La base del PBI

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“Nuestras carreras son muy egocéntricas”
Una vida sin límites

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Trenes al borde del colapso

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“De joven hacía cinturones”
“Este año me volví piadosa y tierna”
La neurosis del ahora o nunca
“Nos fuimos, para decir lo que queremos”
Oyarbide público y privado

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El profeta de la indignación

Secretos ocultos de la vida real

Rocky”, sin querer, tuvo sus cinco minutos de fama en Gran Hermano. Una de las participantes, Nadia Epstein, antes de ingresar en la casa del programa más visto del verano, rompió su relación, pero le advirtió -casi como una amenaza- que tal vez podría mencionarlo en el juego. Y cumplió. El hombre -que brinda seguridad a personajes del poder y estrellas del espectáculo local- se desesperó y fue a ver al mismísimo Jorge Rial, el conductor del show. “Por favor, que no se sepa quien soy, estoy en pareja, tengo una hija”, le imploró el rubio de pelo largo, según pudo saber NOTICIAS.

El episodio devela la nueva versión heavy del reality: venganzas personales, alta exposición y deseos de trascendencia se mezclan con historias densas y trágicas que la producción del programa sabe explotar. Y los voraces espectadores, consumir. Esta cuarta edición de Gran Hermano, por Telefe, debutó con 25 puntos de rating, lleva recaudado más de un millón de pesos en mensajes de texto y llamados, y el segundo de publicidad de la “gala” cuesta $ 3.000.

¿Cuál es el secreto del renovado furor por Gran Hermano? “En el casting no elegimos estereotipos porque se agotan. En el primer programa decís qué bueno: hay un gordo, un travesti, un tartamudo, una linda… pero cuando llega el momento de contar las historias, no hay mucho atrás”, explica Marcos Gorban, productor general. La estrategia apunta a tejer las posibles hipótesis de relaciones y así garantizarse roces y amoríos surtidos.

CAMARA ADICTOS.
Esta camada tiene una alta dosis farandulesca. Melisa Durán (22) fue la precursora al promocionar su ahora extinto romance con el ídolo retro Sergio Denis (57). La platinada Claudia Ciardone (27) vio en el reality un manotazo de ahogado para reflotar una carrera trunca de modelo. Poco antes de entrar, una producción en la revista Hombre la impulsó en los medios.

Nadia también sobrevuela el mundillo mediático. Fue novia de un conocido periodista deportivo y se rumorea que tuvo un affaire con Diego Maradona. Ella lo conoció en Sunset, boliche del que era habitué, y donde ella misma se encargó de insinuar esa relación con el Diez. Allí la llamaban “la capitana” porque era la líder del grupo de amigas, con el que solía compartir las salidas nocturnas.

“Los miércoles iba a Pinar de Rocha, los jueves, a La Diosa; los viernes y sábados, a Sunset; y los domingos, a Pizza Banana”, confía una fuente del entorno. No todo era fiesta. Nadia, de 25 años, tuvo varios empleos para mantener a sus dos hijas: trabajó en una estación de servicio, en una zapatería y fue camarera en un bar.
Fashion. La delicada Marianela Mirra (22) se presentó como una estudiante de tercer año de Derecho. La tucumana trabaja en el estudio de su hermano Mario, un distinguido penalista en su provincia, pero su verdadera pasión es el mundo fashion. Hace cinco años es modelo de la agencia de Ricardo Casacci y fue notera del programa “La Huella”, emitido por la señal de cable CCC. De clase acomodada, su familia está espantada al ver cómo su niña mimada ventila intimidades, como su preocupación -captada por las cámaras, claro- al verse una lola más grande y sospechar que las siliconas que se puso tiempo atrás le habían provocado un encapsulamiento.

Silvina Schefller (27), alias “la profe”, también está obnubilada por las pasarelas. Fue elegida reina en trece concursos de belleza, vive obsesionada con el gym y las cremas anti-estrías (¡casi deja el programa cuando se le acabó el bendito producto!). NOTICIAS descubrió que la blonda tiene una estrecha relación con estos tratamientos estéticos: hizo publicidades para la línea Acqua Termal.
Su último empleo fue en la Comisión Administradora del Río Uruguay. Retraída, prolija y estructurada, Silvina sorprendió a sus compañeros al decir que no disfrutaba del sexo y al resistirse a confiar quién era. “Ya les voy a contar cuando salga y me van a entender”, repite. Afuera de la casa, el “enigma Silvina” despertó todo tipo de rumores: desde que había sido abusada de chica hasta que la apodaban “50 pesos” porque esa cifra pedía a cambio de sus servicios. Lo cierto es que ella nació en La Clarita, un pequeño poblado cerca de Colón, donde todavía residen sus padres, de los que está distanciada.

En cambio, la salteña Mariela Montero (27), aspirante a actriz, no guardó su pasado. Confesó que fue bulímica durante ocho años y cómo luchó junto a su madre para combatir la enfermedad, y también los avatares que atravesó con su ex novio músico, cuando residían en los Estados Unidos.

 

ENCARCELADO.
“Lo vuelvo a ver preso después de tres años. Con la diferencia de que ahora lo vigilan cien cámaras”, dice Guillermo Leonardi, hermano de Diego, uno de los participantes que se perfila como líder. Él se sumó a Gran Hermano con aires de redención y para demostrar que, como otros, merecía una segunda oportunidad. Diego, el cuarto de siete hermanos, se crió en Caseros, en el seno de una familia de clase media baja. Dividía su tiempo entre el colegio y el papi fútbol, su pasión, hasta que tuvo que dejar sus estudios para trabajar. A los 17, tuvo a su primer hijo, Cristian.

