Fernando Ruiz: Es una interesante casualidad que la revista NOTICIAS haya cerrado su primer número justo durante la caída del Muro de Berlín. Cuando uno analiza la historia del periodismo, los grandes medios han tirado muros avanzando la frontera del periodismo, por eso mi primera pregunta es ¿qué muros sienten que la revista ha derribado?
Jorge Fontevecchia: Se creía que el género del periodismo de newsmagazine no era latino, no era argentino. Yo me acuerdo porque Bernardo Neustadt me dijo en esa época: “Pero Fontevecchia, si las newsmagazine no venden, no son exitosas, saque una revista con modelos en la tapa”. La revista “Primera Plana” en sus mejores momentos vendía apenas unas decenas de miles de ejemplares. Y me acuerdo de que Aníbal Vigil, que en ese momento editaba Somos, y que era el editor más importante de la Argentina, me decía: “Fontevecchia, usted siempre con esas ideas norteamericanas, si acá en la Argentina no funcionan”. Y yo creo que el muro que derrumbó NOTICIAS, es de género, es que fuera posible y sustentable una newsmagazine. Hasta NOTICIAS, había revistas políticas de toda índole, pero estaban sustentadas por auspicios, eran como los programas de cable de hoy sustentados por el auspicio de cuatro y cinco empresas “que les preocupa el país” y así obviamente no se podía hacer periodismo independiente porque de esa forma la agenda estaba marcada por los anunciantes.
Ruiz: Teresa, vos fuiste la primera directora después de Fontevecchia. ¿También fue derribar un muro el hecho de que haya sido una mujer la que ocupe ese lugar?
Teresa Pacitti: Así lo tomaba yo. Era rarísimo que una mujer pudiera tener esa posibilidad. Igual, nosotros veníamos de La Semana, o sea, para mí siempre fue natural trabajar acá adentro, aunque afuera era distinto el universo. Como anécdota, te cuento por ejemplo que una vez ante una nota determinada al ex ministro Granillo Ocampo, yo llego a la reunión y entonces escucho que el señor le dice a su asistente: “Ya llegó la asistente del señor Fontevecchia” y me pregunta a mí: “¿A qué hora llega su director?”. Entonces le digo: “No, soy yo”.
Fontevecchia: A la cuestión de género también se le suma la de la edad. A mí me decían: “¿Y cuándo viene su papá?”. O sea, a ella le decía cuándo viene su director y a mí me decían cuándo viene su papá. Y otra cosa de la cuestión de género, no era sólo Teresa. Una editora era Silvia Fesquet que después fue vicedirectora. La editora de Economía fue María Eugenia Estenssoro y Cristina Ricci era editora de Costumbres. Es decir, hubo un momento en que sobre seis editores, cuatro eran mujeres.
Ruiz: ¿Cuál fue el impulso inicial para crear NOTICIAS?
Fontevecchia: Un día, cuando vivía en Brasil por 1988, me cruzo con Roberto Civita, el gran editor brasileño, y me dijo: “Jorge, acá vemos que vos tenés una serie de conocimientos sobre periodismo que no son comunes en Brasil, que no muchas veces se dan. Entonces, ¿por qué tus revistas son tan feas y tan malas?”. Y yo tuve el impulso de decirle: “Bueno… mire, el papel en la Argentina paga más del 50% al impuesto de importación, se mandan revistas a Chile para abaratar y hacerlas de mejor calidad, pero con las de actualidad no se puede. Entonces nuestras revistas de actualidad salen con papel muy malo. Además las máquinas de impresión son desastrosas. Los canales de televisión eran del Estado, entonces la tarifa de la publicidad es regalada y por lo tanto la tarifa de la gráfica es más regalada aún y entonces no hay manera de construir masa crítica económica para construir redacciones que fueran más o menos profesionales”. En fin, estaba por decirle toda esa serie de excusas que pasaban por mi cabeza, pero me dije: “No, campeón moral otra vez no”. Y le respondí: “Sí, Roberto, tiene razón, estas revistas son muy malas”, y traté de cambiar de tema. Salí de esa reunión, iba a mi oficina, y en el camino paso por una casa que vendía esculturas, de esas esculturas del arte popular brasileño, y había una escultura de una gordita leyendo una revista. La vi en la vidriera y dije: “Esta gordita va a ser para el escritorio de la nueva revista que vamos a hacer, vamos a hacer una revista como la gente”. Es la escultura que está ahí. Igual no imaginé que esa revista soñada se iba a convertir en lo que hoy es NOTICIAS.
Ruiz: Hay un perfil de directores de una revista, y seguramente cada uno de ustedes representa un perfil diferente. ¿Cuál es el perfil que tuvo cada uno?
Fontevecchia: Cada uno responde a una época y le suma a la revista como capas geológicas, como si uno viese una construcción cultural a lo largo del tiempo. Lo que es curioso es juntar 20 años de personas en cualquier publicación y con afecto, con una relación de amistad. En líneas generales eso no se da y yo creo que aquí sí porque casualmente cada director fue útil para la revista. Cuando vos tenés un trabajo muy importante, el trabajo te transforma, vos transformás, es autotransformador. Hay un libro muy interesante de conducción que se llama “Barbarians to Bureaucrats”, de Lawrence Miller, que cuenta el proceso de toda organización, sea un país, una empresa, y explica que cualquier organismo siempre empieza con un bárbaro, con un Atila, un guerrero que le gusta guerrear por guerrear, que le gusta dormir con los soldados en el piso y pelear, y no conquista con un fin, no puede no conquistar. Inmediatamente luego evoluciona y el ejemplo que se coloca es el de un científico. La evolución se convierte en un conquistador que quiere conquistar, pero ya usa la ciencia, por ejemplo Colón. Si ese organismo logra superar ese ciclo y evoluciona, se llega al sintetizador, que ya es una persona que tiene en cuenta todas las herramientas, trata de maximizar la relación entre todas las fuerzas, ahí llega a la cúspide la realización. Entonces, lo que yo veo de los perfiles de los que estamos aquí, es que se fueron sumando y, cada uno, subiéndose a los hombros del anterior, mejorando la publicación y, al mismo tiempo, resultando para cada uno de nosotros en una experiencia autotransformadora.
Ruiz: Individualicemos un poco más a esas “capas geológicas”.
