El flujo comercial entre la Argentina y Uruguay creció el 139,3% entre el 2003 y el 2006. En los primeros nueve meses de este año, se observa una retracción de las exportaciones argentinas pero han crecido las importaciones desde Uruguay. La Argentina tiene un superávit comercial importante a su favor, aunque se redujo en un 26% en lo que va del año.
Ni la puesta en marcha de la papelera Botnia ni las medidas de defensa comercial de Uruguay -vía aranceles, como en el caso de la harina de soja- han impedido que el comercio bilateral crezca, incluso superando ya los valores previos a la crisis.
El cambio es que este año las exportaciones argentinas, sobre todo de energía eléctrica y maíz, se redujeron. El motivo fue la situación de escasez energética local. Sin embargo, la energía sigue siendo el principal producto comerciado en ambos sentidos. De todas formas, el comercio bilateral argentino-uruguayo se caracteriza por un alto componente de productos industriales y por lo tanto contiene un elevado valor agregado. La ausencia de barreras arancelarias en el marco del Mercosur actúa como facilitador del comercio intraindustria, particularmente en el caso del sector automotriz. Desde un punto de vista cualitativo, una diferencia remarcable entre las exportaciones del Uruguay y las de la Argentina es que las argentinas están más diversificadas e importa principalmente energía y autopartes.
Las manufacturas de orígen industrial representaron más del 67% del intercambio y los combustibles el 21%. Entre los 10 principales productos se concentró el 46,9% de las ventas de Uruguay a la Argentina.
La importancia de la Argentina para Uruguay se confirma dado que constituye el primer o segundo origen de sus importaciones, disputando el primer lugar con Brasil.