La base del PBI

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“Nuestras carreras son muy egocéntricas”
Una vida sin límites

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Trenes al borde del colapso

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“De joven hacía cinturones”
“Este año me volví piadosa y tierna”
La neurosis del ahora o nunca
“Nos fuimos, para decir lo que queremos”
Oyarbide público y privado

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El profeta de la indignación

El puente iluminado

Fundación Proa festeja con el barrio sus primeros 10 años, con una gran fiesta pública en La Vuelta de Rocha a pasos de Caminito, que comienza a partir de las 18 hs. del domingo 17, con la presentación de la música de Victoria Amil y Carca. Para las noches del viernes 15 y el sábado 16, Proa organizó el encendido, por primera vez en su historia, del mítico puente transbordador sobre el Riachuelo. Luego, a partir del martes 19 y hasta fines de enero, exhibirá la segunda parte de “Buenos Aires”, con documentación y fotografías históricas y contemporáneas de “La ciudad y el barrio: La Boca”.
Inaugurada, con una muestra de Rufino Tamayo, Proa “obligó” al público a ir hasta La Boca, logrando un impacto en el terreno artístico y en el urbanístico. Gracias a su programación -que difunde los movimientos artísticos del siglo XX e incluye diversos proyectos como la fotografía y el video, el diseño y la moda, la música electrónica y la música clásica, la arquitectura y la escenografía, junto a la realización de seminarios y conferencias-, Proa se constituyó en un punto de encuentro.

Arquitectónica y conceptualmente, la propuesta de Proa fue concebida como un espacio abierto. Así, la institución se transformó una y otra vez para albergar tanto etéreas instalaciones lumínicas (Dan Flavin) como valiosas reliquias precolombinas (la imponente cabeza Olmeca). A los largo de estos últimos 10 años Proa presentó más de 50 exhibiciones, que incluyeron tanto las populares obras de Frida Kahlo y Diego Rivera como las innovadoras piezas de Lucio Fontana, los “Wall Drawings” de Sol LeWitt (hay algunos en exhibición), la auténtica fotografía de Sebastiâo Salgado, el “arte povera” de Mario Merz, la dramática pintura de Anselm Kiefer, las esculturas de Sesostris Vitullo, el festivo “Penetrable azul” de Jesús Soto, durante meses exhibido en la vía pública frente a la puerta de la Fundación. El programa anual de exhibiciones recorrió también la producción del arte argentino. Las exposiciones sobre arte de los pueblos originarios -diseños Mapuches, culturas del Gran Chaco o arte precolombino de México-, por ejemplo, investigaron diversas formas de creación.

Si bien Quinquela Martín fue el artista que a comienzos del siglo XX ideó un proyecto para La Boca, con sus colores y arquitectura, desde el arte contemporáneo, la presencia de Proa contribuyó a cambiarle la impronta al barrio. A la actual recuperación de zonas de San Telmo, con Puerto Madero que llega casi al Parque Lezama, y el reciclaje por el Gobierno de la Ciudad de dos edificios de valor patrimonial para la “Usina de la música”, sede de las orquestas Sinfónica Nacional y Filarmónica de Buenos Aires, ahora se le suma el rediseño y la expansión de Proa, que realizará el estudio Carusso-Torricella de Milán.

Proa es presidida por Adriana Rosenberg, al frente de una gestión privada mixta, con financiación propia y con el respaldo del grupo Tenaris-Techint. La Fundación permanecerá trabajando puertas adentro a partir de febrero del 2007 y promete su reapertura para el 2008, con una programación que incluye la primera retrospectiva de Marcel Duchamp en América latina.