historia de luchas, desarraigos, este crisol que somos, y donde abreva Cardón. Yo veía que la Argentina tenía un patrimonio cultural, de diseño, de imagen, alucinante y no explotado. Es bien distinto un descendiente de mapuche, de coya, de guaraní o de tehuelche. En los países la gente está orgullosa de conocer esas diferencias, y ellos de llevarlas; acá es tabú. Estas culturas nos marcaron a fuego, aunque no seamos conscientes. El “che”, ese argentinismo, es mapuche: significa “hombre de la tierra”. ¿Y “chabón”?: es gurí, chango, sale de la fusión entre el nativo y el inmigrante. Por eso esas historias de resentimientos, rebeldías e insólitos endiosamientos o demonizaciones del gaucho, insólitamente por hombres brillantes, que no entendieron que el yin y el yang estaban en el mismo personaje.

Noticias: ¿A usted los tropiezos lo desesperan o lo empecinan?

Nazar: Me pasa lo que a todos, pero la depresión me dura 5 segundos, no me dejo conducir por pensamientos equivocados. Hubo varias bisagras, la más importante fue un accidente de auto en 1996, un punto de inflexión en mi vida personal y empresaria. No pude caminar por tres meses, estuve obligado a pensar, reflexionar, clarificar, todo lo que no había hecho en 10 años. Yo era un hacedor, músculo, nervio, pero poco lápiz y papel. Era un instrumentador de estrategias emergentes (risas).

Noticias: ¿Y entonces?

Nazar: Decidí enfocarme en construir valor, desarrollar “Cardón” como filosofía y lugar de culto de las cosas nuestras. Tenía la empresa organizada verticalmente: compraba el cuero crudo, lo hacía salar, curtir, fabricaba en talleres propios... hasta llegué a fabricar las bolsas que envolvían las carteras. Y decidí delegar, cambié el modelo de negocio: empecé a franquiciar ropa, extender licencias, tercerizar la red comercial y armé una red de proveedores. No soy experto en todo, yo soy bueno comunicando. Mercedes Paz, excelente tenista y ser humano, vino a vendernos un esponsoreo en la Copa Davis, y le compramos... pero se fue con una franquicia bajo el brazo (ríe), tiene un local en Tucumán.

Noticias: ¿Por qué tiene fábrica de botas en 25 de Mayo, camisas en Luján, marroquinería en Ramallo, pantalones en Carmen de Areco, sombreros en Ensenada, y no centró todo en su pueblo?

Nazar: Esas fábricas no son mías, yo entusiasmé al señor de la fábrica de botas para que no la cierre, convencí al de sombreros para que la reabra, otras funcionaban bien. De los más de 2.500 empleados involucrados en “Cardón”, hay sólo 80 en forma directa. En el restaurante “Cardón, nuestra cocina”, en Martínez, tercerizamos en un concesionario con nuestra filosofía: la comida es rica, simple y abundante, estilo campo. Yo “acardono” desde la visión y la terminación y como socio estratégico busco un experto en el tema.

Noticias: ¿La crisis y los pronósticos agoreros no lo detienen?

Nazar: ¿Qué crisis? (risotada), a ese bicho no me lo nombre, tenemos un listado como de 38 sinónimos, por ejemplo: “momento desafiante” (risas). Tolstoi dijo algo magnífico: “Pinta tu aldea y serás universal”. Todo lo que vi a lo largo de mi vida ya lo había visto en Ramallo: lo que le pasó al Lehman Brothers le pasó al prestamista de mi pueblo.

Noticias: Cría y engorda ganado, ¿cómo vive la puja entre campo y gobierno?

Nazar: Este conflicto no les hace bien al gobierno ni al campo ni a la sociedad, que ve estas escenas de pugilato desde las gradas. Hay errores de ambos bandos, no hay forma de que la Argentina sea viable sin un programa agropecuario claro, de largo plazo, en el cual todos los jugadores –incluyendo al gobierno– se sientan parte. El campo se equivoca al ir a una reunión con el gobierno que fue positiva, aunque insuficiente, y al otro día hacer una manifestación de poder con la oposición en el Congreso. No podés cortar rutas, tomar bancos, con esos enfrentamientos aflora lo peor del otro. Está claro que el Gobierno tiene cierto resentimiento con el campo, y que el campo ve a la gente de izquierda como una amenaza.

