Guionista de telenovelas y cantante de tango, Dolores Espeja se inició en los espectáculos tangueros en Barcelona, donde llegó tras la crisis del 2001. Volvió por unos meses, pero el trabajo y el amor metieron la cola. Hoy sigue con los guiones televisivos y montó "Tiempo sobre tango a la 31", un show en el mítico Café Tortoni que homenajea a los inicios del cine sonoro argentino y a las pioneras del tango canción.
Noticias: ¿De dónde proviene la pasión por el tango?
Dolores Espeja: Nací en Tucumán, pero me crié en Buenos Aires. El tango está dentro mío, por haberlo escuchado y por cierta sensibilidad afín, aunque nunca me había acercado desde el punto de vista intelectual. "Tanguera" (el primer musical que guionó) fue la excusa para esa aproximación y a partir de ahí, empecé a generar espectáculos relacionados con el tango.
Noticias: ¿Por qué se te ocurrió ser guionista?
Espeja: A ver... cuando terminé el secundario empecé Psicología. Mi madre, mi tía y mi abuela son psicoanalistas (ríe) y el discurso, que lo tengo arraigado, también me interesaba. Psicología es muy interesante, pero no me veía en el ejercicio profesional. Sentía reducido el ámbito de acción, por ahí era ceguera, porque en realidad es un ámbito muy amplio. También me gustaba el cine, porque mi abuela, que es psicoanalista... ¡es una genia! Tiene 85 años y yo tengo más arterioesclerosis que ella (ríe).
Noticias: ¿Tu abuela ejerce a los 85?
Espeja: ¡Ejerce y supervisa! Viene gente del interior a atenderse con ella. Es una capa. Debe haber sido una de las primeras en recibirse. Además es videasta, hace un tiempo pasaron una retrospectiva suya en el Fondo Nacional de las Artes.
Noticias: ¿Qué transmitió esa abuela con tanta polenta?
Espeja: La mirada estética, ciertas cosas de la creatividad y la pasión por lo intelectual. Eso siempre estuvo exacerbado en la familia.
Noticias: Con esa impronta, es imposible que no te analices...
Espeja: Soy una apasionada del psicoanálisis. Estuve tres años viviendo afuera y cuando volví retomé con el mismo terapeuta. Es más, los dos consideramos que ese viaje era parte del tratamiento. Empecé en mi adolescencia y hasta ahora sigo: cuando uno entra en crisis con alguna cosa que no puede solucionar, que repite o lo que sea, está buenísimo pedir ayuda.
Noticias: Salgamos del diván. ¿Por qué ficcionás tus shows?
Espeja: Mirá, esto arrancó en Europa, llegué a Barcelona porque me anoté en un posgrado de Posproducción de Imagen, fue durante la crisis del 2001. Ése era el momento, tenía claro que no perdía tanto. Tenía una empresita de eventos que se la llevó la crisis, porque fue lo primero que empezó a caerse. Y todo los eventos que teníamos programados se cancelaron. Mi socia se quedó con la empresa y yo decidí irme para probar otra cosa.
Noticias: Te tiraste a la pileta, ¿había agua?
Espeja: Poca. Pero era una experiencia que quería hacer, hasta donde me alcanzara la plata. Me fui pensando en hacer algún espectáculo de tango, pero como un concierto. En Barcelona encontré historias de extranjeros de distintos orígenes, en su intento de adaptación al nuevo lugar. Las historias eran tan ricas que necesitaba contarlas. No soy actriz, aunque hace muchos años estudié teatro con Julio Chávez, así que nunca imaginé que terminaría actuando, pero necesitaba contar eso yo misma. Armé una historia, llamada "Acorralada" (en alusión al corralito financiero), que era la experiencia de una argentina que llegaba a Barcelona en el 2002 y trazaba el paralelo con su abuelo catalán en la Argentina, un siglo atrás.
Noticias: Pero no te quedaste en Barcelona, después fuiste a Milán...
Espeja: Sí, trabajé para una empresa gastronómica italiana que comercializaba productos argentinos. Tenían locales en las afueras de Milán y yo armé el área cultural. Después traduje y aligeré "Acorralada", porque la situación de los inmigrantes en Italia es más benevolente. Además, no hablaba italiano cuando llegué, así que aprendí ahí, en la calle, escuchando la radio... Me ayudaron a corregir el texto traducido, lo memoricé sin saber hablar la lengua... Así hice el espectáculo.
Noticias: Da la sensación de que ponés pocos huevos en muchas canastas... ¿Es una estrategia?
Espeja: Es que me gustan muchas cosas, pero me muevo por intuición. Me gusta, hago, y trato de que eso...
Noticias: Te dé dinero suficiente...
Espeja: Lo necesario, mirá que... la plata no es mi objetivo. Me interesa hacer, más que ganar. Me conformo con cosas básicas, no quiero morirme de hambre, trabajo en televisión justamente por eso, la tele da bien de comer. En mi viaje tampoco busqué el dinero, era más una aventura y conocimiento.
Noticias: ¿En el viaje hubo amores?
Espeja: Vivía con un italiano en Milán, parecía que iba a seguir para largo, pero se complicó. Hubo una crisis conyugal y me agarró el ataque de ver a mi mamá. Y me vine, pensando que iba a estar unos meses, me iba a llenar de cariño familiar y volvería allá. ¡Tenía el pasaje de vuelta! Y acá empezaron a salir cosas: hice el guión de una película que supongo se llamará "Encarnación", cosas en televisión, otra película... y me fui quedando. Me gustó quedarme, también.
Noticias: ¿Habrá contribuido algún nuevo amor?
Espeja: (ríe mucho) Bueno, pero de eso todavía no puedo hablar (ríe muchísimo). Adoro Italia, es algo primario, como visceral. Aunque no tengo raíces italianas, sentí pasión por su cultura. Así que hace seis meses estaba dividida, no sabía si quedarme o volver.
Noticias: El tango es melancólico. ¿Hay algo tuyo en esa melancolía?
Espeja: Supongo que sí. Además, el tango es el resultado del crisol cultural de lo que fuera el Buenos Aires de arrabal. Soy fanática de la canción popular folclórica de cualquier parte del mundo. Es el canto visceral que se transmite de generación en generación. Y el tango tiene esa fibra.
Noticias: Para el tango las mujeres somos las culpables de todo...
Espeja: Si eso no lo tomo con humor, no lo podría cantar (ríe). Es un discurso que se armaron los hombres que estaban solitos, además. ¡Se inventaron cada cosa! Se consolaban así.
Noticias: ¿Cómo te iniciaste como cantante de tango?
Espeja: Canto desde que tengo uso de la voz. Subía al colectivo con mi mamá para ir a la casa de mi abuela, me paraba en el asiento y desde que salíamos hasta que bajábamos cantaba una canción tras otra. Después mi papá tuvo un restaurante con peña folclórica y cantaba ahí. Te cuento que mi tío abuelo era Natán Pinzón y el día que hice la gestión en el Tortoni me enteré que él había debutado ahí.
Noticias: ¿Hay un techo para una mujer como vos?
Espeja: Me cuesta imaginar un techo. Soy una tipa de acción. Siempre hay algo nuevo que aprender, algo nuevo que decir. Algo nuevo que hacer.