Fontevecchia: Yo diría que el Atila, el que quería hacer por hacer, era yo, no sabía adónde iba. Teresa Pacitti ya le aporta un poco más de ciencia, una visión y una conducción de redacción más profesional. Héctor D’Amico le suma prestigio. Él vivió en los Estados Unidos y conocía el género de la newsmagazine por haber sido lector, domina la lengua, pasó parte de su colegio también en los Estados Unidos, entonces tiene una formación del periodismo anglosajón que nos agregó prestigio y profesionalismo. Jorge Fernández Díaz nos aportó el realismo mágico del escritor, de una capacidad creativa, una poesía que no teníamos. Y Gustavo González creo que es el que llega a la cúspide y hace sinergia de todos nosotros como capas geológicas que fueron necesarias unas a otras para producir esa síntesis.
Jorge Fernández Díaz: Perdón, voy a hacer un poco de historiador. Yo lo veo a Jorge como el gran creador de NOTICIAS, un tipo que creó, que inventó sobre la marcha y rompió los esquemas y fue el verdadero creador. Luego su asociación con Teresa la veo muy clara: los dos eran los que inventaron un modo de mirar la década de los ’90 que superaba incluso la figura de Menem. Era un modo de mirar que primero lo hizo Jorge y luego lo consolidó Teresa. A mí me tocó la crisis de esta empresa, yo asumo en medio de un problema económico que había suscitado la primera salida del diario Perfil, y me toca la reconversión empresaria en medio de la crisis argentina del 2001, la hiperrecesión económica y además una crisis política y periodística de pasar de Menem a De la Rúa, que era todo un desafío para esta revista. Y finalmente Gustavo es el director de la reconstrucción, es el que nos reconstruye después de la creación, de la consolidación, del apogeo y de la crisis. El que la reconstruye es Gustavo. Yo siempre lo digo un poco en broma, que esta revista se puede hacer con Menem o sin Menem, con De la Rúa o sin De la Rúa, pero no se puede hacer sin Fontevecchia y sin Gustavo González.
Gustavo González: Seguramente no serviría de nada lo que hicieron ustedes y lo que estoy haciendo yo como director hoy si la vida de NOTICIAS dependiera de dos personas. Creo que NOTICIAS es NOTICIAS más allá, incluso, de los que estamos acá. Lo único cierto es que soy un director que pasé por todas las capas geológicas de la revista y que aprendí este género no sólo desde lo teórico sino desde la práctica de una redacción a la que llegué a los pocos meses de su fundación. Lo que hace además que haya tomado las enseñanzas de los directores anteriores y además el afecto de cada uno. Por eso lo de la síntesis tiene que ver con esa mezcla de aprendizaje y afecto por ellos y por la historia de esta revista.
Fernández Díaz: Ojo que lo del afecto no es un franeleo, Fernando. Quiero decir: el afecto que se genera en la trinchera es un afecto que no se rompe con nada. El que estuvo en la trinchera, y yo te aseguro que NOTICIAS es la trinchera, mantiene vínculos muy fuertes con los que compartieron el mismo espacio. Y yo nunca volví a estar en una trinchera como cuando estuve en NOTICIAS.
Pacitti: Es cierto, yo siento lo mismo.
Ruiz: Héctor, ¿cuál es la fórmula periodística de la revista?
Héctor D´Amico: Te confieso que no tengo la fórmula, quizás te pueda responder por otro lado. Tratando con colegas antes y después de pasar por NOTICIAS, me daba cuenta de que el éxito de esta revista no es fácilmente comprensible. Y lo que no se entendía es que una revista pudiera defender posiciones aparentemente antagónicas, como los derechos humanos y el liberalismo. Claro, el fundador de la revista estuvo en un campo de concentración y funda una revista en la cual estaba la defensa de los derechos humanos y también la defensa de las ideas liberales en términos económicos. Esos dos valores no siempre van juntos en un medio. Otro tema que confundía es cómo un medio que había sido tan crítico del menemismo después también lo era de los demás gobiernos. Esto es fácil de decir, pero te aseguro que es más que difícil de practicar, y que los lectores y los anunciantes lo entiendan.
Ruiz: Eso es claro en la historia de la revista. A veces parece que la consigna de una parte importante de la sociedad es “no investiguen la esperanza”.
D´Amico: Cuando la economía está andando bien, no importa quién gobierne, hay como una especie de mirada sobre los medios de: “Por favor no le peguen tanto a este tipo porque realmente pude cambiar el auto, puedo mudarme a un departamento, etcétera”. Y NOTICIAS no se guía por eso. Y eso a veces la convierte en una revista antipática, aunque le asegura un éxito en el largo plazo. Por ejemplo, desde el principio la revista empezó a ver cosas en Kirchner, que después se fueron poniendo de manifiesto y que digamos que todo el mundo, el “mainstream”, empezó a notar y empezó a criticar, pero igual quedó el crédito de la revista que fue la primera que dijo ‘cuidado con este señor’. Hoy es muy fácil darle la razón a NOTICIAS, pero había que habérsela dado en el 2003, en el 2005, en el 2006. Es un mérito invalorable de NOTICIAS estar atento no sólo a los cambios políticos, sino a los nuevos fenómenos sociales y económicos. Y después está el poder publicar cosas que sabés que posiblemente signifiquen el enojo de algún anunciante. Uno de los primeros casos que me tocó a mí como director, se lo planteé a Jorge: “Mirá, si vamos con esta tapa, como comprenderás, nos quedamos sin los anuncios”. Y él me respondió: “Y qué otra cosa podemos hacer”. Después tuvimos un encontronazo importante con uno de los gordos, Armando Cavalieri, donde viene a la revista cansado de que lo investiguen, después de haber mandado un enviado, de haber sido filmado ante escribano, porque sabíamos que este hombre iba a tratar de sobornar a la revista, cosa que efectivamente hace, se documenta y lo hace Luis Moreno Ocampo. Con su ayuda se realiza una cámara oculta, creo que la única que se hizo en NOTICIAS, con la cual se documenta que un enviado de este hombre le entrega un sobre con 1.000 dólares al periodista Edi Zunino. Después de documentar eso, como no estábamos seguros de si este era una enviado de este señor o no, finalmente lo convocamos al jefe del Sindicato de Empleados de Comercio y viene Cavalieri en persona y lo que ofrece básicamente, en una charla que debe haber durado dos horas, era una cantidad de apoyo publicitario de un grupo de entre ocho y doce empresas que las menciona y dice que esto lo hace habitualmente con los medios. Entonces ofrece a NOTICIAS que lo dejen tranquilo a cambio de una cantidad importante de avisos por año. La respuesta fue obviamente que no sólo no se iba a aceptar eso, sino que esa charla iba a salir publicada. Cuando le comento a Jorge que teníamos a un tipo ofreciéndole 1.000 dólares a un redactor y que después le habíamos rechazado a Cavalieri su insólita oferta, Jorge me responde que desde el mes siguiente, Edi Zunino iba a recibir en su sueldo un aumento de 1.000 dólares, los que le habíamos rechazado al sindicalista. Esto no sólo volvía más creíble a la revista, sino que internamente, para la redacción, era un mensaje extraordinario. Porque son periodistas que deben soportar muchas presiones, pero luego se sienten respaldados. Recuerdo por ejemplo que sólo en la época de Menem nos llenaron de juicios. Creo que el único que se perdió es el que la Corte nos condenó a Jorge y a mí, con embargo de sueldos, por revelar la identidad del hijo extramatrimonial de Menem.
