La base del PBI

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“Nuestras carreras son muy egocéntricas”
Una vida sin límites

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Trenes al borde del colapso

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“De joven hacía cinturones”
“Este año me volví piadosa y tierna”
La neurosis del ahora o nunca
“Nos fuimos, para decir lo que queremos”
Oyarbide público y privado

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El profeta de la indignación

“Kirchner quiere la chancha y los veinte”.

Noticias: ¿Por qué sigue funcionando el modelo kirchnerista?
Carlos Melconian: Porque el 2001 fue sólo el vómito, la crisis la marcó el estallido de la Convertibilidad. Y empezamos a salir por una combinación de herencia, mérito y suerte, en proporciones iguales. Herencia, porque fue más fácil administrar la crisis post ’90 que la crisis post ’80. Es decir: en los ’90 hubo un cambio organizacional de la economía gracias a la sobreinversión y las mejoras tecnológicas y productivas. Y si no, pregúntele al campo por qué cosecha la cantidad de toneladas que hoy cosecha. Claro, quedaron problemas que el vómito, desprolijamente, intentó reencauzar. Y las secuelas sociales…

Noticias: ¿Una herencia noventista positiva para el actual modelo?
Melconian: Es que cuando digo herencia marco la inversión que se hizo, que pudimos capitalizar los años siguientes. Destaco la gran capacidad energética de esos tiempos, que nos permitió estar cinco años sin poner un peso con la economía creciendo muy fuerte y sin crisis energética. Destaco aquel Banco Central sin deudas, que permite hoy comprar dólares acumulando 42.000 millones de pesos de deuda, aunque la actual tasa de acumulación de deuda no pueda sostenerse en el futuro.

Noticias: ¿Y la suerte?
Melconian: La suerte es el contexto internacional. El mundo que le tocó vivir a Fernando de la Rúa, por ejemplo, era muy diferente al actual: tal vez ahora hubiera tenido más oxígeno. La bonanza latinoamericana, por ejemplo, es una realidad admitida internacionalmente…

Noticias: Algún mérito tendrá el Presidente…
Melconian: Tiene dos: noticias sobre economia politica Argentina. El mérito político consistió en que, en una sociedad acostumbrada a caudillos y a seguir a tipos con autoridad, él supo recuperar el manejo del poder. Pasamos de la preocupación por un Presidente que había sacado menos votos que el radical Arturo Illia, y que había que sostener para que no se cayera, a un hombre que quiere quedarse en el poder el resto de su vida… Y el mérito económico consistió en demostrar que, así como la Convertibilidad fue la gran ‘pichicata’ para bajar la inflación del 5.000% al 0%, el keynesianismo expansivo que funcionó hasta el 2005 podía ser el remedio ideal contra la recesión, la deflación, el desempleo y los bajos salarios. Esa fue la lección.

Noticias: Ahora tenemos inflación, déficit energético, inversión retrasada, mega deuda de la provincia de Buenos Aires. El Gobierno niega todo y apela a los buenos índices de la macro…
Melconian: Cuando se habla de sustentabilidad, existe una gran tentación de ir a los temas de fondo y está bárbaro. Son todos esos temas que usted menciona. Y le sumaría otro más: tenemos que terminar de resolver lo no resuelto, que se propagandiza desde el Gobierno como ya resuelto y no lo está, la deuda. Pero hay una cuestión bien profunda que no mencionó: la macroeconomía. Que no es inversiones, ni energía, ni déficits provinciales, ni deuda… Es la inflación, el tipo de cambio, la política monetaria y fiscal. ¿O la política monetaria del Banco Central no es un tema pendiente, tanto o más que la energía o la inversión que se han popularizado como pendientes? Sí, es recontrapendiente. Pero la preocupación oficial es evitar que se corte la luz en los siete barrios de la Capital donde se puede armar un despelote con los vecinos…

Noticias: ¿Usted aconsejaría entonces una especie de service macroeconómico, un reajuste? Porque todos coinciden en que la macro, justamente, es lo que mejor anda.
Melconian: Si tomamos tasa de crecimiento económico, tasa de empleo y salarios y tasa de inflación, podemos hacer un primer decantamiento. ¿Cómo está la Argentina? Cuatro años creciendo al 9%. Y con un desempleo que bajó genuinamente: hasta es paradójico que un gobierno propagandístico no propagandice más que, aún habiendo aumentado la tasa de actividad en el país, o sea la cantidad de gente que busca trabajo, el índice de empleo haya bajado durante su gestión a un porcentaje cercano a un dígito. Algunos críticos dicen que el Gobierno encubre algunos puntos con los Planes Jefes y Jefas: nada que ver. La baja es genuina. Y está la inflación, es el índice menos creíble. No hace falta ser economista o empresario para saber que el 9.8% del 2006 no fue real. Entonces, ¿la macroeconomía anda bien? En parte, muy bien. Y en parte, más o menos. Porque la macro es la suma de esos indicadores, más el aturdimiento mensual sobre el consumo: shoppings, cines, autos, construcción, shoppings, autos… ¿Y las cosas están tan mal que hay que hacer un service macro? No, pero como venimos con el fierro a fondo, en algún momento se va a necesitar un service…

