Su anillo con el sello de Carballo -un pueblo de Galicia-, va y viene sobre el álbum de fotos: "Tres cosas no hay que perderse: una reserva privada en África, la Gran Barrera de Coral en Australia y el Glaciar Perito Moreno". Sabe de qué habla Willie Carballo: en Ngala, Sudáfrica, con camisa caqui, barba y casco de explorador, hace recordar a aquellos dibujos de Lino Palacio, faltan la olla y el caníbal: "Íbamos en el jeep y se nos cruzó un león herido. Se tiró a descansar y, de golpe, se paró y rugió. Vibró hasta la chapa del jeep, estábamos paralizados. Tener a estos animales tan cerca es una experiencia indescriptible".
El globo terráqueo no tiene secretos para él, viajero frecuente desde los 12 años. Se educó en un colegio anglo-argentino, trabajó en la agencia de viajes de su padre ("No era "el hijo de papá", era el más exigido. Y mamá trabajó en una empresa marítima"), estudió en Inglaterra y hace 36 años que representa a colegios suizos e ingleses de excelencia. Guillermo Félix Carballo es, además, la cara visible de los mejores spa del mundo: la clínica La Prairie lo designó representante en América Latina hace 28 años. Le siguieron Evian y Vichy de Francia, Les Thermes Marins de Montecarlo, Ananda en los Himalayas, Lemuria Resort & Spa de Seychelles, Singita de Sudáfrica, Bedarra Island de Australia, Cinq Mondes-Beau Rivage de Lausana y Pangkor Laut de Malasia, entre otros.
Noticias: Eras "el loco de los spa", ¿hoy te llaman "el visionario de los spa"?
Willie Carballo: Las decisiones son, a veces, producto de casualidades. En el ’69 fui becado a Inglaterra, y se produjo el shock más importante de mi vida: llegué al Davies’s School, en Brighton, como el típico gallito porteño, con 23 años. En cinco días entendí que era el tonto, los vivos eran los que estudiaban y les quedaba tiempo para la diversión. Había un respeto generalizado por el prójimo, que es lo primario. Me movilizó a representar esos colegios, y más tarde me vinculó con los spa.
Noticias: ¿Qué fuiste a estudiar a Brighton?
Carballo: Idioma y Marketing. Volví convencido de que debía organizar cursos para estudiar lo que fuera, con convivencia en casas de familia. En esa época el típico viaje de estudios consistiá en 45 días en Europa, volvían sin haber visto la torre Eiffel... En Brighton viví con un tailandés y un árabe, me hice amigo de un italiano, me enamoré de una luxemburguesa: desperté a otro mundo. Empecé representando al Davie’s School, no fue fácil, aquí me echaban de los colegios por hereje.
Noticias: ¿Por qué?
Carballo: En esa época, ¿mandar a una chica de 15 años sola a estudiar a Inglaterra? Sólo unos pocos directores me apoyaron. Luego avancé con los colegios suizos, se me ocurrió el programa "Idiomas y ski", que todos los años se llena.
Noticias: ¿Para los latinos es fácil someterse a la disciplina, el orden y la eficiencia que demandan los suizos?
Carballo: No, pero es un gran aprendizaje del respeto por el prójimo, la responsabilidad del trabajo bien hecho, la falta de impunidad: los controles funcionan. En 37 años mandé más de 15.000 estudiantes a Europa, la educación es mi pasión.
Noticias: ¿Cuánto cuesta mandar un hijo a un colegio suizo?
Carballo: Entre 30 y 50 mil dólares anuales. Entra a cualquier universidad del mundo sin examen de ingreso, y la preparación es de primer nivel. Suiza es el laboratorio más grande del mundo, conviven con gente de todas las culturas.
Los padres que le confiaban sus hijos presentaron su demanda: "Empezaron a decirme: "Willie, todo para los chicos, ¿nada para los grandes?" Me puse a buscar una clínica de belleza para las madres. En París, fui con mi hermano a almorzar a la quinta del padre de Philippe Junot y comenté que me habían ofrecido representar una clinica que ni conocía, La Prairie, medio la menosprecié. El padre de Junot me dijo: "Es una oportunidad que merece no perderse". Me hizo sentir un ignorante". Por entonces, Carballo apareció en una campaña gráfica que instaló el concepto en el país: "Míster Spa vence al estrés".
Cuando Christian Barnard, Director Científico de La Prairie, vino a Buenos Aires, Willie fue su guía. "Era el perfecto divo, sin serlo. Contaba sus anécdotas como médico rural en Sudáfrica y era un encantador de serpientes. Había conocido a Armin Matlie, el dueño de la clínica, cuando ya no operaba, por su artrosis. Matlie le prometió que si se sometía a la revitalización celular volvería a operar. Así ocurrió, y el último hijo de Barnard se llama Armin".
La visita de Zulema Yoma a La Praire le acarreó un sofocón: para que no trascendiera, Willie la identificó con un código secreto. Pero Junior fue preso en Punta del Este, y el entorno presidencial comunicó que la madre estaba en Suiza: "Ver ese titular fue un gran susto. La privacidad es básica".
Noticias: El turismo de spa mueve millones. ¿Qué país lo lidera?
Carballo: Estados Unidos, es el mayor mercado, fagocita cualquier tratamiento y crea tendencias. El refinamiento en spa está en Europa, la sofisticación en Asia y ellos lo desarrollan. El hombre cazador y recolector no necesitaba spa, es un producto de la vida moderna.
Él conoce los más sofisticados: el Ananda, en los Himalayas (en el palacio de un maharajá, con el concepto ayurvédico); el Stobo Castle, en un castillo medieval escocés; el Goron Goro, un lodge en Tanzania ubicado en un cráter... "El más caro es el Lemuria, en las Seychelles: una noche sale 1.500 dólares. Y el más lujoso, el Pangkor Laut, en Malasia. Tienen exotismo y mística. El lujo asiático es real: bañeras llenas de pétalos de rosa, lo que se te ocurra, todo sin brusquedad y en un enorme silencio".
Noticias: ¿Es un negocio para cualquiera o requiere un espíritu hedonista para transmitirlo?
Carballo: No sólo eso, sino conocimientos profesionales. Ahora es muy requerido el masaje thai, envuelto en una camisola, porque a muchos no les gusta que los toquen. Algo paradójico, porque con la voracidad del mundo moderno, en los spa se está viendo la tremenda necesidad que tiene el hombre de ser tocado. La tecnología está produciendo aislamiento, y el masaje es una caricia. Nada más erótico que un masaje, dos pieles en contacto.
Lleva 13 años casado con Tere Novaro, empresaria de la moda. Los presentó un matrimonio amigo en Punta del Este. "Yo elijo mi ropa, y mi mujer aporta: me compra corbatas que nunca hubiera elegido, sin embargo, me gustan".
Noticias: ¿Vivís siempre conectado con el trabajo?
Carballo: No, me gusta divertirme. Hice todos los deportes, pasé del remo al ski acuático, al tenis, al paddle, al golf, que produce las "viudas del golf". Aunque voy a entrar en el Guiness: debo ser el único que jugó el noventa por ciento de los partidos con su mujer.