Noticias: La Presidenta dijo que “el campo es una actividad sin riesgos”. ¿Coincide o hay una profunda ignorancia oficial?

Nazar: Definitivamente, es un error de apreciación. El camino es “analicemos juntos esta situación”. Este país es eminentemente agropecuario y uno de los dos o tres del mundo más eficiente en la producción de alimentos, porque Dios lo quiso. Dilapidar esa ventaja competitiva es un error estratégico tremendo.

Noticias: Metió la nariz hasta en la industria automotriz, hoy desplomada. ¿Sigue pensando en fabricar un “cardonmóvil”?

Nazar: Sin duda, tras la experiencia fugaz con General Motors, la pick up S 10 Cardón que fue un suceso de ventas, me picó el bichito. Trabajamos en el desarrollo de un todo terreno, no a gran escala. Soy un fierrero raro, me gustan los autos, las herramientas y la velocidad, pero me aburre mirar Fórmula 1. Me gusta vivirlo.

Noticias: ¿Qué dijo Ralph Lauren cuando visitó su negocio?

Nazar: Se llevó un poncho salteño, le pareció alucinante el diseño. El rey de la moda admiró la simpleza de una prenda tan versátil que podés usarla de chiripá, de manta, de chal. Le impactaron objetos de hierro forjado, el cuero crudo, él tiene una estética simple y le llamó la atención esta opulencia criolla en estribos, espuelas, rebenques.

Noticias: Cristina K usa carteras y chalecos matelasé de su marca.

Nazar: Cristina usa todo “Cardón”, de cuando era una combativa diputada. Nunca aceptó un regalo ni descuentos. Una vez me sentí un torpe total, había ido tantas veces al local de Calafate que le mandé un cinturón con hebilla de plata con sus iniciales. Le encantó, pero insistió en pagarlo, hubo que facturárselo. En los días más álgidos de la lucha con el campo habló desde Calafate toda vestida de “Cardón”. Y Llambías y otros dirigentes rurales le contestaban vestidos de “Cardón”.

Noticias: Hace dos años se compró su primera casa. ¿Todo era clin caja, invertir y expandirse?

Nazar: Y tuve la suerte de tener una mujer que lo aceptó, Paula no tiene ningún apego por lo material, si fuera por ella andaría en taparrabos. Era de San Isidro y la “acardoné”, se le hizo la luz (carcajadas).

Noticias: En la vida, ¿se maneja más con la razón o con el instinto?

Nazar: Soy más sanguíneo, pero la emotividad a veces te indica arrojo y a veces no. No es la planilla de Excel la que te dice “no”, es la tripa: sentís el cosquilleo del deseo o sentís angustia.

Noticias: ¿Sigue sosteniendo que no hay que ser millonario para empezar? ¿ Hoy es momento para lanzarse por cuenta propia?

Nazar: Casi es mejor no serlo, hay que tener un buen equilibrio entre solvencia y hambre. El mejor momento es el interno, la necesidad de hacerlo; la convicción y la pasión te impulsan a sortear mil obstáculos y padecimientos Si no estás convencido, nunca es buen momento.

Noticias: No usa la computadora, ¿es resistencia a la modernidad o prefiere ser un ignorante funcional informático para no complicarse?

Nazar: De las dos razas, como dicen en el campo.

Noticias: ¿Puede disfrutar del ocio o la inactividad lo pone nervioso?

Nazar: Disfruto tirado en un sillón mirando el horizonte tanto como poniéndome a trabajar. Me gusta descansar cansándome.

Noticias: ¿Cuál es su mayor satisfacción, cuando rebobina su vida?

Nazar: Mis hijos, no se compara con nada. Compartir la misma sensibilidad por las cosas que me gustan con Benito (6), Cipriano (5), Josefina (3) y Gabino (1) es una doble satisfacción. Cuando veo a mi hija ir al potrero y acercarse a un caballo... Hay un potrillo que la busca y la sigue, lo veo y se me caen las medias.

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