Noticias: ¿Ese ajuste entonces no pretendería negar los éxitos sino poner la atención en otros puntos?
Melconian: Lo pondría así: o el Gobierno ve la necesidad de un service de la macroeconomía o sigue con el capricho de querer ‘la chancha y los veinte’. Estoy tentado a decirle que el Presidente está muy entusiasmado con ‘la chancha y los veinte’, incluso si no hubiera elecciones. Pero con elecciones, más. O sea, quiere conservar la actual tasa de crecimiento, pero sin inflación. Quiere sostener el dólar a 3.10 ó 3.12 en un país exportador de alimentos, pero mantener congelado los precios internos. Quiere mantener la tasa de interés para el depositante, en términos reales negativa, pero que haya créditos de largo plazo a un interés barato. Quiere tarifas residenciales de los servicios congelada, pero que a la vez haya inversión en energía y que no se corte la luz. Quiere continuar emitiendo moneda para mantener alto el dólar, pero que el Banco Central tenga superávit cuasifiscal. La ‘chancha y los veinte’ tiene el problema de los cortocircuitos de la economía real…

Noticias: La inflación, por ejemplo…
Melconian: Claro. El promedio mundial de 180 países, si se excluyen los que tienen dos dígitos, da una tasa de inflación del 3%. ¿Quiénes tienen dos dígitos? Afganistán, Venezuela, Nigeria, Rusia, Turquía, Zambia, Uzbekistán, Ghana, Irán, Surinam, Serbia, Congo, Moldavia, Kenia, República Dominicana, Guinea, Yemen, Haití, Jamaica, Togo y Zimbawe… Y Argentina. De esos 180 países, sólo cinco no crecen. Es el mejor mundo de los últimos 40 años: es una suerte, y a la vez, un desafío para autocorregirnos. El service sería cómo encontrarle un equilibrio a la ‘chancha y los veinte’.

Noticias: ¿Y también significaría enfriar la economía?
Melconian: En el debate incivilizado de la Argentina de hoy, del que participan algunos colegas míos y ciertos funcionarios del Gobierno, está esa idea. Pero deberíamos demostrar que se puede bajar la inflación -y lo tenemos que hacer, pese a los números de Moreno- sin enfriar la economía. Ir a la tasa de inflación internacional no supone abandonar el crecimiento. Discutámoslo, animémonos.

Noticias: Pero lo que se discute ahora es el índice del Indec, no la inflación. ¿Qué opina del intento oficial de manipular la encuesta de precios?
Melconian: El tironeo en el Indec por el índice de inflación tiene varias aristas. Una hace a la institucionalidad. Otra a la inflación “alta” como tema estructural que se ha vuelto a instalar en la Argentina. Y finalmente, y casi como hecho anecdótico, el 1.1% de enero propiamente dicho. La forma y la oportunidad de los cambios en el Instituto no fueron las más adecuadas. No significa que los Institutos de Estadísticas sean perfectos e intocables. Por supuesto que siempre se pueden mejorar. Pero hacer creer que así se mejora profesionalmente la elaboración del índice, es embarrar la cancha y suponer que hay 40 millones de giles. Claro, ahora hay dudas, suspicacias y confusión. Lo del Indec es un eslabón más de la cadena en la que el fin justifica los medios. Los insultos de mafia y todo eso no merecen ni ser comentados. Es una vergüenza, aún para aquellos que nos jactamos de haber nacido y mantenido los códigos de barrio: en el barrio, el mafioso y forajido es un jodido mal, por lo que esa calificación para la gente del Instituto es realmente un disparate que merece una disculpa pública…

Noticias: ¿Por qué cree que el Gobierno es tan negador de la inflación?
Melconian: Porque corre de atrás… El actual programa económico es cebador de la demanda interna y pro-inflacionario por los niveles de inversión que hoy tiene la economía. El año pasado se contuvo la estadística inflacionaria, no la inflación, controlando precios, prohibiendo exportaciones y manteniendo congeladas y subsidiadas las tarifas residenciales y el transporte de pasajeros. Pero está instalado un piso alto de inflación. Por eso, cualquier suba puntual mete ruido y obliga al Gobierno a correr detrás de los acontecimientos. Este enero fue la medicina prepaga, otras veces fue la carne, las expensas, los encargados, los colegios, el pan o la leche. La realidad es que los precios están para subir 1% por mes y los controles son cada vez más costosos y menos eficaces.