González: En ese juicio demostramos que teníamos razón. Menem tenía un hijo no reconocido a quien no le otorgaba el derecho a su verdadera identidad. Era el hijo que habían tenido con la diputada nacional Martha Meza, a quien recibía en la Casa de Gobierno. Ese fue el juicio que la mayoría automática del menemismo en la Corte falló en contra. Ahora todos saben que Carlos Nair es hijo de Menem, pero en aquel momento fuimos condenados.
Ruiz: ¿Fue habitual el uso de la cámara oculta en NOTICIAS?
D’Amico: No, ese fue el único caso y no nos hacía ninguna gracia filmar a Cavalieri. Lo hicimos para probar un apriete y además por temor a que, si no lo hacíamos, fuera él el que terminara acusándonos a nosotros, por ejemplo de extorsión. Puedo agregarte algo sobre el tema. El primer medio al que le ofrecen el video del juez Norberto Oyarbide en un prostíbulo es a NOTICIAS. Vienen a vernos dos señores. Yo exijo que esté presente Gustavo González. Uno de ellos resultó ser Garbellano, que después tuvo su minuto de popularidad y el otro era el sobrino de uno de los involucrados en el tema IBM-Banco Nación. Los recibimos pensando que traían información de IBM. Pero venían a vendernos un video donde aparecía Oyarbide. Nos dicen: “Ustedes con esto van a vender muchos ejemplares” y dijimos: “Cuál es el tema”, y dijeron: “Es un juez, en una situación íntima con un hombre”, entonces la pregunta inocente nuestra fue: “¿El otro hombre es un menor?”, “No, el otro hombre es un mayor”. Entonces, cuál es el delito. Si no hay delito, no nos interesa. Ellos se enojaron y se lo llevaron a un diario que tampoco aceptó difundirlo. Lo que hicimos a continuación fue avisarle al juez lo que había pasado. Un tiempo después tuvimos una historia muy controvertida con el mismo Oyarbide. Porque él tenía en su juzgado una denuncia anónima contra mí que era muy divertida, me acusaba de vender droga.
González: Más concretamente: el anónimo decía que era éxtasis y que vos lo vendías en el medio de los cierres, los días jueves. Se ve que el juez habrá aceptado que algo les darían a esos periodistas para escribir lo que escriben.
D´Amico: Lo cierto es que sabíamos del anónimo, pero no de que un juez lo había tomado en serio y puesto en marcha la maquinaria judicial para investigarlo. Nos olvidamos del tema hasta que lo llamo para que nos atienda, en medio del escándalo que ya se había desatado por lo del prostíbulo. Lo llamo y para mi sorpresa no solamente me atiende, sino que me dice: “Vénganse ahora, pero vengan por la puerta de atrás porque está lleno de periodistas”. Este juez nos recibe, voy con Gustavo. Nos dice que en realidad esto es una maniobra política para perjudicarlo. Y cuando se estaba por levantar me dice: “Lo más interesante no lo han visto” y saca un expediente y dice: “Acá hay muchas cosas interesantes sobre usted”. Le digo que no sé qué es eso. “Bueno –me dice–, esta es una causa por narcotráfico”. Ahí me cae la ficha de que había una denuncia anónima hacía un año y medio. Y me confiesa que durante ese tiempo pinchó mis teléfonos y los de la revista. “Mire, estas son las desgrabaciones”, me muestra. No sé si es como nos dijeron después, que a veces se aprovechan denuncias anónimas para espiar con cierta protección legal, lo que sí fue cierto es que este juez hizo toda esa investigación y guardó ese expediente todo ese tiempo sin nunca hablar con nosotros y nos lo muestra cuando se encuentra en una posición delicada.
Ruiz: Jorge, vos estuviste durante el gobierno de De la Rúa cuando hubo tapas duras. Una decía “Basta de siesta” y otra “¿Cuándo asume?”.
Fernández Díaz: Había una saturación de periodismo de investigación, que luego en la televisión derivó en periodismo de denuncia. Había un Watergate cada diez minutos en la tele y lo que había sido fuerte y central estaba abaratado y había hartazgo de las audiencias. La otra zona de choque para nosotros era que después de haber narrado al menemismo durante 10 años, Menem se fue. Entonces nos preguntábamos: ¿Se puede hacer una revista sin Menem? ¿Se puede hacer una revista donde la investigación no esté en primer plano?”. Entonces lo que hicimos ahí, un poco intuitivamente con Gustavo González que entonces era mi segundo, fue crear o recrear lo que se llamaban las tapas de mirada, en un contexto de oficialismo tenaz, que era el oficialismo de todos los medios de comunicación de la Argentina con respecto a la Alianza. El análisis político, reducido hasta ese entonces a panoramas, a columnas, nosotros decidimos llevarlo a la tapa de la revista. Así llegamos al “Basta de siesta”, con De la Rúa durmiendo, porque el país se caía a pedazos día tras día, en medio de la pasmosa tranquilidad de la sociedad y de los medios. Y él nos responde punto por punto a esa tapa durante su discurso en la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso. Me acuerdo de que un colega me dijo: “Mi mujer leyó NOTICIAS y prometió no comprarla más”.
