La base del PBI

La base del PBI

“Nuestras carreras son muy egocéntricas”
Una vida sin límites

Una vida sin límites

Trenes al borde del colapso

Trenes al borde del colapso

“De joven hacía cinturones”
“Este año me volví piadosa y tierna”
La neurosis del ahora o nunca
“Nos fuimos, para decir lo que queremos”
Oyarbide público y privado

Oyarbide público y privado

El profeta de la indignación

“La mayoría de las modelos es tonta”

“Me dijeron que los de Revista Noticias Online son malos”, dice Ariadna de Carlos (26) con cara de pocos amigos. Le explicamos que eso es pura fantasía, y que las preguntas no muerden. Ella parece quedarse tranquila. Pero no del todo. “¿Me vas a tratar bien?”, suplica. Y le aseguramos que sí. Su cara nos dice que desconfía. Un poquito.

Noticias: ¿Cómo te hiciste modelo?
De Carlos: Me descubrieron por la calle, hace 8 años. Leandro (Rud, dueño de una agencia) vivía a tres cuadras de mi casa. Me paró en Libertador y Castex y me dijo: “¿Te animás a ser modelo?”.

Noticias: ¿Aceptaste?
De Carlos: No. Imaginate, recién había terminado la secundaria en el Carlos Pellegrini, tenía un promedio bárbaro y mis padres querían que fuese profesional. Yo sólo buscaba ganar mi plata, pero nunca trabajar como modelo. Además, en esa época en la agencia estaban minas grossas, como Jimena Cyrulnik y Natalia Fassi.

Noticias: ¿Rud insistió?

De Carlos: Fue muy claro. Me dijo: “Si querés ser una fracasada y ganar 300 pesos por mes, ahí tenés el escritorio”. Eso fue suficiente. A los tres meses estaba becada en su escuela de modelos. Siga este enlace y encontrar más información de las últimas noticias en Argentina.

Noticias: ¿Cómo lo tomaron tus padres?
De Carlos: A mi viejo no le gustaba nada. Era su única hija y me cuidaba mucho. Mi vieja era la más crítica.

Noticias: Y al tiempo, empezaste a salir con tu jefe.
De Carlos: Sí, pero mi viejo nunca se enteró por mí de que estaba de novia con Leandro. Lo leía por ahí, y se hacía el tonto. Había que pilotearla. Recién el año pasado, cuando tuvimos un impasse de 8 meses, le conté que había estando saliendo con él.

Noticias: ¿Tu vocación es ser modelo?

De Carlos: Noooo… Ni siquiera me gusta como laburo. Es muy superficial y me parece demasiado cruel vivir pendiente de la imagen: puede que no te llamen para un desfile o un casting porque sos muy flaca, porque te falta una cosa o la otra. Terminamos siendo objetos, productos.

Noticias: ¿Cómo te llevás con sus colegas?

De Carlos: Mis únicas amigas son María Susini y Caro Oltra. El resto son todas descartables.

Noticias: ¿Es una ventaja estar en pareja con el dueño de una agencia?

De Carlos: No creas. También tiene sus desventajas: los que no lo quieren a él, tampoco me quieren a mí.

Noticias: ¿Qué pensás de los que creen que desfilás porque sos la novia de Leandro Rud?
De Carlos: Me chupa un huevo lo que digan. Yo sé que no hice nunca nada para trepar. Me da asco. Incluso, si me “colgara” de él podría ser mucho más conocida. No lo hago.

Noticias: Tuviste un 2006 convulsionado. ¿Te recuperaste?
De Carlos: Es cierto. Primero, me separé de Leandro. Después, fui a Alemania al Mundial y me agarró una gastroenteritis terrible por comer todo el tiempo salchichas. A la vuelta, falleció mi viejo. Y, de yapa, me partí un hueso del brazo derecho en la calle.

Noticias: ¿Cómo hiciste para seguir adelante?
De Carlos: (suspira) Leandro fue mi motor. La enfermedad de mi viejo fue progresiva, iba perdiendo los sentidos. En aquél momento con Leandro estábamos separados, pero me llamaba por teléfono todos los días.

Noticias: Hasta que te reconquistó.
De Carlos: Sí, y ahora no nos separamos más. El año que viene o el otro vamos a formar nuestra familia. Soy muy Susanita y sueño con tener varios hijos. Si con ellos es la mitad de lo bondadoso que es con sus mascotas, va a ser un padrazo.

Noticias: ¿Cómo es tu relación con el espejo en los momentos negros, como los que pasaste el año pasado?
De Carlos: Simple: en un mal día no me miro al espejo, porque los problemas se me notan en el cuerpo.

Noticias: ¿Te cambiarías algo?
De Carlos: Le temo al paso del tiempo, pero lo único que no me gusta de mí es mi sonrisa; mis dientes.

Noticias: Es paradójico…estudiás Odontología.

De Carlos: ¡Justamente!, para poder arreglar los dientes de todos. En mi familia los dientes son un problema genético. Mi meta es crear una megaempresa odontológica y dirigirla, cuando me retire del modelaje.

Noticias: Hiciste el CBC de Comunicación en la UBA, estuviste a punto de estudiar para ser contadora pública y vas por el segundo año de Odontología. ¿No te sentís rara entre las modelos?
De Carlos: Me hacen sentir rara y muchas veces me dicen: “Sos muy inteligente para ser modelo”. Antes de que me lo preguntes, apoyo la moción: la mayoría es tonta.

Noticias: ¿Te aburrís?
De Carlos: Muchas veces, me levanto y me voy. Por eso quise estudiar periodismo, hice televisión y presenté noticias en un programa de Canal 26, “Hora 23”, donde podía opinar de cualquier tema y me dejaban hablar.

Noticias: ¿En tu casa hablás de trabajo?

De Carlos: ¡Cero! Hablar de laburo es para pelear. Además, corro con desventaja: él no es para nada celoso con mi trabajo. ¡Y yo sí! Lo vuelvo loco.

Noticias: ¿Alguna vez hiciste terapia?

De Carlos: Nunca. No creo en los psicólogos. Mi hobby es escribir. Lo hago desde los seis años y a mi familia le encanta lo que hago. Dicen que podría ser profesional. Igual, sé que sólo escribo bien cuando estoy triste.

Noticias: Tenemos otra Julieta Prandi. ¿Subiste algún poema a internet?
De Carlos: Sí, dos. Están en la página de los cuentos. Y no me puse ningún seudónimo. Sólo “Ariadna”.

Noticias: También te gusta el tango.

De Carlos: Herencia de mi padre. Sé un montón por inercia, y algunas letras las aprendí de memoria. Él bailaba y nos sentábamos juntos a escuchar tangos. Era la nostalgia con patas.

Noticias: ¿Tu cantante preferido?
De Carlos: Hay muchos, pero en realidad me gusta la orquesta de Aníbal Troilo.

Noticias: Ahora que todo el mundo se atreve a cantar, ¿nunca lo intentaste?
De Carlos: Es mi sueño, pero soy patética: desafinando, le gano a Iliana Calabró