Noticias: ¿Venía tan mal el índice de enero para que el Gobierno se descontrolara así?
Melconian: El mes venía para el 1,7 ó 1,9% de inflación. Era una muy mala señal, porque se hubiera comprobado que, con control y todo, la inflación del mes y del trimestre es ahora superior a la del año pasado, que fue la que hizo reaccionar al Gobierno. Para redondear el 1.1% influyeron el turismo y la medicina prepaga. Justamente, fueron los rubros donde el relevamiento del Indec generó más dudas por lo bajo de sus guarismos. Es decir: para el Instituto los precios del sector turístico casi no aumentaron, cuando tuvimos la mejor temporada turística de los últimos 15 años. Como mínimo, luce raro. Igual, más allá de lo puntual y de las dudas, si se mira cada ítem de la encuesta prácticamente la generalidad del índice está subiendo en torno al 1% mensual, salvo las tarifas que están congeladas. Por lo tanto, a partir de ahora, todos los meses habrá cimbronazos…

Noticias: ¿Diría que el Gobierno no sabe qué hacer?
Melconian: Mire, desde lo profesional y la buena leche, yo mismo coincidí en la necesidad de calmar las expectativas inflacionarias. Lo mismo hice públicamente con los recientes cambios provisionales. No me tiemblan las piernas porque las políticas públicas sean activas. Pero el Gobierno primero te toma la mano y termina agarrándote el brazo: creo que se cava su propia tumba aún con los que le dan la derecha.

Noticias: En una palabra, el 2007 está perdido para hacer ese service de la macroeconomía: hay elecciones…
Melconian: Sí, claro. El objetivo político del Gobierno, claramente, es no bajarse de ‘la chancha y los veinte’. Porque entre la herencia y el mérito, la suerte fue creciendo: en el último tiempo, la espectacular suba de los precios internacionales hizo que el Gobierno pueda darse el lujo de seguir aumentando las retenciones y que haya sectores del campo donde es igual de fuerte su decisión de ir al paro como la necesidad de seguir ganando plata. Es todo tan favorable que da para todo. ¿La familia ordenó la empresa? No, pero están ganando tanta guita que no importa que los hermanos estén todos peleados y que el viejo haga lo que quiera: entra tanto que les conviene a todos. El Gobierno quiere seguir a 180 por hora, mira al mundo y ve que le da el cuero. Entonces: Plan Quinquenal yo no quiero, pero me gustaría saber qué harán con la economía en los próximos cinco años.

Noticias: ¿No será que funciona la impunidad de una buena Caja y eso mata la política, incluso la oficialista?
Melconian: Puede ser… Cuanto más inocente me hago ante su pregunta, más interrogantes quiero dejar. Pero ojo: bonanza macroeconómica ha significado una Caja infalible en todos lados. La bonanza macro que le dio el cobre a Chile es equivalente a la bonanza de las retenciones a la soja aquí. Pero Michelle Bachelet armó un fondo para la década siguiente para afrontar el problema de un sistema jubilatorio que va a tener más beneficiarios que aportantes. Y ella no sabe quién va a gobernar Chile dentro de diez años. Y nenes de pecho no deben ser: saben lo que es una Caja rebosante de recursos, la diferencia es que no se la patinan ni la rifan y van encanutando todo lo que haga falta.

Noticias: ¿Por dónde empezar para que esto no sea sólo un esquema económico rentable sino un modelo de desarrollo estable para los próximos 15 ó 20 años?
Melconian: Claro, está muy bien esa opción… Pero el 2007 va a ser el año del enamoramiento del actual esquema. Así fueron el ’97 y el ‘99: con Roque Fernández parecía que se había superado la Cavallo-dependencia y el mundo nos sonreía tanto como ahora, apareció el piloto automático liberal; y con la Alianza, surgió el otro piloto automático, la continuidad de la macroeconomía de la Convertibilidad menos Menem. Eso en medio de la falta de rentabilidad y de competitividad, pero ganaron y se enamoraron de la fórmula. En ambos casos, era el momento de replantearse las cosas, antes de que se pudriera todo. Ahora me dicen: ‘Pero hay superávit fiscal’. Sí, y antes decían, los menemistas y después los antimenemistas de la Alianza: ‘Si hace falta, dolarizamos’. Ahora estamos todos enamorados del keynesianismo anticrisis