Ruiz: Esto parece estar en el ADN de NOTICIAS dado que con todos los gobiernos han realizado tapas anticíclicas. A mí el texto de tapa que me parece más anticipatorio es el de “Prepárese”. En marzo del 2001 anunciaron el default político de diciembre.
González: Iba a recordarlo. Eso demuestra el poder del análisis, que cuando está bien hecho puede ser más anticipatorio que cualquier adelanto noticioso.
Fontevecchia: Lo de la independencia debe ser un tema abarcativo. Primero se construyó un sistema autosustentable que permitía que la revista fuera independiente de los anunciantes. Pero no alcanzaba con ser independientes económicamente. Después está la independencia de las fuentes, que es uno de los grandes problemas que tiene hoy el periodismo, en mayor proporción para los diarios. Y después aparece la necesidad de independizarse de tu propia audiencia. Esa es la prueba más difícil. Entonces NOTICIAS se definió como contracíclica y antidemagógica.
Ruiz: ¿Qué casos se podrían mencionar?
Fontevecchia: Desde el principio, siempre, porque al principio del gobierno de Menem también lo apoyaba una parte importante de la sociedad. Fue reelecto con el 53% de los votos, es decir, Menem era una persona muy popular, en los primeros años de cada gobierno la audiencia nos mostraba siempre señales de disconformidad. Si tuviera que resumir NOTICIAS al gen que da origen a todos los otros, yo creo que es el tema de la búsqueda de la libertad. Si vos hacés todo ese esfuerzo, lograste independizarte de los anunciantes, lograste independizarte de las fuentes y después vas a hacer esa carrera para luego decir: “No, pero esto no lo podemos decir porque a los lectores no les gusta”, ¿Para eso hicimos todo esto?
D’Amico: Voy a contar otro ejemplo de esa independencia que se llega a sufrir en carne propia. En su momento me llamó por teléfono Héctor Ricardo García para retarme y decirme: “Usted está loco”. Cuando cierra el primer diario Perfil, que fue un drama para esta empresa, nos planteamos qué se hacía en NOTICIAS con ese tema. Había gente protestando en el edificio, la calle estaba cortada, los líderes del sindicato con su megáfono. Lo que hicimos fue publicar, yo creo que seis páginas contando el cierre del diario con la mayor objetividad posible. Y recuerdo que le dimos una columna a quien negociaba del lado del sindicato para que escribiera lo que quisiera.
Fontevecchia: Quiero llegar a ese punto. Porque la nota del señor de UTPBA (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires) en NOTICIAS me atacaba a mí. La víctima era yo. Y lo bien que me vino eso. Yo creo que fue fundacional. Por ejemplo dos años después, mi ex esposa hizo un programa de televisión y el columnista de televisión, actual secretario de redacción de La Nación, Pablo Sirven, escribió que era el peor programa, ya no que no era bueno, sino que era el peor del año.
Ruiz: ¿En NOTICIAS?
Fontevecchia: Sí, en NOTICIAS.
Fernández Díaz: Esto demuestra que hubo muy buenos motivos para que nos hubiesen echado a todos alguna vez… (risas)
Fontevecchia: Pero el gran favor que eso me hizo. Yo recibo todos los días quejas. Gente que llama y me dice: “Mire lo que me hicieron”. Esta idea de cómo los periodistas se van a meter con los periodistas. Entonces yo uso siempre como escudo decir: “Mire, NOTICIAS me criticó a mí cuando cerré el diario Perfil. Y el crítico de televisión puso que el programa de mi ex esposa era el peor del año. Entonces digo: “Si yo me la banco, entonces bánquesela usted”. El dilema se planteó nuevamente con la enfermedad de Héctor Magnetto, quien conduce la empresa de comunicación más grande de la Argentina. Y que tenía connotaciones de toda índole, políticas, económicas. Entonces, la enfermedad de Magnetto fue otro leading case. ¿Cómo, por solidaridad corporativa, no la vamos a dar? Si NOTICIAS publicó lo que publicó del diario Perfil, ¿cómo no va a publicar de Clarín?
Ruiz: Esa actitud de hablar sobre el periodismo fue posiblemente otro muro que cruzaron. Gustavo, ¿NOTICIAS pagó por información?
González: Nosotros no pagamos para que alguien relate su historia.
Ruiz: El diario Perfil tiene un defensor de lectores. ¿Por qué NOTICIAS no tiene un ombudsman o un defensor del lector?
Fontevecchia: Y ahí quizás el responsable soy yo. Quizás porque nacieron en épocas distintas entonces… O no sé, quizás tenga que ver con que tomamos conciencia de que esta costumbre se empezaba a difundir a mediados de los ’90. Y a fines de los ’80 no teníamos, si vos querés, conciencia de eso.
Ruiz: ¿Ustedes sienten que el tratamiento que le dieron a alguna tapa fue el equivocado, incluso injusto? Yo tengo dos ejemplos. Hicieron una tapa que decía “Ramón Hernández, el nuevo López Rega”. ¿No fue algo injusto?
Fontevecchia: Desproporcionado, por lo menos.
Ruiz: Otra tapa fue Rodríguez Saá en una playa de Grecia con una novia. ¿Eso tiene que ver con la vida privada o tenía que ver con su dimensión pública?
González: El titulo era: “Las increíbles vacaciones del Señor Default”. No, no me pareció un error. Nos parecía que la gente tenía derecho a saber qué pasó con ese hombre que había declarado el default en medio de la algarabía general, apenas un tiempito antes. Recordemos que, en ese momento, mientras él estaba de vacaciones en Grecia con su novia, el país se estaba incendiando.
Ruiz: ¿Qué relación han tenido como directores con los distintos presidentes? Teresa, ¿vos a Menem lo conociste mientras eras directora?
Pacitti: Sólo de entrevista, no había otra relación.