Pronto su vida comenzó a desbarrancarse. Consumía drogas y el 13 de octubre de 1998 un raid delictivo lo llevó a la cárcel por cinco años. Robó la recaudación y el Renault 9 bordó a un remisero en Hurlingham, siguió en camino y asaltó una estación de servicio en General Rodríguez y dos en Luján. A las dos horas, terminó estrellado contra un árbol. Fue condenado por “robo agravado por el uso de arma de fuego”, en prisión se graduó de analista de sistemas y salió en el 2003, beneficiado por la ley del “dos por uno”. Formó pareja con Nancy, y tuvo a Morena, que hace unas semanas cumplió su primer año.

Muy desapercibida pasó una confesión: dijo haberse contagiado de sífilis por “acostarse con una mina muy sucia”. Consultado por NOTICIAS, su hermano sostuvo que Diego había confundido el término, y que, en realidad, había padecido ladilla.

FOGOSOS.
“Este año hasta las nubes no paro”, escribió Griselda Sánchez (21), unos días antes de ingresar a la casa, en su fotolog repleto de sugestivas fotos que muestran su exuberante delantera. La mendocina, madre soltera, sueña con ser actriz, y ya encarnó un papel polémico: participó en una serie erótica emitida por Playboy, en la que se la ve teniendo sexo con su partenaire en una mesa de pool del hotel Conrad de Punta del Este y jugueteando en la cama con dos rubias. A pesar de que dentro de la mansión del encierro se mueve sobre tacos aguja y tops livianos, sus compañeros ni imaginan su pasado porno soft.

Otro chico hot es el rosarino Damián Fortunato (27), fanático de Newell’s, quien fue mozo en el Golden de su ciudad y también trabajó en el boliche gay Gótica. En público, reconoció haber recibido $ 100 después de brindarle una noche de placer a una “señora mayor”. Sólo eso.

Pablo Espósito (24) no es un pibe de barrio como se vende. De Ramos Mejía, hincha de Vélez y de look guarro, también es un elegante modelo publicitario. NOTICIAS confirmó que hizo su último book y participó del calendario del selecto estudio fotográfico Machado-Cicala. A pesar de que no es conocido en el país, su imagen recorrió Centro América. Hizo, junto a la modelo Sofía Zámolo, una sesión de fotos para una marca de ropa.

De Luis Guillón, estudiante de Administración de Empresas, Sebastián Pollastro (20) consiguió protagonismo cuando reveló que era gay. Histriónico y elocuente dentro de la casa, afuera probó sus dotes actorales como extra en “Amas de casa desesperadas”. También Agustín Belforte (28) imagina un futuro arriba de las tablas. El rosarino se graduó de ingeniero civil, pero no ejerce la profesión. Trabaja en la maderera de su madre y viaja dos veces por semana a Buenos Aires a estudiar teatro.

No todos tienen una impronta artística. Algunos, optaron por el deporte. Gabriel Lagos (20) pertenece a una familia de boxeadores. Desde su abuelo hasta él, todos probaron suerte en el ring. Su padre estuvo cerca de trascender: arregló una pelea en New Jersey y ante un futuro promisorio se mudaron allá. No les fue bien, y vivieron algunos años como ilegales en Estados Unidos. Hace un tiempo regresó junto a sus hermanos, y Gabriel -admirador de Michael Jackson- mata el hambre como albañil.

Leandro Maldonado (22) apostó al fútbol durante su infancia. Jugó en las inferiores de Estudiantes de Buenos Aires y Platense. Ahora, es polifacético: anima fiestas para niños, es maestro jardinero y da clases de danza brasilera.

Pasado oscuro. El abandono y el abuso es un denominador común en varios concursantes. Jonathan Dieguez (20), de Bernal, afirmó que odia a su padre, radicado en España y con buen pasar económico, a quien vio dos veces en su vida. Vanina Sousa (27), la astróloga, conoció a su papá a los 23 años, luego de rastrearlo por internet. Nunca fue blanqueada como hija, y se encontró con sus dos hermanastros en una reunión en la que él la presentó como la novia de un amigo. El cordobés Juan Expósito (28), estudiante de Medicina, soportó los golpes de un padre violento que lo tildaba de “fracasado”.

Quizá la historia más violenta sea la de Jessica Gómez (21), alias “Osito”. La azafata de Monte Grande, hoy empleada en una empresa de remises en el aeropuerto de Ezeiza, confesó haber nacido producto de una violación. Su padre obligó a su mamá, con una pistola en la cabeza, a tener sexo, según la versión de Jessica. El hombre era rudo: fue custodio del sindicalista asesinado José Ignacio Rucci.

El combo de pasados truculentos y la pérdida de ingenuidad de concursantes dispuestos a vomitar sus dramas para ganar los $ 100.000 desbordan la pantalla. Es martes, cerca de las 20.30. Después de una lucha de “tortazos”, los participantes se bañan en manada, bajo la misma ducha, y el rating empieza una escalada ascendente. El segmento en vivo está por terminar, pero un llamado al control de Claudio Villarruel, el director de programación de Telefe, cambia los planes: “No lo saquen”. Eso rinde, y “Los Simpsons” -que siguen en la grilla- pueden esperar.