El índice de inflación que mide el INDEC en la Argentina ha dejado de ser un dato confiable. La disociación entre el termómetro oficial y el de los bolsillos de los argentinos comenzó a agrandarse en enero último. Por entonces comenzó la intervención del supersecretario de Comercio Interior Guillermo Moreno.
Con el objetivo de encontrar dónde están las diferencias entre los precios “oficiales” y los que pagan los consumidores “reales”, NOTICIAS decidió elaborar su propia medición de datos, tomando como referencia las necesidades de nuestros lectores. Por eso desde el mes de noviembre, la revista realizará el seguimiento mensual de una canasta de productos básicos que consume una familia tipo en supermercados. La intención es reflejar las variaciones de precios de un paquete de productos aproximado al consumo promedio que realiza una familia tipo de lectores de la revista para abastecerse durante una semana de alimentos, bebidas, productos de limpieza, tocador e higiene personal.
La producción comenzó por hallar una familia de lectores que fuera representativa del consumo promedio y que asumiera el compromiso de adquirir la misma cantidad de productos en un rango de fechas aproximado en el mismo lugar, para poder medir la evolución de los precios. Los que aceptaron el desafío son los De Alexandri, una pareja de jóvenes profesionales con tres hijos en edad escolar que viven en Barrio Norte y sufren –como todos- los estragos de la inflación sobre el poder adquisitivo de los argentinos.
Caso testigo. La medición no tendrá rigor científico, ni podrá ser comparada con la información relevada por el INDEC, ya que la composición de la canasta de productos es la que decidió la familia De Alexandri, y no la que se calcula en base al promedio de consumo de todos los argentinos. Pero conformará un verdadero caso testigo de la inflación real y será un buen ejemplo de la variación de los precios de los productos que representan alrededor del 30% del total de consumo de los argentinos.
El economista Agustín Salvia, de la Universidad Católica Argentina, considera que de la medición “resultará un índice de variación de los precios de esa canasta de productos en particular en el lugar de compra elegido, pero será un buen ´proxy´ de la variación de precios en general”.
El resultado no podrá compararse con el valor de la inflación ‘retocada’ ni con el de la verdadera. “Lo importante es el compromiso de mantener constante la canasta de productos, las marcas y las cantidades, para evitar que se produzcan variaciones vinculadas al cambio de bienes o de cantidades”, remarcó Salvia.
Para dar esa garantía, NOTICIAS publica la lista completa de productos, marcas y cantidades, con sus respectivos precios. Y repetirá la lista con las variaciones registradas mes a mes.
Los De Alexandri. La familia elegida está conformada por Mariano (42), licenciado en Administración de Empresas y dedicado a la construcción de casas y obras de infraestructura en countries y barrios cerrados, y Gabriela (39), farmacéutica y empleada en relación de dependencia de una cadena de farmacias. Los De Alexandri tienen tres hijos: Mateo (11), Clara (6) y Marcos (20 meses). Los dos mayores van a la escuela y el más chico a una guardería, lo que hace que el desembolso en cuotas de colegios privados compita palmo a palmo con el del supermercado por llevarse todos los meses el primer puesto en el ranking del principal gasto del hogar.
Gabriela cuenta que en la casa se realizan varias compras mensuales, ya que el stock que demandan para un mes completo el consumo de tres chicos es difícil de administrar en un departamento. El grueso de las compras se realiza en un supermercado de primera línea, según cuenta Mariano, que es el lugar elegido para realizar el seguimiento.
Salvia remarcó que la canasta de consumo de NOTICIAS está referida al consumo de una familia de clase media-alta; mientras que la canasta tipo que utiliza el INDEC está pensada para el sector medio-bajo, dentro de lo que se calcula como el sexto decil según la división de la población por ingresos. “El consumo de una canasta de sectores medio-altos no está reflajada en el INDEC y para eso la medida de los De Alexandri será una referencia”, explicó.
Referencia. El economista del Estudio Ferreres, Fausto Spotorno, remarcó que a la hora de comparar el índice De Alexandri con la inflación del INDEC hay que considerar que “el supermercado representa sólo una parte de la inflación de la familia, que también está compuesta por el gasto en servicios, transporte, indumentaria, y productos que no están en supermercados como electrodomésticos o bienes durables”.
En la medición oficial de inflación se computa, por ejemplo, el consumo de vehículos, casas o viajes. Con metodología estadística se calcula la cantidad que consume una familia promedio y su incidencia en el total de gastos.
“Pero lo interesante de la medición es que entre alimentos y bebidas consumidos en casa, artículos de limpieza y artículos de tocador, está representado casi el 30% del gasto total de una familia promedio”, marcó Sportorno. Además, la competencia alta entre los supermercados y las grandes marcas hace que la dispersión de precios entre distintos puntos de venta para un mismo producto sea muy baja, lo que permite que un único lugar de compra sea un buen referente inicial del precio promedio general de esos productos, marcó el especialista.
La primera compra se realizó el 7 de noviembre y resultó en un gasto total de 309,45 pesos. El INDEC tiene una nueva regla no escrita que es que todos los meses la inflación de cómo resultado una décima menos que la del mismo período del año anterior, para llegar a fin de año con una suba de precios “dibujada” del 8,2%. Probablemente la inflación De Alexandri, tenga otro resultado.