Fontevecchia: Yo lo conocía antes a Menem. El 24 de marzo de 1983 yo estaba asilado en la embajada de Venezuela. Había terminado la guerra de las Malvinas. El embajador de Venezuela me dice que va a hacer una excepción a las normas del exilio que es que las personas que están bajo la protección del asilo no pueden realizar actividad política. Y va a dejar entrar en la embajada a un político que había sido central para que la embajada me diera asilo –cosa que yo no sabía–. Y entra el señor Carlos Menem, a quien yo no conocía. Entonces me transmite que era amigo de un amigo mío, que fue quien intercedió frente a este embajador –porque el embajador era árabe–. Estuvo 15 o 20 minutos, se fue, y luego cuando yo regreso al país después del exilio, él se sentía como medio amigo de la casa. Entonces venía a la editorial, dos o tres veces por año cuando hacíamos La Semana. Después sale NOTICIAS y la revista empieza a criticar a Menem. Y un día Menem me cita en la Casa de Gobierno. Yo le dije: “Sería una paradoja que usted haya salvado mi vida, porque yo intentaba en la dictadura tratar de ejercer lo más posible la libertad de prensa, para luego en la democracia no ejercerla. Le propongo lo siguiente –le dije–, que el día que su vida corra peligro, no dude que yo voy a poner la mía en riesgo para ayudar en lo que pueda. Pero no me pida que haga algo distinto a ser periodista”.
Ruiz: Jorge, ¿en tu época de director, tuviste contacto con De la Rúa?
Fernández Díaz: No. Pero te voy a contar un episodio. Nosotros empezamos a criticar a De la Rúa, y Cristian Colombo, su jefe de Gabinete, estaba totalmente intrigado de por qué nosotros criticábamos a la Alianza con, como él decía, ferocidad. Incluso varios miembros de la Alianza decían: “NOTICIAS ya no tiene el nivel que tenía antes”. Esto se repite en toda la historia de la revista, y lo dicen los que llegan al poder. Cuando son opositores les encanta y cuando están en el gobierno la odian. Entonces un día Colombo me pide venir a la redacción a conocerla por dentro, a ver cómo era eso. Llegó a mi oficina y veía cómo los periodistas entraban y preguntaban, “¿che, y qué hacemos con esta nota?”, “No, hagamos esto o seamos más duros con esto otro”. Y el jefe de Gabinete estaba ahí. Allí Colombo miraba tapas viejas y empezó a preguntar cómo hicimos aquella o esta otra. Y yo le contaba cómo es la técnica habitual de NOTICIAS y cuáles eran las tapas que funcionaban mejor y por qué. Después me confesaría que se fue de esa reunión con la sensación de que nosotros no teníamos ningún encono personal con el gobierno. Entendió algo fundamental: nosotros criticamos en especial a los gobiernos fuertes y somos más cuidadosos con los débiles. Esto es una gran metáfora de lo que hace NOTICIAS, más o menos al revés de lo que hacen muchos medios.
Ruiz: Gustavo, ¿vos te reuniste con Néstor Kirchner durante su gestión?
González: No. Te recuerdo que NOTICIAS tiene prohibida la entrada a Casa de Gobierno y que los funcionarios con los que hablamos, tienen que recibirnos lejos de sus despachos.
Ruiz: Jorge, ¿cómo transforma a una empresa periodística, a una redacción, el crimen de un periodista?
Fontevecchia: Marca un antes y un después. Yo en esa época no estaba en la redacción. Y me sorprendió, era inimaginable. Me acuerdo que me llama Teresa –en ese momento Héctor dirigía la revista y Teresa estaba al frente de Caras–. Y yo lo llamo a Héctor. Y recuerdo que reunimos a toda la redacción en un almuerzo y realmente había un estado de conmoción. La gente tenía hasta miedo físico, individual. Mi participación allí fue bastante reducida. Yo le pedí a Héctor que quería hacerme cargo de la familia y Héctor se hizo cargo de toda la relación con todos los medios y de seguir el tema. Yo quise ir a hablar con los padres y con la esposa.
Ruiz: ¿Dónde fuiste a ver a los padres?
Fontevecchia: A la casa que tenían en Avellaneda. Y después me fui a hablar con la esposa a su casa de La Boca. A todos ellos los vi muy íntegros, y a la hermana también. Al revés … te podría decir que en la redacción vi escenas de histeria. Es que fue muy difícil, muy difícil.
Fernández Díaz: Aquí se cayó otro muro. No se mataba a los periodistas en democracia. Se nos cayó el muro encima a nosotros. A cualquiera de nosotros podían matarnos. Y había una mafia instalada en la Argentina, con la operatividad para matar. Ellos tiraban con armas y nosotros teníamos armaduras de papel.
Fontevecchia: Yo creo que Héctor D’Amico ahí cumplió un papel esencial. Yo no sé si hay alguien en la Argentina hoy que pueda llevar con tanta pericia a esa redacción que estaba muerta de miedo, porque esa era la realidad. O sea, hizo de padre, de tutor, de guía, contuvo. El papel que tuvo Héctor en ese momento no era simplemente la defensa frente a un adversario que no sabíamos –era una hidra de mil cabezas– de dónde venía. Sino también una tarea interna, que era contener. Hay que contener a una redacción que acaba de pasar por esa situación.
Ruiz: Héctor, ¿cómo surge la búsqueda de la foto de Yabrán?
D´Amico: Antes de que yo llegara a la revista, NOTICIAS fue el primer medio que se ocupó de Yabrán.
Fontevecchia: En el año 1991 yo no sabía quién era Yabrán.
Pacitti: Nosotros tampoco, no te preocupes.
Fontevecchia: Pero ustedes llegaron a él. Empiezo a recibir llamados de distintas personas pidiéndome que no publicáramos una nota de un señor Yabrán. Como en líneas generales nosotros no atendíamos ni siquiera el teléfono –porque ya estábamos cansados–, llegaban a través de amigos. Entonces venía un amigo, por ejemplo, y me dice: “Vos perdóname Jorge que yo te diga esto, pero me están pidiendo, y yo tengo una obligación con esta persona y tengo que cumplir diciéndote: ¿ustedes están haciéndole una nota a un señor que se llama Yabrán? Bueno, tengan mucho cuidado, que se trata de alguien muy poderoso”. Entonces la primera vez no le di importancia, la segunda presté atención y en la tercera ya era totalmente inusual encontrar tantas personas amigas mías que pudieran venir a pedirme un favor personal, porque siendo amigas mías sabían que iba a ser completamente refractario a cualquier cosa. Entonces voy a la oficina de Teresa y le digo: “Teresa, ¿están haciendo una nota de alguien que se llama Yabrán?”. “¿Quién es?”. Tampoco tenía mucha información, me hace una síntesis de lo que ella sabía, y me dice: “¿Por qué?”. Le digo: “Me están llamando a través de distintas personas”. Me dice: “¿Qué hago?”. “Seguí, claro”. Si llama tanta gente importante, acá debe haber una noticia importante.
