Personajes | Guillermo Andino (41) 

“Voy a meterme a hacer política” 

El periodista lanzó un libro de autoayuda, tiene listo el boceto de una novela y quiere ser político. Obsesión de coleccionista y resiliencia.

Por Valeria García Testa

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Cuando estaba en primer grado, Guillermo Andino participó de un concurso de cuentos. La consigna era escribir sobre una mascota, convirtió a su gato Piolín en protagonista de la historia y ganó. Otro anclaje con la escritura fue la música funcional que tuvo de fondo durante la infancia cuando los dedos de su padre (Ramón Andino, presentador televisivo y secretario de redacción del diario Clarín) daban sobre el teclado de una poderosa Olivetti. Ahora, él acaba de presentar su opera prima, “El poder de la buena noticia”, un libro sui generis, como lo describe, que mecha anécdotas periodísticas, la intimidad de su vida (el fallecimiento del padre, haber tenido tuberculosis a los 20, cambios laborales, la pérdida de dos embarazos) y la prédica de que siempre es posible ver la mitad llena en vez de la vacía. En sus páginas llama a convertirse en “atletas de la esperanza”, a mutar lo negativo en positivo: “Lo que en psicología se conoce como resiliencia, cómo sacar algo bueno de una mala experiencia”, dice.

Noticias: Usted habla del poder sanador de la buena noticia y su carácter expansivo, pero es un laburante de la mala noticia, ¿es un arrepentido?

Andino: No soy un arrepentido sino que en la coyuntura del país priman las malas noticias e intento equilibrarlo desde la experiencia personal. Lo que pasa, pasa. En los últimos años, este país se degradó y se derivaron de ahí malas noticias que hace que, no sólo en el Chaco sino en el conurbano, se mueran chicos de hambre. Algún día tenemos que cambiar eso. Me gustaría dedicarme a la política.

Noticias: ¿Se lo propusieron?

Andino: Sí, y lo he pensado… Estoy sintiendo la necesidad de hacerlo. Voy a meterme a hacer política en el mediano plazo. Quizás empezando desde el lugar donde vivo. Por ahora, lo canalizo a través del libro que no tiene un sentido comercial.

Noticias: Le iba a preguntar si le agarró el síndrome Paluch...

Andino: Leí el libro de Ari y es distinto porque yo parto de experiencias particulares para terminar en un corolario que es una ayuda a quien lo lee. El libro tiene por objetivo personal hacer hincapié no en el fin sino en el medio.

Noticias: ¿Asume que la gente se queda con un nudo en el estómago después de cada noticiero?

Andino: Sí, absolutamente. Pero no se puede esconder el sol con la mano. Hoy hay situaciones que te llevan a hacer un informe de cómo veranear en la costa atlántica en 2 minutos y uno de 8 de cómo estar atento en la calle para que no te roben.

Noticias: En esos informes hay muchos golpes bajos, como mostrar en un choque de colectivos, una criatura que salió despedida por la ventanilla y la mamá desesperada con el chico en el piso… ¿eso no es contrario a la propuesta del libro?

Andino: Son dos cosas distintas. Lo que ocurre, ocurre. El caos existe. La noticia existe y uno la tiene que mostrar, yo no puedo hacer el diario de Irigoyen.

Noticias: Claro, pero ¿no lo vive como una contradicción?

Andino: No, el noticiero tiene que ver con la cosa pública, el libro tiene que ver con mi experiencia personal que tiene puntos en común con las de miles de personas. Es como el yin y el yang. Existe el mundo de los noticieros que es el mundo de lo que pasa, pero también existe esto que amalgamado te da la diagonal entre lo que ocurre todos los días en la calle y lo que yo te digo que podés hacer para que las cosas te salgan un poquito mejor…

Noticias: ¿Frente a cámara, usted también es un colectivero que acelera a fondo?

Andino: Sí, sí, pero creo que en algún momento hay que parar. El minuto a minuto todavía lo hizo más riguroso. Pero tampoco quiero ser el más destacado del cementerio. Quiero disfrutar de mis hijas, de mi mujer, de un asado y mis amigos.

En su casa de San Isidro tiene un museo personal que, algún día, piensa abrir al público: miles de soldaditos montados prolijamente en maquetas que simulan batallas eternas, la colección completa de sorpresas del chocolate Jack, ediciones enteras de revistas, los muñecos de los personajes de antiguas series de televisión como Bonanza, una pista de autos, carteles y afiches de películas. Ese es su rincón en el mundo, un vicio que trae desde que tiene memoria y donde se refugia casi todas las noches. “Como coleccionista, siempre pensás en la pieza que te falta pero aprendí también a ver lo que tengo”, asegura. Su esposa desde hace 10 años, la modelo Carolina Prat, carga a upa a Vicky (3) y va a buscar al colegio a Sofía (9). Cuando llegan las chicas, el ritmo de la casa se acelera. “El año que viene queremos tener otro hijo”, dice Andino.

Noticias: ¿A qué partido político se sumaría?

Andino: No sé qué va a pasar de acá a que comience a ejercitar la política. Quiero hacer cosas desde lo chiquito, por la gente que vive a mi alrededor.

Noticias: ¿Se ve como concejal, por ejemplo?

Andino: Como alguien que empiece desde el lugar en el que vive. Estoy en San Isidro pero soy muy porteño, nací en Parque Patricios. La Capital la conozco mucho, todos los estratos, pienso que no estaría mal poder mejorar todo… pero cuando hablo con los políticos me desilusiono. ¿Desde dónde? Desde el “andinismo”, ¿por qué tiene que ser desde el kirchnerismo, desde el duhaldismo? (risas)

Noticias: También piensa en una segunda parte del libro

Andino: Sí, hay que ver cómo camina este. Además, tengo algo ficcionado acerca del trasplante de órganos. Es lo único que te puedo decir.

Noticias: ¿Le molesta que tilden a su libro como de autoayuda?

Andino: No, porque no es sólo de autoayuda, es un libro sui generis, yo no digo “levántate y anda y mira el cielo”. Es un sistema de escritura que puede estar comprendido en eso y en mucho más porque tiene un peso de intimidad y biográfico que nunca había contado y necesité contar. Tiene de autoaprendizaje, de autobiografía y de autoayuda.

Noticias: ¿Por qué ahora?

Andino: Porque me sentí con ganas de sentarme a escribir y supuse que a mucha gente le podía servir. Quise contar experiencias que pueden ser un espejo para millones de personas.