Un pasaje en first class, ida y vuelta desde Buenos Aires a Frankfurt, Alemania: 21.000 pesos. Una noche en una suite de lujo en el hotel Sacher de Viena: 4100 euros. Sacarse una foto con la mujer más poderosa del mundo en plena campaña electoral: no tiene precio. Los millonarios gastos de las giras proselitistas por el mundo de Cristina Fernández de Kirchner rompen hasta con la lógica de los más creativos publicitarios: todas las cosas se pueden comprar con dinero. Más aún si esa plata sale de las arcas del Estado.
Cristina llegó a Alemania el domingo 9 a las siete de la tarde y emprendió la vuelta el miércoles 12 a la misma hora. En tres días, visitó tres ciudades en dos países distintos: Wolfsburgo, Berlín y Viena, en Austria. Para esta escala de su campaña internacional, la senadora y candidata oficialista necesitó de una cohorte de 14 funcionarios y empleados del Estado, más dos enviados de la productora La Corte, la empresa privada que recibe millones en publicidad oficial para filmar a Néstor Kirchner y su esposa en todo acto que cuente con su presencia. Y un presupuesto de al menos 840 mil pesos, cuyo detalle, como en toda gira de la Primera Dama, se transformó en un secreto de Estado comparable a los números finos de los fondos de Santa Cruz en el exterior.
Tropa. La candidata viajó escoltada por el canciller Jorge Taiana, quien llevó a dos asesores propios, y por Miguel Núñez, el vocero mudo presidencial, que subió una asistente al avión que partió de Ezeiza. Cristina también agregó tropa propia a la lista de viajantes: como colaborador, sumó a Isidro Bounine –por más que su cargo formal sea el de secretario adjunto de Presidencia– y una asistente personal encargada de tareas tan cruciales para la senadora como trasladar los vestidos exclusivos de la diseñadora Susana Ortiz o asegurarse que en cada mesa que ocupe la Primera Dama haya una botellita de su agua mineral predilecta, llevada desde Buenos Aires. Bounine no es el único empleado dependiente de Presidencia que acompañó a Cristina. Cinco custodios, un traductor oficial, dos fotógrafos y algunos funcionarios de Ceremonial y Protocolo de Presidencia, cuyos nombres no fueron explicitados. ¿Acaso Cristina Kirchner viaja en calidad de Primera Dama para hacer campaña? ¿Rendirá los gastos en las elecciones de octubre?
La invitación formal para incluir la visita a Alemania y Austria en la gira de campaña surgió de dos empresas: la automotriz Volkswagen y la tecnológica Siemens, empresa que es proveedora del Estado argentino. ¿Es correcto que una candidata acepte "invitaciones" de empresas? NOTICIAS se comunicó con Ronnie Frost, vocero de Volkswagen, quien fue tajante: "La empresa sólo se hizo cargo de los gastos que implicaron la visita a Autostadt. No pagó pasajes ni estadías". La misma negativa consignaron desde las oficinas de Siemens.
Dama de compañía. Miguel Núñez es un habitué en las giras de Cristina. Este año viajó con ella a Washington, Ginebra y Madrid, y se encargó de armar la agenda de reuniones de Cristina. Esta vez tuvo su trabajo solucionado, gracias a las gestiones del CEO de Volkswagen Argentina, Viktor Klima, quien consiguió que a la candidata se le abrieran todas las puertas. Es que Klima fue canciller austríaco y varios funcionarios que hoy gobiernan en ese país formaron parte de su gabinete (ver recuadro). Pero su gran logro fue abrirle las puertas del despacho de la canciller alemana, Angela Merkel, sindicada por la revista Forbes como la mujer más poderosa del mundo.
Con la agenda motorizada por Klima, a Núñez le quedaron otras funciones, menores pero habituales en él: controlar de cerca el material capturado y editado por La Corte, que es enviado de manera gratuita a los canales de televisión nacional que lo requieran y complicar la tarea de los enviados especiales de los medios argentinos. ¿Pero es ésa la función del vocero presidencial? ¿Cuáles son sus deberes de funcionario público? Si cobra un sueldo de Presidencia, ¿por qué viaja siempre con la esposa de Kirchner?
Hospedaje. Cristina y su comitiva se hospedaron en tres hoteles de lujo distintos. En Wolfsburgo, fue el Ritz-Carlton –la cadena hotelera favorita de Cristina– cuyas instalaciones 6 estrellas están ubicadas en el complejo de Volkswagen y la suite cotiza a 2000 euros. La segunda noche fue en el Regent de Berlín, con vista a la Puerta de Brandemburgo y a metros de la calle sede de las marcas top de moda. La estadía allí cotiza a 2950 euros. El broche de oro elegido en Viena fue el Sacher, un hotel clásico ubicado frente a la Ópera que suele el lugar predilecto de las estrellas del showbusiness. Para hospedarse, Cristina eligió una suite de 4100 euros. Si se calcula el costo de estadía de los 15 acompañantes de Cristina, en los tres hoteles, la cifra total rondaría los 400 mil pesos.
Los gastos de las giras de Cristina son inaccesibles. Ya lo sabe la fundación Poder Ciudadano, que aún no recibió respuestas concretas sobre cuánto le costó al Estado la visita de la candidata oficial a París, en febrero. Según fuentes del mercado, un pasaje desde Buenos Aires a Frankfurt ida y vuelta cuesta 21.000 pesos en primera clase y 15.400 en business. El tramo Berlín-Viena, el cual sindican que se habría realizado en un avión privado de Volkswagen, cotiza a 4.200 pesos en business. Estimando que no toda la comitiva viajó en primera, los gastos en pasajes rondarían 320 mil pesos. Sumados los viáticos, a razón de 500 euros diarios por viajante, y sus respectivos sueldos del Estado por la semana de viaje, la cifra final superaría los 800 mil pesos. Todo sea por la campaña.