Pacitti: Ahí aparece por primera vez una foto suya.
González: Sí, una foto que le sacaron en Entre Ríos, en un reencuentro de egresados de la secundaria.
Pacitti: Por eso nos da la entrevista. Porque sabe que tenemos la foto de Entre Ríos.
González: Nos lleva a un lugar que queda muy cerquita, en Congreso, que es una sede de la Iglesia. Y ahí estaba Yabrán, con la bandera del Vaticano atrás suyo. Y nos cuenta por qué no nos iba a dar una foto nunca. Y por qué no podía hablar en on the record. Él confió en que nosotros no íbamos a publicar esa foto.
Ruiz: ¿Se sintieron intimidados?
González: Moderadamente. La nota finalmente salió. Y fue la primera marca, creo, que nos hizo Yabrán. Porque como nos dijo años después a Héctor y a mí “sacarme una foto es como pegarme un tiro en la cabeza”.
Pacitti: Era un tema con el que nadie se metía. Otra vez estábamos solitos.
D’Amico: Nosotros retomamos el tema tras la denuncia pública de Domingo Cavallo, ministro de Economía, que se planta en el Congreso y durante nueve horas habla de “la mafia que está dentro del gobierno”. Nombra una serie de periodistas, empresarios y dice que “Yabrán es el jefe de la mafia y está metido en este gobierno”. Todo el periodismo salió a buscarlo.
Pacitti: Fue raro, porque de un día para otro aparecía en la tapa de los diarios un apellido que, si no eras lector de NOTICIAS, no sabías que existía. En la redacción de un diario importante, el mito interno decía que ponías la palabra Yabrán y te la borraba automáticamente.
D´Amico: Ahí yo recordé que había una persona que lo conocía a Yabrán. Y en el término de una semana me llama y me dice que va a ser tal día el encuentro y que nos pasa a buscar por la revista. Nos recibe Yabrán en su casa. Nos abre la puerta del auto, saluda. Y ahí nos ponemos a conversar. Le pedimos permiso para grabar. Y acepta que grabemos.
González: Pero corta todo el tiempo el grabador.
D´Amico: Y dice: “Esto no es una entrevista”. “Yo no puedo hacer esto, porque si esto sale para una entrevista, todo el periodismo va a venir”. Entonces le dijimos: “Mire, nosotros tenemos que decir que hablamos con usted, porque si no, no…”. “Pero ustedes pueden decir que estuvieron conmigo”. Entonces encontramos una fórmula que era: “Encuentro con el hombre más buscado de la Argentina”. Y ahí comienza una charla larguísima donde nos explica por qué mantiene ese anonimato. Que efectivamente tiene mucho dinero, que tiene mucho poder, que no lo quiere mostrar. Que su gran placer es parar en la calle Florida con su chofer y bajar a comprar regalos para su hija y su mujer. Nos dice: “Ustedes publicaron una vez que yo tuve problemas con la droga y tenía problemas en los Estados Unidos”. Y nos muestra un informe donde en 19 condados de los Estados Unidos, él figuraba como que no tenía ninguna causa. Le dice a Gustavo: “Este es mi pasaporte, vea cuándo yo entré a los Estados Unidos. Ustedes dicen que yo no puedo entrar a los Estados Unidos. Fíjese la fecha”. Y había un sello de Migraciones de Nueva York, de Miami. Nosotros queríamos la foto. “No, no. Nadie tiene fotos mías”. Entonces le dijimos: “Mire Yabrán, hay una teoría en comunicación: todo lo que no tiene rostro es malo. A lo que no tiene rostro no se le pueden atribuir virtudes”. “Sí, sí. Yo le agradezco mucho su explicación, pero…”. Gustavo insiste e insiste. Y en un momento dice algo que a mí me llama mucho la atención. En vez de contestarle a Gustavo, me dice a mí: “Este muchacho debería trabajar para mí, no para usted”. Yo no sé cuánto duró eso, debe haber durado más de una hora y entonces dice: “Ustedes no pueden publicar esto”. Dijimos: “Mire Yabrán, nosotros vamos a decir que estuvimos con usted y tenemos que poner el encomillado”.”¿Qué es el encomillado?”. “El encomillado es una frase que usted dijo”. “Bueno, una frase”. “No, una frase no es una entrevista”. Y enunciamos tres o cinco frases. Publicamos el encuentro con un dibujo, le contamos a Pablo Temes, el realizador artístico de las tapas, cómo había cambiado Yabrán a partir de aquella foto vieja que se había conseguido en el ’91.
Ruiz: ¿Cómo se planeó la búsqueda de una nueva foto?
D’Amico: Los lectores de NOTICIAS tenían que ver cómo era el hombre que todo el país buscaba. Nos pasan la información de que él pagaba los fuegos artificiales de Pinamar o de Valeria del Mar, y que iba a estar ahí, con toda su familia. El que tenía el dato y prepara las fotos es José Luis, pero en realidad se le enferma la nena y el 31 de diciembre del 2005 no puede estar y va otro equipo. Efectivamente cuando empiezan los fuegos, sale Yabrán, el fotógrafo Patricio Haimovich lo esperó y le saca una foto. Cuando se entera de que teníamos una foto nueva, aparece su vocero Wenceslao Bunge y nos dice que si publicamos esa foto el reportaje no debía salir. Entonces Bunge me dice: “Tu gente ha hecho algo increíble, fotografió a Alfredo”. Y le digo: “Mi gente y todos los fotógrafos que estaban ahí…” “No, no –me responde– solamente tu gente”. Metió la mano en el bolsillo y me dice: “Llegaron en un Volkswagen de chapa tal que lo chocaron en la rotonda de no sé dónde, adelante está abollado y se cambiaron de hotel y fueron a otro lugar, etc.”. Ahí es donde él me dice: “Esa foto no se puede publicar”. Le digo: “Mirá, la foto esa fue hecha en la vía pública el 31 de enero, delante de 20.000 personas, no veo el motivo por el cual no se puede publicar”. Después hablando con Carlos Lunghi, editor fotográfico de NOTICIAS, me dice que todos los datos que me había pasado Bunge sobre el choque y la patente eran ciertos.
Ruiz: ¿Y continuaron con la presión?
D’Amico: Sí. Bunge me vuelve a llamar y me dice: “Mirá, Alfredo dice que sos un tipo inteligente y sabés qué hay que hacer con esa foto”. La frase la recuerdo hasta ahora. Charlamos y le dije que la foto y el reportaje iban a salir. Nunca más lo veo. A José Luis, que no pudo hacer la foto esa noche por el problema de la nena, le queda en su cabeza que quiere tener una foto con Yabrán. Entonces ya a mediados del verano del 2006 estudia el recorrido, a qué balneario iba, a qué hora salía, y le saca esa foto. La publicamos después tratando de que no se viera bien la esposa de Yabrán.
Ruiz: ¿Cuáles fueron las primeras decisiones en la redacción después del asesinato de Cabezas? Entiendo que hasta contrataron un psicólogo para trabajar con la redacción.
D´Amico: Jorge Fontevecchia me avisa a mí, el domingo en un tono muy amable: “Mirá, estaban haciendo una fotos, estaban haciendo una nota, Gabriel Michi volvió pero…”. Y después, como si fuesen dos hechos independientes, me agrega: “También me dicen que ha aparecido un auto quemado en las afueras de Pinamar”. Nos fuimos para allá con una abogada de la revista.
Ruiz: ¿Con Pablo Sirvén también?
D´Amico: Pablo estaba de vacaciones en Pinamar. Nos vimos todos allá.
Fernández Díaz: Fue muy duro porque NOTICIAS tuvo que cumplir varios roles a la vez. Primero no podía dejar de seguir investigando o registrando el hecho como una revista que era, registrando el hecho y registrando otros hechos de la realidad. No podía no formar parte de la querella oficial, no podía dejar de contener y trabajar sobre la familia de Cabezas, no podía dejar de liderar el movimiento de los periodistas… y por último, no podía dejar sola a la redacción, porque era una redacción que creía que estaba marcada.
González: Era el miedo de una redacción que suponía, creo que con razón, que si este caso no se resolvía como se resolvió, después iban a seguir otros, en NOTICIAS y en otros medios. Pero fue una situación única, trágica y por momentos tragicómica. En cierto momento la redacción terminó siendo custodiada las 24 horas por la SIDE, con dos patrulleros de la Federal en la puerta. El Gobierno nos dijo que quería proteger a la redacción por temor a que pasara algo. La cuestión es que durante unas semanas trabajamos rodeados de policías y espías de la SIDE.
Ruiz: ¿La SIDE en la redacción? ¿Qué quiere decir?
González: Que se quedaban ahí las 24 horas, en el hall de ingreso a la redacción, a ver quién entraba y quién salía. De noche, cuando nos íbamos, ellos se quedaban solos y suponíamos que ahí tendrían para divertirse con todos los materiales de la redacción a su disposición. Hasta que un día nos enteramos que le habían ofrecido a un cadete dinero a cambio de que le diera la pauta de notas de cada edición. El muchacho nos lo dijo con temor a que tomaran represalias contra él si se enteraban de que, además de negarse, nos lo había dicho. La cuestión es que sin contarle nada de este episodio, un día le dijimos a Hugo Anzorreguy, el entonces jefe de la SIDE, que le agradecíamos todo, pero que nos íbamos a sentir mejor solos.
D’Amico: En el medio, pasaba de todo. Miles de alumnos con guardapolvo de la provincia de Buenos Aires rastreando la ruta interbalnearia buscando la cámara de José Luis Cabezas ¿Te suena real? ¿Te suena que te llamen los intendentes del interior pidiendo autorización para ponerle a una calle o a una plazoleta el nombre de tu fotógrafo? ¿Te imaginás que en medio de ese país convulsionado Yabrán es recibido, antes de ir a declarar a Dolores, por el jefe de Gabinete de Menem, en la Casa de Gobierno y posan con la foto de José Luis, y cuando sale lo para un grupo de gente y le revienta el auto y pensábamos que lo mataban? Eran momentos en los cuales era excesiva la realidad.
Fontevecchia: Es interesante marcar, que pasó una semana hasta que los principales diarios asociaron el asesinato de José Luis Cabezas con Yabrán. Inicialmente no se animaban a poner la palabra “Yabrán”.
D´Amico: Había dos hipótesis, diarios como Página/12 apoyaron la hipótesis de que el crimen estaba vinculado con la tapa “Maldita Policía”, en la cual aparecía el comisario Pedro Klodczyk fotografiado desde arriba de su escritorio por José Luis. Y otros que se inclinaban por la hipótesis de Yabrán. Además de los que hablaban de Pepita la pistolera y otras versiones que aparecieron en el medio para desviar la investigación. Entre las locuras aparece un libro de Miguel Bonasso en el cual dice que en realidad fue la propia CIA que infiltró a la custodia de Yabrán para matar a José Luis.
Fontevecchia: ¿Comprendés Fernando que en ese contexto el tema de la estabilidad emocional es central? Porque es muy fácil en una situación donde la realidad es excesiva, que una persona no sea excesiva, no sobreactúe, no se desequilibre porque la estabilidad que es necesaria para cruzar ese desierto con cierto grado de razonabilidad… por eso que no creo que haya otra persona en la Argentina que pudiera haber cumplido esa tarea mejor que Héctor.
González: Y en el medio poner el cuerpo. Porque en todas estas reuniones más importantes no iban los redactores, iba Héctor D’Amico. Me acuerdo de que en el medio de ese pánico que asolaba naturalmente esa redacción, entre tantas cosas que venían a traer, un día había que ir a una cita en una villa del conurbano para no sé qué información que nos iban a dar. En ese momento evaluábamos todo, y todo nos parecía un poco loco y un poco normal, y cada tanto se nos pasaba que en efecto cualquiera de nosotros podía ser la próxima víctima. Entonces recuerdo que debatíamos “¿es creíble la información, vale la pena el riesgo de ir?”, sí, no. Hasta que Héctor cortó por lo sano y dijo “voy yo”. Nos obligaba a todos a ponernos un poco a su altura y a decir bueno, vamos todos.
Fontevecchia: Hay una definición, siempre con el realismo mágico de escritor de Fernández Díaz, que define al sillón de director de NOTICIAS como la silla eléctrica.
González: En eso de la silla eléctrica hay una sola anestesia que sirve para sobrellevar el estrés natural que implica este cargo. Y es que entre todas las presiones la que no está, de la que uno no se tiene que preocupar, es la presión por averiguar cada semana si esta tapa se puede publicar o no, si una nota es mejor no publicarla porque se va a enojar un funcionario o un anunciante va a levantar la pauta, o si es mejor no pelearse con tal o cual gobierno.
Fernández Díaz: Estamos hablando de hechos trágicos, pero NOTICIAS se ha caracterizado por tratar todos los temas. Si se hubiera concentrado en lo que estuvimos hablando nada más, NOTICIAS no sería NOTICIAS.
Ruiz: Hablemos de esos otros temas.
Fernández Díaz: NOTICIAS es además una revista que puede colocar una tapa que diga “El Mal”. Creo que más antimarketing que eso no puede haber. Creo que Teresa Pacitti tuvo mucho protagonismo en darle, incluso en enseñarle a Jorge Fontevecchia y un poco a todos, lo que es la sensibilidad femenina, que es central, el 70% de las personas que compran revistas en el mundo son mujeres. El tema de poder tratar la frivolidad explicándola. Siempre Jorge Fontevecchia dice que el éxito es esquizofrénico, dos cosas totalmente opuestas como el brillo en la oscuridad, como los temas alegres, fashion con la denuncia más pesada y dura, la filosofía con la moda, esa esquizofrenia es la que hace aún exitosa a NOTICIAS.
Pacitti: “La balanza” de la Vidriera sigue siendo de lo más leído de NOTICIAS.
Ruiz: Teresa, ¿cuáles fueron tus ediciones favoritas?
Pacitti: Todo el mundo te diría la obvia, que es la de María Julia, pero a mí una tapa que me encanta todavía cuando la veo es “El presidente del Ni”, que me parece que abrió desde la primera época de NOTICIAS el camino del análisis en una tapa, después me gustaban muchísimo la de los sindicalistas, con dibujos hiperrealistas en tapa.
Ruiz: ¿Es verdad la anécdota de que mientras le sacaban la foto a María Julia estaba Susana Giménez que mira por el lente de la cámara y le dice a María Julia: “Estás bárbara”?
Pacitti: Me parece que fue Graciela Borges. Hay tanta leyenda. Pero te cuento algo que nunca se contó, que en ese momento que las fotos no se transmitían por la web, había que mandarlas en avión. Bueno, esa vez el que trae el rollo con las fotos de María Julia fue Eduardo Menem, quizás sin saberlo.
Fernández Díaz: Otra tapa muy buena de la época de Teresa fue la que sólo se veía la mano de Menem con un reloj y un anillo impresionantes.
Pacitti: Se llamó “La Argentina impúdica”.
Fernández Díaz: Es la primera vez que se puso a hablar de la ostentación como símbolo constitutivo del menemismo.
D´Amico: Fíjense el círculo entre esa época, aquella tapa de María Julia y el remate de su casa. Creo que detrás de esa tapa se podía vislumbrar, si uno veía bien, que esa época de la pizza y champán iba a terminar así.
González: Literalmente, el círculo se cierra con otra investigación de NOTICIAS que me toca hacer años después sobre los bienes de María Julia a partir de la cual la Justicia luego la condena por enriquecimiento ilícito y por lo cual ahora se le remató su casa.
Fontevecchia: Las tapas que me gustaron tienen que ver con el género de ensayo y anticipación. Vos mencionaste la de “Prepárese”, acá se mencionó la tapa del Mal. Da la sensación de que NOTICIAS se animó a hacer tapas no vendedoras. Recuerdo la de Maquiavelo…
Ruiz: ¿Esas tapas tenían éxito de ventas?
Fontevecchia: No sé si tenían éxito de venta, creo que eso construye después un posicionamiento. Creo que son gestos para los lectores, desafiándolos, para los colegas, para los propios protagonistas, los sujetos noticiosos.
Ruiz: ¿Cuáles son las que elegís, Héctor?
D’Amico: Me quedó con la del ministro de Justicia de Menem, Rodolfo Barra, sobre su pasado en el grupo nazi Tacuara, y que lo llevó a presentar su renuncia. Fue una investigación que hizo Darío Gallo, muy buena. Después hubo otra tapa linda de Menem. Una foto donde él estaba de espaldas, de cuerpo entero, se llamaba “Fue”, que era anticipatoria porque aún nadie creía que su época había pasado.
Ruiz: ¿Y la tuya, Gustavo?
González: Yo diría, como esos músicos que dicen que su mejor obra es la última para vender el disco que está en la calle, que la mejor tapa es la de esta semana (N. de la R: la entrevista se realizó en la semana en que estaba en los quioscos la tapa de la celebración de NOTICIAS en el Congreso). Quizás hubo tapas mejores, pero esta con la celebración de los 20 años con el Congreso iluminado a pleno es muy simbólica y también tiene que ver con esta reunión. Ese acto nunca hubiera podido suceder, y esa tapa tampoco, si no hubiera pasado todo esto antes, estos 20 años y todas estas experiencias. Creo que pocos podrían lograr hoy en la Argentina convocar a tantas personalidades que no sólo pueden estar enfrentadas entre ellos, sino que buena parte de los invitados tuvo serios encontronazos con nosotros. Y así y todo aceptar la invitación y celebrar nuestras diferencias.
Ruiz: ¿Ustedes perciben ese acto como una acumulación de las cosas que han venido haciendo los últimos 20 años?
González: Sí, algunos dirían las maldades que hemos ido haciendo. Nosotros preferimos vernos como el saludable contrapoder que deben ejercer los medios. Creo que en estos 20 años se cumplió con este objetivo. Como decía Katherine Graham, la propietaria del Washington Post, somos críticos del gobierno. ¿De qué gobierno? De todos los gobiernos. Eso al principio quizás no era tan fácil adivinarlo, porque durante 10 años NOTICIAS discutió con el menemismo. Hoy, 20 años después, creo que todos lo entienden bien: nuestro objetivo no es discutir con un gobierno en particular, nuestro objetivo es discutir con todos.
* El autor de la entrevista es profesor de Periodismo y Democracia en la Universidad Austral. Autor de “Las palabras son acciones. Historia política y profesional del diario La Opinión de Jacobo Timerman” (Editorial Perfil), y de “El señor de los mercados. Historia de Ámbito Financiero”, 1976-2001 (Editorial El Ateneo).











